lunes, 28 de septiembre de 2009

Pro acercanza, 18

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"Para ser dos"
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Se rozaron en la puerta del mismo cine, cerrado ya el crepúsculo otoñal, pero no lo supieron. Compartieron la misma mesa en la misma terraza del bar, bajo la sombra colgante de los naranjos, pero no lo supieron. Durmieron en la misma cama del mismo hotel parisino (el Sena soñaba a su antojo), pero no lo supieron. Corrieron parejos por la arena de la misma playa, sus sombras fugaces a porfía, pero no lo supieron. Lloraron las mismas muertes, idénticas ausencias encorvaron sus cuerpos, pero tampoco lo supieron. Les faltó participar del mismo tiempo, porque para ser dos no basta la acercanza fantasmal en el espacio.
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* Antonio Serrano Cueto (Cádiz, 1965) es profesor titular de Filología Latina en la Universidad de Cádiz. Dedica su investigación a la literatura latina del Humanismo. Es autor de numerosos trabajos sobre esta parcela (Erasmo de Rotterdam, Polidoro Virgilio, Fernando de Arce, Diego de Guevara, Ambrosio de Morales, fábula, paremiología, epitalamio, entre otros). Por ser pionero en España en los estudios sobre Polidoro Virgilio, ha sido nombrado miembro de la Accademia Raffaello de Urbino (Italia). Su último libro se ocupa de Polidoro Virgilio. Libro de proverbios (Akal, Madrid, 2007). Ha sido director del Servicio de Publicaciones de su universidad y desde el 2002 es secretario científico de la Colección Palmyrenus, del Instituto de Estudios Humanísticos (Alcañiz). Escribe poesía y en breve aparecerá su primer libro de microrrelatos. Mantiene en la red el interesante y activo blog El baile de los silenos.
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* En la foto, del pasado año, aparece el autor en Jerez con Carmen, su mujer, al fondo.
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31 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Qué dura experiencia, Antonio, dormir en la misma cama sin darse cuenta. Esta mañana leía yo (siempre leo un poco antes de empezar a trabajar) un breve relato de Alfred Polgar, titulado “Principio del fin), en el que una pareja se obstina en habitar viviendas separadas, para mantener la ilusión en sus encuentros. Tu historia es así de triste, pero en su dureza cabe siempre hallar el medio de que (si no ellos, al menos otra pareja) aprenda a sincronizar todos sus latidos. Un abrazo.

Isabel dijo...

Dicen que lo que bien empieza, bien acaba. No sé si es así exactamente. Para mí, se cumple en este micro excelente por todos los motivos.

Además del objetivo, que lo cumple, el texto se expande dando alas al lector para tejer esas vidas.

Felicidades, Antonio, te sigo en tu blog.

Javier Quiñones dijo...

Buen relato, Antonio.
Un abrazo, Javier.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Bueno Antonio, bueno.

Fernando Valls dijo...

Pedro, aparte, hoy andáis todos muy parcos...

Sergi Bellver dijo...

Con la boca pequeña, humildemente y de reojo, por si llueven collejas, pero con la franca intención de aportar otro punto de vista, palabra: en lo formal, ¿no os parece que ese texto, aun con la idea de fondo, que puede ser interesante, suena un poco, digamos, avejentado?

Mis respetos, Fernando y Antonio.

Lola Torres Bañuls dijo...

Me ha gustado mucho el relato.

Un saludo

Olga B. dijo...

Qué buen micro. Hasta la acercanza tiene su fantasma. La realidad es muy puñetera;-)
Felicidades a Antonio y al dueño de la nave, por traérnoslo.

Fernando Valls dijo...

Pues, no veo por qué, Sergi. Y sin colleja alguna, otros puntos de vista siempre se agradecen, y más si es el tuyo.
A mi lo que me suele parecer avenjentado es lo que se presenta con la etiqueta de moderno como bandera, cuando sólo es modelno.

Sergi Bellver dijo...

Y que lo digas, Fernando. Justo llevo dos días echando broncas a diestra y siniestra (pero muy siniestra, ¿eh?, y no sólo a jovenzuelos, lo que es peor) a la gente que se pone a imitar a Bukowski (pero al Bukowski en fase anal, el de los tacos, no al poeta lúcido), porque se creen que han descubierto América y que están haciendo algo, pues eso, "modelno".

