viernes, 31 de octubre de 2008

Carta desde París, sobre FÉLIX FRANCISCO CASANOVA

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Querido Fernando:
He aquí una página que quizá te interese para la sección Poesía española contemporánea de tu blog. A menudo digo que España tuvo su Arthur Rimbaud y casi pasó inadvertido. Desde hace bastante tiempo procuro difundir la obra de Félix Francisco Casanova (Santa Cruz de la Palma, 28 de septiembre de 1956 – Santa Cruz de Tenerife, 14 de enero de 1976), fallecido a los 19 años. Era hijo del poeta Félix Casanova de Ayala. Según la versión oficial, la muerte se debió a un escape de gas mientras se bañaba en su domicilio, pero el fantasma del suicidio sigue creciendo. A los diecisiete años consiguió con El invernadero el principal premio de poesía de Canarias, el Julio Tovar. A los dieciocho años ganó el Pérez Armas de novela con El don de Vorace. A los diecinueve, un mes antes de su muerte, obtuvo otro premio, otorgado por el periódico La Tarde al poemario Una maleta llena de hojas. Es también autor de un diario, Yo hubiera o hubiese amado, y de Cuello de botella, libro de poemas escrito en colaboración con su padre. El conjunto de los versos de Félix Francisco Casanova está recogido en el volumen La memoria olvidada (1973-1976), publicado por la editorial Hiperión en 1990. Le dediqué mi primer libro de poemas, Árgoma (1980). Creo que su novela El don de Vorace debe ser reeditada por una editorial seria. Es una obra sorprendente y necesaria.
Aquí te envío un poema, sin título, de Félix Francisco Casanova. A ver qué te parece. A mí me emociona. Si quieres incluirlo en tu blog, puedes encontrar en internet una foto de Casanova, en un sitio que se llama Mandala. Un abrazo muy fuerte.

Irazoki



A veces, cuando la noche me aprisiona
suelo sentarme frente a una cabina telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar, yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.
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Félix Francisco Casanova, De la memoria olvidada (Hiperión, Madrid, 1990).
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16 comentarios:

Anónimo dijo...

El poema es excelente. Y ese título del que habla mi amigo Irazoki ("Yo hubiera o hubiese amado") extraordinario.
Ya me interesa si Irazoki escribe sobre él y si Valls lo publica.
A ver si consigo su obra.
P. Ugarte

Lazarillo dijo...

¿Dónde se pueden leer las obras citadas? Cordiales saludos.

Anónimo dijo...

Me gustaría poder leer las obras citadas. Es posible. Cordiales saludos desde Diario de Aire.

hombredebarro dijo...

Félix Francisco Casanova es un poeta muy interesante, al que me da una inmemsa alegría encontrar aquí. En su momento expliqué cómo él y otras figuras poéticas de los años 70-80 insipiraron mi relato "Recuerdos del pelo largo", incluído en Mucha suerte.

http://cuentosdebarro.blogspot.com/2008/06/ou-con-elas-primer-bote-de-humo.html

Un saludo.

Ada dijo...

La noche es lo que envuelve esa vida dentro del orden que ocupa todo lo demás, las estrellas. Sin embargo se ansía, se sueña, se espera.
Creo que es un poema cargado de desaliento, de angustia contenida.
Gracias por mostrarlo.
Saludos.

siempreconhistorias dijo...

Extraordinario poema de ese niño que hasta en esta isla que lo vio morir se lee poco. Gracias a Irazoki y, claro, a ti. Ojalá se publique más y mejor la obra.
Saludos

Isabel dijo...

¡Qué soledad más desesperada!
Impresiona bastante.

Anónimo dijo...

Qué grata sorpresa encontrar a Félix Francisco Casanova aquí, Fernando. Yo te lo agradezco de todo corazón (y a Irazoki). En Canarias es prácticamente un mito. Buen poeta. Lúcido, brillante.
Hace unos números, en La Mancha, recordaba su muerte mientras hablaba del desenlace de otro poeta maldito, éste amigo, Leocadio Ortega, tan desconocido fuera de las islas como el propio Félix, y con una muerte igual de ambigua, hace tan sólo un año.

Un abrazo y gracias otra vez.
Nicolás Melini

Las señas de lo Leocadio-Félix, ya que está relacionado, son:

http://delamanchaliteraria09.blogspot.com/2008/08/leocadio-ortega-elementos-de-un.html

Anónimo dijo...

Desolador, cuando menos, este inquietante poema. Pero lo que más me emociona es el susurro de las cosas no dichas...¡Estupendo!
Antonio María Flórez

albalpha dijo...

