sábado, 11 de octubre de 2008

Tomás Segovia, Premio García Lorca

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"Algo debe morir cuando algo nace..."
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Algo debe morir cuando algo nace;
debe ser sofocado, y su sustancia
chupada para ser riego o lactancia
en que otro ser su urgencia satisface.
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No habrá otra hora pues en que te abrace
mientras muerdo en la cándida abundancia
de tus dos pechos; no habrá ya otra instancia
en que tu cuerpo con mi cuerpo enlace;
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no penetraré más en la garganta
anfractuosa de tu sexo alpino.
Tú a otra luz amaneces; yo declino.
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Mi degollado ardor tu altar levanta,
mi reprimida hambre te alimenta,
y el yermo de mi lecho te cimenta.
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* Tomás Segovia (Valencia, 1927), un niño del exilio, emigró a México durante la guerra civil, tras vivir en una casa de acogida en parís. Sus primeros versos datan de 1945, pero muy pronto también empezó a traducir para el F.C.E. Ha vivido y trabajado en Montevideo y París, ha sido profesor en el Colegio de México, donde introdujo los estudios de traducción, y profesor visitante en la Universidad de Princeton (Estados Unidos). Colaboró con Octavio Paz en las revistas Plural y Vuelta y se considera también impresor, por lo que no no ha dejado de hacer ediciones artesanales para sus amigos. Desde 1985 vive entre Madrid, ahora en el Paseo de la Florida, y el sur de Francia, dedicado a la traducción y a impartir cursos y conferencias, consciente de que “un escritor pertenece más a su tiempo que a su país. Un español del siglo XX es más del siglo XX que español”. Ha obtenido el Premio Octavio Paz (2000), el Juan Rulfo (2005) y el Premio Extremadura a la Creación (2007). Su poesía puede leerse en la recopilación En los ojos del día (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). Su último libro poético se titula Siempre todavía (2008). Y entre sus ensayos destacan Contracorrientes (1973), Poética y profética (1986) y Alegatorio (1997). Ha cultivado también el teatro y la prosa narrativa, buena muestra es su libro de relatos, Otro invierno (2001). En España, durante estas últimas décadas, su editor ha sido Pre-textos. Le acaban de conceder el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca Ciudad de Granada, que se otorga a toda una trayectoria. En las convocatorias anteriores recibieron el premio Ángel González, José Emilio Pacheco, Blanca Varela y Francisco Brines. Pueden conocer mejor a Tomás Segovia a través de su bitácora: El blog de Tomás.

6 comentarios:

Joaquín Parellada dijo...

Sin entrar a valorar la belleza de este poema de Tomás Segovia, aprovecho para colar una nota sobre las formas literarias.
Hace cierto tiempo, Alberto (B., claro) hizo un comentario a propósito de que un poeta actual ya no podía seguir escribiendo sonetos. Yo, al principio, no entendí a qué se refería. Con el tiempo creo que le voy dando la razón.
Un abrazo, Fernando.

Fernando Valls dijo...

No sé qué decirte, Joaquín, a pesar del respeto y cariño que siento por el maestro Alberto B. Pienso, por ejemplo, en los excelentes sonetos de Antonio Carvajal.
Muchos abrazos, desde una soleada Berlín.

Pedro Herrero dijo...

Este soneto me recuerda, en cierto sentido, a “Insomnio”, de Gerardo Diego. Si se me permite comparar, “Tú a otra luz amaneces, yo declino” bien podría ser aquel “Yo en desvelo/ y tú, inocente, duermes bajo el cielo”. En todo caso, queda patente la impotencia del amante que ya no puede aspirar a los goces carnales con su enamorada.

Yo no daría por perdido al soneto, con su estricta rima y su cambio de ritmo al que invitan los dos tercetos finales. Es una forma clásica, como clásico es un buen vino de crianza. Pero entiendo que la poesía contemporánea, que se escribe en las salas de espera de los aeropuertos o en el ordenador de la oficina, obedece a otras pulsiones, más sincopadas, y se encandila fácilmente con las promesas del verso libre.

Tal vez el soneto reposa ahora en oscuras cavas, llenándose de polvo. Pero no creo que eso comprometa su sabor. No para los buenos catadores.

Hoy, aquí en Vallès occidental, también luce un sol espléndido.

TOMÁS dijo...

Y de Colinas, por no hablar de José Hierro.Con el respeto absoluto al profesor Alberto B., la incapacidad de la poesía actaul por renovar la tradición no debe llenarvos a anular la posibilidad de la poesía misma. Es decire, no hagamos de los poetas actuales una sinécdoque de la poesía.Salud.
http://tropicodelamancha.blogspot.com

Apostillas literarias dijo...

Qué alegría que le hayan dado este reconocimiento que se auna a los que ha recibido.

Enhorabuena para él, a mi me da mucho gusto.

A.Dulac dijo...

En ocasiones la red también permite una dispensa de utilidad cuando en el camino se encuentra una un rincón donde las palabras aún tienen identidad y mantienen diálogo.Un saludo y gracias por ello, A.Dulac