Pero hombre, no me negarán vuesas mercedes que "cerrado ya el crepúsculo otoñal" o "Corrieron parejos por la arena de la misma playa, sus sombras fugaces a porfía" parece sacado del Siglo de Oro.

Como dijo el pirata cuando le ofrecieron morir pasado por la quilla o arrojado a los tiburones: "hombre, ni una cosa ni la otra".

Abrazos.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

Disfruté este micro que recrea soledades.
En “acercanza fantasmal”, abrazo al escritor.
Y como no podía ser de otra manera, la fotografía así lo revela: “Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer” .
Saludos cordiales.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Fernando, he esperado a ver si se aclaraba lo de "avejentado", y veo que Sergi lo ha aclarado: "suena al siglo de Oro". Si es así, lo considero un cumplido más que un demérito. En cualquier caso, estimado Sergi, te agradezco tu opinión, porque es cierto que en los blogs tendemos al elogio amical más que al comentario crítico. Un abrazo sin colleja.

Citopensis dijo...

Gran relato.

Me recuerda un tanto a esa película de Medem ("Los amantes del círculo polar").

Un saludo.

Araceli Esteves dijo...

Ojalá dijeran de mis textos que parecen sacados del Siglo de Oro.
Yo creo que Antonio, al que sigo desde hace tiempo en su blog, escribe muy bien, imprime un sello personal a sus textos y demuestra un conocimento del lenguaje que ya quisiéramos muchos. Pero por encima de todo,sus historias, y para muestra el botón que hoy ha sacado Fernando, emocionan y conmueven.

siempreconhistorias dijo...

Pues con boca grande, y sin porfía, más allá de expresiones áureas,el relato me ha parecido exquisito. De verdad.¡Felicidades,Antonio!

Sergi Bellver dijo...

Ni se me ha ocurrido insinuar que estuviera "mal escrito", formalmente. Impecable, de hecho, ya que a Antonio le asisten los conocimientos (y la deportividad).

Sólo me cuestionaba en público y con respeto si en pleno siglo XXI tiene sentido o vigencia (o lo que sea) que de repente a uno le salga un deje gongoriano, quevedesco o similar. Y más si cabe en un micro. Aunque lo haga bien.

No se trata de defender a los amigos (por lo mismo que dice, con buen juicio, Antonio: suelo intercambiar textos con amigos escritores y no tenemos piedad porque es lo único útil para mejorar) ni de atacar a nadie, (que a mí me motiva otra cosa: siempre debatir con argumentos). Sólo de comentar un texto, puro y duro texto.

Decía antes con pata de palo y quitando hierro que algún camino medio habrá entre las imposturas "modelnas" sin criterio, ni formación, ni base (y creo que ya no hará falta que repita que estoy de acuerdo con Fernando), y la complacencia de no superar ciertos recursos clásicos.

Si me viene un escritor, hoy, en 2009, y me hace un soneto, y lo clava, estupendo como ejercicio de estilo, a lo Queneau. Pero al presentar en 2009 un micro como un texto de calidad me pregunto (y no es retórico, lo estoy preguntando de veras) si no habría que añadir la búsqueda como un valor esencial en la literatura contemporánea.

En fin, espero que nadie se moleste por haber pensado en voz alta. Pero la pregunta es esta: ¿un texto contemporáneo debería tener siempre vocación de explorador o no necesariamente?

Antonio Serrano Cueto dijo...

Sólo por la puerta que has abierto al debate, Sergi, ya merecía la pena publicar este micro en el blog de Fernando. Me sorprende muy gratamente que este relato, que sólo pretendía participar del juego "pro acercanza" (por cierto, término nada contemporáneo), te/nos lleve a la cuestión que planteas al final. Estoy de acuerdo contigo en que la literatura contemporánea debe tener (al menos en parte) vocación de exploradora, pero, igual que tú dices, de la "exploración" se pasa con frecuencia al fuego de artificio. En la poesía, por ejemplo (y algo lleva uno leído), por tener esa naturaleza inaprensible y casi indefinida, se publican como obras rompedoras poemarios que ni son tan rompedores ni conmueven lo más mínimo. Babelia saca a veces piezas de este tipo. Para mí un poema debe conmover, que luego analizaré su forma. Por otra parte, Sergi, y en esto quizás me influya mi labor como filólogo y docente, algo que habría que reivindicar en literatura y no suele hacerse es, sencillamente, que se escriba bien. Mucho de lo que se publica en cualquier género (y mucho de lo que se elogia) no soportaría un análisis serio. En fin, como ves, en gran parte coincidimos.
Un abrazo.

