lunes, 6 de octubre de 2008

La CENSURA en la red

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Los que hayan visitado, en las últimas semanas, el blog Foto-relatos, de Antonio Cardiel, y el del chileno afincado en Panamá Rolando Gabrielli, se habrán llevado una desagradable sorpresa, pues antes de acceder, aparece el siguiente cartel, que ha colocado Google:
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"Advertencia de contenido. Algunos lectores de este blog se han puesto en contacto con Google porque consideran que el contenido del mismo es dudoso. Generalmente Google no revisa ni aprueba el contenido de este, ni de ningún otro blog. Para obtener más información relativa a las políticas de contenido, visita las Condiciones del servicio de Blogger".
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Respecto a lo cual, el lector deberá tomar una decisión:
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Lo comprendo y deseo continuar.
No deseo continuar.
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Si para acceder a la bitácora de Foto-relatos se optaba por la primera opción, en busca de ese contenido dududo, el lector accedía a un blog de fotos de viajes diversos, la India entre ellos; de personajes anónimos de principios del XX cuya historia el autor se proponía componer, y a fotos de guerras mundiales y ciudades alemanas destruidas, además de a una colección de postales antiguas de una joven, Eulàlia, que posaba desnuda, aunque emboscada tras un decorado vegetal, en el estudio de un pintor, también de comienzos del siglo pasado, lo que a estas alturas no parece que pueda tacharse precisamente de "contenido dudoso", aun cuando nunca falten mentes retorcidas dispuestas a pulsar la tecla "Contenidos de dudosa reputación".

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Ahora, sin embargo, Antonio Cardiel ha publicado en su blog la siguiente carta:
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Queridos amigos:
Hace un mes, cuando regresé de mis vacaciones, me encontré con la desagradable sorpresa de que alguien había considerado a mi blog pornográfico y había escrito a google para interponer una barrera o advertencia de contenido. Por un lado, resulta intolerable que en un medio como internet pueda ejercitarse esta especie de censura indiscriminada: cualquiera puede ejercerla, ya que google ni controla contenidos ni supervisa esas quejas, por lo que los blogeros estamos sujetos al capricho de quienes se creen en posesión de una moral irreprochable, con lo reprochable que esto es. Por otro, el número de visitas ha descendio drásticamente, lo que todavía introduce más extrañeza en el asunto al comprobar que esa advertencia surte efectos y arredra a los posibles lectores. Es por ello que voy a abandonar este servidor, blogger, para, en cierto modo, independizarme en mi propio dominio, por lo que durante unos días este blog no se actualizará hasta que tenga preparado el nuevo espacio para mis escritos. Espero tener todo listo para la semana próxima, quizá hacia el 8 de octubre. Siento interrumpir esta comunicación con vosotros, amables lectores, pero espero que todo sea para bien y que mi nuevo espacio de escritura os siga interesando.
Un saludo,
Antonio Cardiel
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Por su parte, la escritora chilena Lilian Elphick, hace unos días, colgaba en su bitácora la siguiente entrada, con el título de "Yo acuso":
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Photobucket, el sitio web donde alojo mis fotos, ha censurado la imagen que Alejandro Gelaz realizó tan amorosamente para mi texto Arbeluc. Y este procedimiento, señoras y señores, es atroz; una falta de respeto.

¿Qué es lo que prohíbe Photobucket? ¿Una serpiente? ¿La palabra Arbeluc? No. Todos sabemos que la censura radica en la mostración de tetas, areolas, pezones y otras presas ‘dignas de pudor y de ocultamiento’. He aquí lo obsceno. Lo he dicho mil veces y no me canso de repetirlo: la única obscenidad es la guerra, el hambre, la moralidad imbécil y el doble estándar. Y el mundo está plagado de censores que se dedican a borrar, suprimir y satanizar, no sólo partes del cuerpo humano, sino ideas, concepciones culturales, modos de ver la vida.
Giordano Bruno fue quemado vivo en Campo dei Fiori en 1600; los asesores de Berlusconi hicieron desaparecer el pecho albo de la señora Verdad desvelada por el tiempo, del pintor renacentista Giambattista Tiepolo, en 2008. ¡Hasta cuándo! ¿Quién nos salvará de esta lacra de descerebrados defensores de las buenas costumbres? Y la respuesta es: nosotros mismos. ¡Quién más!

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Las cosas se ponen feas. El mito de la red como un espacio de libertad, con episodios como éste, se desmoronará pronto. Los casos de Antonio Cardiel, en España, de Rolando Gabrielli, en Panamá, y el Lilian Elphick, en Chile, no deberían de repetirse, pero si no protestamos con energía, es probable que lo hagan. Seguro que existen más casos que desconozco, de los que podríais dar noticia. Desde esta nave loca os animo a que os suméis en vuestras bitácoras a la protesta y a que comentéis otros casos similares.