Cuando sólo queda el susurro...

Me ha encantado, veré que encuentro.

Besos

Alba

Ana Padorno dijo...

Queridos Fernando y Francisco Javier. Después de mi primera incursion en este Blog el otro día, con un comentario en el post de septiembre sobre Irazoki (por cierto fue como anónimo, aunque firmado, porque torpemente no supe encontrar dónde poner el nombre), hago ahora una segunda recién descubro este comentario (llevo varios días "barriendo" poco a poco el blog que por su enorme extensión necesita su tiempo...). Ahora entiendo mejor -Irazoki- la explicación de tu intención de seguir promulgando la obra de Félix Francisco Casanova... Por cierto, en cuanto vi tu e-mal empecé con la búsqueda que me solicitabas. Si consigo algún dato te lo haré saber. Por nuestras conversaciones anteriores ya sabes que estoy totalmente de acuerdo con "relanzar" a Félix Fracisco Casanova e intentaré seguir ayudándote en lo que pueda y esté de mi mano. Seguiremos en contacto.
Mis saludos a los dos,
Ana Padorno

Anónimo dijo...

Me llamo Aitor y soy de Las Palmas. Nací en el 66 y leo a Félix Francisco Casanovas desde que tengo 17 años. Me abruma ver que hay gente que también le lee y que está en pie de guerra para que su obra se difunda. Tuve un amigo, Aurelio, que estudió con Félix en La Laguna. Desgraciadamente también murió hace muchos años. A él le debo haber conocido la obra de Félix. Aurelio sale en el diario "Yo hubiera o hubiese amado", como "Aure". La obra de Félix me ha acompañado durante más de 25 años y siempre recurro a sus versos cuando me contagio de nostalgia. Lo que Irazoki está haciendo me parece loable y digno de admiración. Por cierto, Aurelio me contaba que Félix era encantador y que siempre estaba riendo y buscaba la felicidad por encima de todo. A pesar de sus poemas, y de la nostalgia que se desprende de ellos, era un hedonista. Me gustaría transcribiros este poema de memoria:
Era flexible como un junquillo/ y su nombre no hacía despegar los labios./ Ni al caminar por la más blanda arena/ dejaba huellas, ni al lanzarse al mar/ espuma. /Nunca la lluvia consiguió mojarla/ ni la hojarasca crujió a su paso. /No tengo la menor idea de dónde está./ ¿Lo sabes tú?

Aitor
aquiney@bnc.cat

Raquel Martín dijo...

Hola a todos...
Me llamo Raquel Martín...Leo a Félix Francisco desde que lo descubrí con 14 o 15 años. Félix no es un poeta más...Puedo asegurarles que su obra está a la altura de un Rimbaud, de un César Vallejo, de un Cernuda, de una Alejandra Pizarnik...Su voz extraña, alucinada, deslumbrante, llena de hallazgos imposibles, es uno de esos casos de genialidad que pocas veces se tiene la suerte de descubrir. Su maldición fue haber nacido en una pequeña isla de un oceáno olvidado. Les aseguro que si Félix hubiera vivido en otras tierras hoy encabezaría todas las reseñas literarias. Quizás él mismo se esté ahora riendo de su propio destierro, de su "memoria olvidada" hasta en su propia casa...Y su risa acompañada de un acorde eléctrico de rock and roll...Desde que su poesía me acompaña trato de difundirla allá donde puedo. En mis años de estudios universitarios dediqué parte de mi tiempo a ello. Y una idea me persigue desde hace años: reunir su vida y su obra para disfrute de todos. Es un trabajo vergonzosamente pendiente. Yo soy una modesta escritora que, en mis años adolescentes, tuve la suerte de ganar el premio de poesía que lleva su nombre. Pero, por encima de eso, sólo me considero una lectora de Félix. Lo leo desde el sueño, traspasando esa línea desde la cual aún hoy él nos susurra sus delirios.

Poemas dijo...

Un poema interesante.
Me gustó.

Gracias.

quico dijo...

Es emocionante leer todas estas cosas sobre Felix Francisco Casanova, es justo que su obra se conozca mas allá de este pedazo de tierra perdido en el atlántico, espero que este pequeño vendabal que se ha desatado también haga que se conozca a gente como Pedro Garcia Cabrera, Saulo Torón, Agustín Espinosa, Isaac de Vega, Rafael Arozarena, Antonio Bermejo y tantos otros, gracias.

pablo jauralde pou dijo...

Se me había pasado esta entrada... Quizá sea tarde para comentarla; pero bienvenidos sean poema y comentarios.