Isabel González dijo...

John Cheever decía lo siguiente:
Regla número uno para escribir: escribir bien.
Parece una estupidez, pero no lo es. Hay relatos que merecen la pena por el riesgo que asumen como los de Baltherme, hay relatos que sólo se sostienen por su belleza literaria como algunos de Onetti, los hay perfectos como los de Cortázar y los hay que brillan por su ingenio como los de Shua. Creo que lo importante es escribir bien y cada uno tiene su forma de escribir bien. Comparto con Sergi su recelo a escribir cosas como 'a porfía' que a mí me ha cortado el ritmo y me ha obligado a recurrir al diccionario (lagunas inmensas). Sin embargo, creo que Antonio aunque parezca lo contrario, se ha arriesgado al escribirlo y eso le ha dado textura. ¿Era Umbral en sus columnas un autor decimonónico? ¿La busqueda siempre ha de mirar hacia delante? Por encima de todo, es un relato que conmueve y las emociones son universales y atemporales.

Isabel González dijo...

COMENTARIO BUENO (AL DE ANTES LE FALTAN TILDES)

John Cheever decía:
Regla número uno para escribir: escribir bien.
Parece una tontería, pero no lo es. Cada uno tiene una forma de escribir y es esa forma de escribir bien la que ha de buscar. Hay relatos que se arriesgan como los de Baltherme, hay relatos que sólo se sotienen por su calidad literaria como algunos de Onetti, los hay perfectos como los de Cortázar y los hay que brillan por su ingenio como los de Shua. Comprendo el recelo de Sergi a la hora de incluir 'a porfía' que a mí también me ha cortado el ritmo y me ha obligado a recurrir al diccionario (mis lagunas). Sin embargo y aunque parezca lo contrario, creo que Antonio se ha arriesgado al incluir esta expresión y que gracias a ella, el relato también ha adquirido textura. ¿Era Umbral en sus columnas un autor decimonónico? ¿La búsqueda siempre y exclusivamente ha de mirar hacia delante? El 'micro' conmueve y las emociones son universales. Atemporales. No olvidemos, además, que el 'micro' es 'de pie quebrado' pues debía incluir la palabra 'acercanza'.
Enhorabuenas, saludos, besos, abrazos, collejas y todas esas cosas que se ponen al final.

Eva dijo...

Habría sido amor de haber existido.

Pues sí, Sergi, tal vez algunas expresiones suenen a Siglo de Oro, y para mí esa apreciación es elogiosa.

Los argumentos de amores fallidos e inexistentes me recuerdan a unos versos que una vez leí en la Facultad, creo que de la historia de Martín Fierro, unos que hablan del ansia de libertad y de un caballo, en que el caballo no existe... por cierto...

¿Alguien sabe a qué pasaje me refiero y me puede decir dónde encontrarlo?
Gracias.

Sergi Bellver dijo...

En eso coincido sin fisuras, Antonio, Isabel, en que un creador conozca su oficio y los materiales, en este caso, la palabra. Desde luego, prefiero un texto bien escrito y solvente que un texto que quiera pasar por innovador y sea un experimento con gaseosa o, peor aún, un refrito vendido como algo nuevo. Verbigracia: las malditas novelas collage, copia y pega, Cntrl+C / Cntrl+V, más viejas que el tebeo.

Pero si algo hizo grande a Picasso, por ejemplo, fue haber aprendido la técnica y dominarla como nadie (ver trabajos de adolescencia en Madrid) para luego hacer que a la pintura moderna le temblaran hasta las calandracas en su etapa parisina de madurez.

Bueno, no somos Picasso, seamos utópicos, pero el caso, amigos locos de esta nave, es tomar un rumbo al navegar, aunque no lleguemos.

¿Y lo bien que nos lo pasamos en la dervia, mientras?

Gracias por el debate, marineros. Hala, me callo, que ya he dado bastante la brasa.

Sergi Bellver dijo...

No me hago al lao de la güeya
Aunque vengan degollando,
Con los blandos yo soy blando
Y soy duro con los duros,
Y ninguno en un apuro
Me ha visto andar tutubiando.

