miércoles, 6 de mayo de 2009

Millás y Marsé, hermanados

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En el 2001 la editorial Alba editó los Articuentos de Juan José Millás, volumen que se ha reeditado en dos ocasiones más, en la misma editorial, por lo que no parece que pasara inadvertido. Ahora, sin embargo, Debolsillo (sic) acaba de ponerle la misma cubierta a Si te dicen que caí, la excelente novela que Juan Marsé publicó en 1973. ¿No podrían evitarse estas coincidencias? Cuando menos da la sensación de desinterés, que alguien hace su trabajo de manera rutinaria. Así, Marsé y Millás aparecen hermanados por el desconocimiento o la pereza de un diseñador gráfico. ¿Y por qué Debolsillo, todo junto? ¿Los diseñadores tienen barra libre en el bar Ortografía?
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15 comentarios:

eureka dijo...

Hola:
Coincido contigo en la apreciación de que es intolerable que se repita cubierta en dos obras distintas, es el colmo, aunque en lo de la barra libre en la ortografía discrepo. El diseño gráfico es la suma de dos herramientas (imagen y texto), no debe verse restringido por las limitaciones o rigideces de la norma de la lengua... Su impacto visual puede verse incluso reforzado por esas licencias estilísticas, a mí me gusta debolsillo unido, da imagen de brevedad, de inmediatez.

Hiperbreves S.A. dijo...

Muy fuerte. La imaginación al poder.

Isabel González dijo...

Me parece una exageración echar toda la culpa a los diseñadores cuando en el proceso de edición se ve implicada tanta gente. Mucha, con mayor capacidad de decisión que el propio diseñador a quien se le considera un simple 'llenador' de huecos. Sobre diseño, además, todo el mundo opina con una increíble ligereza y falta de respeto hacia quienes llevan toda una vida entregada a esa profesión. Cuántas veces he visto rechazado un trabajo, un muy buen trabajo, con un despectivo: "no me gusta". ¿Pero por qué?: "porque no me gusta y punto". Carecen de argumentos porque carecen de conocimientos sobre la materia.
Los diseñadores se preocupan por escribir bien, aunque es verdad que a veces, tienen miedo a las normas ortográficas. Un miedo que por cierto, no se reproduce a la inversa cuando el escritor, corrector, editor, etc. se despacha con un no porque no.
Y para que veáis que la gente dedicada a lo visual se preocupa, aquí va un enlace por si queréis mandar a vuestros diseñadores a aprender a escribir bien:
http://graffica.info/2009/04/27/para-comunicar-hay-que-saber-escribir/

Fernando Valls dijo...

Me interesa mucho el diseño gráfico, que -como todo- puede estar bien y mal hecho. La lengua, Eureka, tiene normas, yo no las llamaría restricciones y limitaciones, que nos permiten comunicarnos. Si cada cual pudiera escribir como quisiera y estuviéramos expuestos a las ocurrencias, más o menos afortunadas, del otro, no habría manera de entenderse. Me parece muy bien que los diseñadores se tomen las licencias que consideren oportunas. Pero si todo lo que se les ocurre es no acentuar Telefónica o unir De bolsillo, lo único que demuestran es tener muy escasa imaginación, y eso, siendo benévolos.
Isabel tiene razón. Cuando una cubierta sale mal, el responsable no es sólo el diseñador gráfico.
Gracias por vuestros comentarios y saludos.

Revangel dijo...

Qué fallo lo de repetir misma imagen de portada...
En cuanto a lo de Debolsillo, no tengo nada en contra, más bien al revés, me gustan ese tipo de licencias gráfico-léxicas.
Y coincido con Isabel. Es una posibilidad, pero no creo que el culpable de la duplicación sea el diseñador.
Salud.

hombredebarro dijo...

¿Dónde consiguen las imágenes, en internet?

Juan Carlos Márquez dijo...

Esa cubierta es una clave, Fernando. Cada vez que sale publicada alguien sabe que es el momento de hacer algo: deshacer una intriga palaciega, cometer un misterioso asesinato, dar un golpe de timón en el gobierno autonómico...

Fernando Valls dijo...

Debe serlo, Juan Carlos, porque esta imagen de la rayuela ha sido utilizada en otras ocasiones. El autor de la foto puede estar contento.

Francisco Ortiz dijo...

¿Para qué esforzarse en hacer algo original? Los libros son un producto, piensan. Y actúan en consecuencia.

Isabel González dijo...

Seguramente, el autor de la foto la vendió a un banco de imágenes 'por cuatro perras' y ahora este banco la vende y revende y el fotógrafo o fotógrafa ni se entera ni recibe 'un cuarto' de más. Perdonadme por ser tan 'destroyer', pero es que si la vida de los escritores está 'achuchá' ni os cuento la de los ilustradores, diseñadores, fotógrafos y demás.
Los logotipos de Telefónica y de De bolsillo poseen muchas más cualidades que el hecho de haberse tomado ciertas licencias ortográficas: la tipografía escogida, el equilibrio, el color, su legibilidad a todas escalas, su capacidad de reconocerse, etc. Es como criticar que en la tele, en un anuncio sobre Castilla La Mancha, la tipografía sale volando en volutas que imitan el humo y que después se convierten en la cara de Don Quijote.
¿Qué opináis de los poemas visuales (que no están escritos en línea recta) o de 'La carretera' de Cormac McCarthy que tanto reniega de los signos de puntuación?
P.D: Pues sí. Con tanta foto duplicada y tanta señal, me están entrando unas ganas de matar a alguien... y no sé a quién. ¡Ya lo tengo! Al diseñador.
A pesar de todo, soy una 'tipa' amable, os lo aseguro. Cariños.

Bohemia dijo...

El diseño gráfico es un mundo muy interesante y abierto a infinitas posibilidades que no nos deberían llevar a este fatal error/accidente. Quizás tenga razón Isabel Gonzales que no se puede echar toda la culpa al diseñador, pero es ciertamente el diseñador quien presenta su trabajo en función a una idea dada por el cliente, y es el diseñador quien tiene el conocimiento de lo que se hace en su profesión. un saludo

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Además, esta cubierta recuerda sospechosamente a la cubierta que Editorial Sudamericana usó para Rayuela.

Citopensis dijo...

Interesante.

Nunca una sombra sobre líneas blancas y unos zapatos hicieron tanto por la literatura...

Y olé.

lologuit dijo...

Los autores consagrados estas cosas las utilizan mediaticamente. No creo que ninguno de los dos sufra por la coincidencia.

Anónimo dijo...

Dice Debols!llo, hay que llamar a las cosas por su nombre. De-bol-s!-llo. Debols ! llo. Debols (¿!?) llo.

Un abrazo
Nicolás Melini