miércoles, 15 de octubre de 2008

Los fogonazos de ÓSCAR SIPÁN, 2

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OJO POR OJO
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... Cuando el grillo se durmió, los vecinos cantaron todo el día.
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MEMENTO MORI

Todos los días hacía el mismo recorrido y allí, en ese punto del camino, no había ninguna tumba. Era una cruz tosca de piedra, sin basamento, con un sencillo epitafio: De un tiro aquí murió la Chana (2006-2008). Como homenaje a un animal de compañía, probablemente una perra, me pareció esperpéntico. Esos seis kilómetros de subidas y bajadas, atravesando un bosque de hayas y cruzando un río, entre el ulular del viento en las copas y una vegetación asfixiante, formaban parte de mi disciplina diaria: corría para escapar de un temario insufrible de oposición. ¿Funcionario de prisiones? Tú lo que quieres es cumplir el sueño erótico de todo tío: convertirte en el carcelero de una prisión de mujeres, se burlaban mis amigos. Pero yo no sería reponedor de supermercado toda la vida. A la semana siguiente, una nueva tumba acompañaba a la de la perra. Aquí yace Miriam Santolaria Urtaín, ahogada en un estanque por vanidad (1985-2008). Cuando leí la necrológica en el periódico, decidí cambiar la ruta para siempre. Pero el día en que salieron las listas y conseguí la plaza de funcionario, con la adrenalina de un atleta llegando el primero en unas olimpiadas y, al mismo tiempo, con esa tranquilidad de futuro resuelto, me dejé guiar por el instinto. El bosque estaba muy silencioso. Un sudor frío, precedido de un bisbiseo en el aire, me anticipó la desgracia. Quedé paralizado ante una nueva tumba: Aquí yace Oscar Sipán Sanz, eterno opositor (1974-2008). Paso las horas vagando por los alrededores de mi tumba, pidiéndole a Dios que me despierte de esta pesadilla, sin alejarme jamás de lo único que me ata a la vida.
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8 comentarios:

Cris Monteoliva dijo...

¿Son las oposiciones una condena a muerte? Una condena, desde luego que sí...No lo sé por mi misma, pero me toca bastante de cerca.

Curioso nombre para un animal...Mi barrio en Granada se llama así. Yo lo llamo EL MÁS ALLÁ, porque cuando te mudas aquí, para tus amistades, es como si te hubiera ido a otro mundo, uno que no se puede visitar.

Geniales los dos cuentos.
Saludos,

Cristina Monteoliva
www.labibliotecaimaginaria.es

Pedro Herrero dijo...

A mí no me parece acertado encuadrar estos trabajos bajo la etiqueta de poesía visual. Yo los veo como microrrelatos, acompañados de una imagen alusiva. Una imagen correcta, pero (sin quitarle mérito) fotográfica. Puedo estar equivocado, pero considero la poesía visual como un trabajo en el que se manipula por igual el texto y la imagen para fundirlos en un solo mensaje. Ahora bien, también en mi opinión, los textos son geniales. El primero, tan escueto como letal, presenta un equilibrio formidable: dos sujetos, dos verbos, dos locuciones adverbiales: una historia completa. El segundo, con esa frase final, sencillamente delirante. Esa frase que todos los que pretendemos escribir buscamos siempre para cerrar un buen relato.

Fernando Valls dijo...

Pedro, el marbete de "poesía visual" es responsabilidad mía y es muy probable que tengas razón con la queja y con tus argumentos. Tampoco yo estaba muy seguro de cómo denominarlos. Cuando le pregunté al autor me dijo que eran como fogonazos, "textos sin timón". En unos pesa más la imagen y en otros el texto, aunque ambos se interrelacionan. Pero, a veces, el texto no da para un microrrelato, sino que es una especie de sentencia que complementa la imagen.
Sería interesante oír otras opiniones; incluída la del autor, claro está.

Julia Otxoa dijo...

Me parecen muy interesantes los textos de Oscar Sipán, tambíen los anteriores publicados en este blog, lograda esa unión indisoluble de imagen y texto,no sé que género podría inaugurar, pero cada vez hay mas tendencia en la creación hacia una poética o narración bien implícita en la misma imagen,o bien hacia una narración a dos entre imagen y texto.

Como autora de ese tipo de imágenes que en sí mismas son una poética o narración, también tengo mis dudas en catalogar mis fotografías o infografías como poesía visual, aunque tambien habría que contemplar la idea de crear un género diferente algo así como narrativas visuales dentro del cual cabrían este magnífico conjunto de imagen y texto con voluntad de unidad y significado complementario de Oscar Sipán, disculpar la extensión de mi comentario.
saludos
Julia Otxoa

Anónimo dijo...

¿Necesitamos las etiquetas y las peceras? ¿Querría igual a mi perro si fuese un dogo argentino?

Para mí las historias cortas representan el arte de insinuar y la posibilidad de ganar por KO técnico en diez segundos.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

Oscar Sipán

Cris Monteoliva dijo...

Gran definición, Óscar.
Me quito el sombrero.

Saludos,

Cristina Monteoliva

Fernando Valls dijo...

Óscar, quizá los escritores no necesitéis las etiquetas (mejor, los géneros), estoy casi seguro de que es así, pero a los lectores les pueden ser útiles y a los críticos también, y no digamos ya a los historiadores de la literatura, por ponerme pomposo, siempre que no se entiendan rígidamente.
Pero de lo que sí estoy convencido es que reflexionar sobre estas sutilezas nunca viene mal, aunque sea para negar, buena prueba son los comentarios que nos anteceden.
Tú sabes mejor que yo que hay perros que tienen un instinto especial para la caza, otros para buscar setas y otros aún para guardar un cortijo. Y de eso precisamente estamos hablando, de qué perro utilizar en cada ocasión. Aunque sea cierto que podemos quererlos a todos por igual.
Gracias por la combinación de imágenes y textos, tan sugestivos, llámense como se llamen.

siempreconhistorias dijo...

Magníficos X. No he finalizado mi etapa opositorial, aunque sí las pruebas, así que el segund x me dá pánico.
Izaskun