(Martín Fierro
, de José Hernández).

Fernando Valls dijo...

Sergi se pregunta si un texto contemporáneo debería tener siempre la vocación de explorar. Creo que sí, aunque esa búsqueda no conduzca siempre a los resultados adecuados. Los poetas del 27 cifraron su exploración en la relectura contemporánea de Góngora; como hoy ciertos cuentos hallan su mejor camino en la senda de Chéjov, mientras que otros, en cambio, intentan explorar los mundos cortazarianos. Sea como fuere, a mí me parece que lo importante, dentro de esta deseada variedad, es que cada uno encuentre el lenguaje adecuado para lo que quiere narrar. Y a partir de ahí sólo cuentan los resultados. Por ello, no creo que sea más moderno Tàpies que Antonio López, ni Vila-Matas y Javier Marías que Luis Mateo Díez o Cristina Fernández Cubas, puesto que todos ellos han dado con el estilo más apropiado para lo que pretendían contar, uno más funcional y otro más retórico, el uno más artificioso y el otro más espontáneo y natural.
Lo que me satisface de este blog es que hayamos logrado que convivan en armonía los autores consagrados con los novatos, pues mientras los primeros disponen de una voz potente, hecha, cuajada; los segundos todavía están buscando su camino, su propio estilo. Así, me parece que no sería justo tratarlos con el mismo rasero. Siempre que he hecho crítica literaria me he guiado por la norma de que resulta necesario mostrarse comprensivo con los que empiezan y exigente con los ya consagrados.

Juan Carlos Márquez dijo...

Yo creo que este asunto de selección de palabras habría que tamizarlo con el cedazo de la eficacia narrativa, pero de momento no puedo ahondar en ello porque tengo que llevar al chiquitín a la guadería.

Isabel González dijo...

Qué conste que a mí 'Nocilla Dream' me epató. La leí en el metro, a trozos, de pie, entre la gente, entre la realidad y la irrealidad que es un vagón avanzando bajo tierra ¿Tal vez fuera por eso? ¿Tal vez fuera porque mi disposición se integraba plenamente con el tono del libro? No lo sé. De una cosa no tengo duda. Fernández Mallo es lo que se suele considerar un escritor de su tiempo. Corta y pega y es capaz de hacerme reflexionar y llorar a tijeretazos tanto como otros con delicadas y precisas construcciones narrativas.
Sergi y Fernando. Martillos y almohadas. Las dos cosas son necesarias.
Besos, abrazos, collejas y todas esas cosas que se ponen al final.

Isabel dijo...

Me voy a permitir opinar dos veces porque en mi modesta aportación, (acercanza 8)que no le llega a la suela de los zapatos a la de Antonio, escribí la palabra "otoñal".
Yo misma me sorprendí al leerme en este blog porque, como novata que soy, no estoy acostumbrada a buscar la palabra correcta.
Pero sí me gusta reflexionar y me di cuenta que quizás la palabra "acercanza" me había influido, la primera vez que la leí me sonó algo antigua.

Y esto me vino a demostrar la influencia de las palabras que es lo que realmente nos debería satisfacer y no encasillar tanto a los escritores. A los lectores esto nos distancia, es decir, no se pone en práctica la acercanza.

manuespada dijo...

Escribir hoy en día como en el Siglo de Oro es innovar. En cambio, ir a la novela fragmentada y cosas por el estilo es ser bastante poco original, lo hace todo el mundo. Al final lo rompedor va a ser lo de introducción, nudo y desenlace aristotélicos.

Fernando Valls dijo...

Gracias a todos por vuestras intervenciones. Habrá que poner en nómina a Sergi para que de vez en cuando le prenda fuego a alguna entrada.

Araceli Esteves dijo...

Dejaste el terreno abonado, Fernando, al provocar a los comentaristas llamándoles parcos.

Sergi Bellver dijo...

Secundo la moción. Como salario me bastarían libros.

Abrazos ignífugos (hoy) para todos.

Nanim dijo...

Un placer haberme inmiscuido subrepticiamente en esta conversación, oír las voces, vislumbrar los gestos, intuir la mesura de un silencio y percibir el respeto.
Llego aquí por la cadena literaria de las afinidades: María Fabiana Calderari lo cita en un comentario a una nota en su muro de facebook que indica inspirada en palabras mías y en este blog.
Volveré.
Esta nave me gusta.