Véanse las bitácoras de quienes ya se han sumado a la denuncia:

* La foto es de J.P. Witkins. ¿Tendrá un contenido dudoso?
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11 comentarios:

Cris Monteoliva dijo...

No tenía conocimiento de esta ola de puritanismo desmedido. Pero, ¿a dónde vamos a llegar? Menuda hipocresía.
Que cada quién sea libre de elegir lo que ve o lo que no en la red.
Saludos,

Cristina Monteoliva
www.labibliotecaimaginaria.es
www.elviajeimaginario.obolog.com

Antonio Serrano Cueto dijo...

Fernando, ya en el mes de agosto avisé a Antonio Cardiel del susodicho mensaje, y supuse que era por las fotos de los desnudos. Pensé que la cosa no iría a más. Incluso bromeamos con ello. Pero veo que todo se ha disparatado. Sería bueno saber quién maneja esos hilos en blogger, en manos de quién estamos...
Saludos.
(Hay más sobre las bitácoras literarias en la última entrada de Enrique Baltanas).

Antonio Serrano Cueto dijo...

Imagino, Fernando, que ya habrás leído el artículo de Aurora Viñas (en ABCD del sábado) sobre los blogs, donde cita el tuyo.
Saludos de nuevo.

Fernando Valls dijo...

Gracias, Cris y Antonio.
No había visto, Antonio, el comentario en el ABC. En fin, habrá que corresponder a la gentileza de la patinadora Aurora Viña, dedicándole una entrada, a ver si en el futuro escribe con más conocimiento de causa y con menos prisa.

Antonio Cardiel dijo...

Me siento tremendamente reconfortado por el apoyo que me prestas desde tu blog, Fernando. Creo que lo que me ha pasado a mí (por cierto, al haber suprimido todas las entradas, incluidas las fotos eróticas, ha desaparecido la advertencia) podría sucederle a cualquiera, más allá del tema de los desnudos, pues blogger no controla el contenido de las quejas y bien podría suceder que una envidia o una revancha, qué se yo, cualquier cosa, diera lugar a esta especie de censura real y dañina. Es bueno que se hable de ello pues nadie está libre de sufrir un ataque de este tipo. El tema debería debatirse.
Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

Ayer, Antonio, viendo en el Pergamon la exposición sobre Babilonia, oí contar que en sus leyes, cuando alguien hacía una denuncia gratuita, sin fundamento, era castigado. Algo así habría que hacer con estos nuevos moralizadores, de la secta de Palin, para que no se vayan de rositas...

Anónimo dijo...

!Qué miedo! ¿Y si también se dedican a censurar opiniones? ¿Quien puede tener ese poder? ¿Cómo puede denunciarse y ofrecer públicamente los nombres de los "puros"?

Abol dijo...

Photobucket censura "todo" tipo de desnudos, aunque provengan de Picasso o Klimt. No tiene filtro alguno. No hay que usar más este sitio. Así de simple.

Un alcance: Rolando Gabrielli es chileno, residente en Panamá.

Saludos, Lilian.

David González T. dijo...

Tanto poder en manos de una única empresa (el 99% de las búsquedas en España son Google) es peligrosísimo. Sobre todo, porque la ley española sólo permite cerrar una web con orden judicial. Pero claro, blogger es como una discoteca. Tendrá derecho de admisión. Lo único es que quién le da al botón de denuncia y quién le hace caso sin comprobar el contenido: ¿un informático, un periodista, un sacerdote, un censor?

Mi solidaridad con al autor del blog. Ante hechos como éstos, alguien, quizás el propio autor del blog, debería colgarlos en Meneame.net. Y que allí se entere todo el mundo de quién es quién; o sea Google-Blogger.

Algo así no puede quedar impune o sino habrá que releer la Letra Escarlata, por si acaso.

Abrazos a todos.

Nautilus dijo...

Gracias por la denuncia, Fernando. No conocía estos casos y me parece muy grave. Tomo nota para darlos a conocer entre mis alumnos de Periodismo.

Mónica dijo...

Fernando, me sumo a la protesta. Qué tristeza.
Este verano me encontré que no podía publicar en mi blog porque había sido tachado de "blog spam" y si en dos semanas no daba a uno de esos maravillosos links que regala blogger desaparecería para siempre en la blogsfera.
Justo ocurrió por el mes de agosto, después de poner un post que estaría fuera un tiempo. Entré antes de las dos semanas de pura casualidad.
Una que tiene la mente ya algo tocada se puso a bichear como dicen en mi tierra y al parecer no era algo automático como pensé en un principio, si no un chivateo o aviso reiterado por parte de personas "reales". Ya ves tú, a quién puede hacer pupa mi blog...
Indignante, no sé dónde vamos a llegar, o sí.
Copiaré tu post.

Un abrazo,