sábado, 2 de mayo de 2009

CARMELA GRECIET

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"Retrovisor"
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Habíamos salido de vacaciones en dos coches, pues mi trabajo me obligaba a regresar a casa unos días antes. Viajaba primero yo, y unos metros más atrás, con los niños, venía Clara.
A medida que caía la noche, la autopista se había ido quedando en calma.
Escuchaba música en la radio cuando, surgido de la nada, apareció frente a mí el Kamikaze. Los ojos amarillos del Kamikaze.
Logré esquivarlo de un volantazo.
Miré hacia atrás sintiendo que yo era ya mi pasado, que el futuro estaba sucediendo a mis espaldas.
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* Carmela Greciet (Oviedo, 1963) ha vivido en Avilés, León, Valladolid, San Sebastián, Cuenca, Santander y Madrid, entre otros lugares, así que es un poco de cada uno de esos sitios. Es licenciada en Literatura por la Universidad de Oviedo y ejerce la docencia como profesora de Instituto. Ha trabajado como periodista, ha colaborado con artículos de crítica literaria para algunas publicaciones como Clarín o el suplemento La Esfera del diario El Mundo, y ha publicado relatos en diversas revistas literarias: Escrito en el agua, Ábaco, Pretexto, Reloj de Arena y Clarín. Obtuvo el premio Asturias joven de cuento (1989), y en 1995 publicó su primer libro de relatos, Descuentos y otros cuentos (Trabe), con el que queda finalista del Premio Tigre Juan. Ha participado en varias antologías de cuentos y microrrelatos, entre las que se cuentan Pequeñas resistencias (Páginas de Espuma, 2002), de Andrés Neuman, y Ciempiés. Los microrrelatos de Quimera (Montesinos, 2005), al cuidado de Neus Rotger y Fernando Valls.
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13 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Para mí, lo que salta a la vista es la elegancia y la sobriedad con la que la autora trata un suceso de ruptura, descrito básicamente en un cruce de miradas. Lo consigue con apenas seis frases. Las tres primeras contienen la mitad de la historia. Las otras parecen describir el borde del abismo. Mi enhorabuena.

Carmela Greciet dijo...

Gracias,Pedro.Seguiré investigando el borde del abismo con tal de tener como premio tan gentil comentario.
La ruptura, la pérdida, la imposibilidad de intervenir en el destino de los seres que amamos es lo me lleva a escribir estas cosas y también…a disfrutar junto a ellos del ahora que se escapa.

Antonio Serrano Cueto dijo...

También mi enhorabuena para Greciet por este microrrelato, que pasa ante los ojos a la velocidad de los vehículos por la autopista. El final, con ese futuro que se aleja como estela del pasado, es muy bueno. Fondo y forma perfectamente maridados.

Jorge Ordaz dijo...

Magnífico microrrelato, Carmela. Añado a los adjetivos antes enumerados otro más: sutilidad.
Me alegra volver a verte, aunque sea en la foto. A ver cuándo coincidimos en Oviedo.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Qué te voy a decir que no te haya dicho ya y que no sepas, Carmela.
Un placer leerte, como siempre, y verte, coo nunca (dices que te tengo muy leída, pero vista, lo que se dice vista. mucho menos).

Juan

Hiperbreves S.A. dijo...

Carmela, me has puesto los pelos de punta. Un microrrelato que discurre plácidamente hasta que, a la velocidad de un kamikaze, nos golpea y nos hace sentir. Felicidades.

Ana Alonso dijo...

Carmela, escalofriante, siempre me acordaré cuando mire por el retrovisor.
Besos.

Anónimo dijo...

Formidable microrrelato. Tanto que aparecerá muy pronto en una antología de Tráfico, "Sobre ruedas". De buena tinta lo sé.

Fernando Valls dijo...

Me parece estupendo que estés tan bien informado, pero ¿para decirnos eso era necesario que te ampararas en el anonimato?

LEO MARES dijo...

Gran cuentista! La he descubierto este verano (2010). Un saludo

Elena dijo...

Excelente microrrelato. Lleno de fuerza y sutileza, de sencillez y sugerencia, de denuncia y de renuncia, la renuncia a la efímera vida exigida por un destino que se cruza a velocidad de vértigo en un camino equivocado. Te conocía de la facultad, pero no había tenido oportunidad de leerte. Ha sido un placer.

Carzante dijo...

En las dos últimas frases, logras estremecerme. Esa brevedad inquieta mucho más que la abundancia de datos. Siempre enhorabuena, Graciela.
Carlos G. Puente

Jaime Graña dijo...

Sencillamente maravilloso. Aunque me esté mal el decirlo no te conocí hasta ayer, buscando microrrelatos en la red. Encontré "Cubo y pala" y me gustó tanto que busqué más. Ambos tienen ese final sorprendente, ese giro inesperado que te descoloca, aunque obviamente no tienen nada que ver. Enhorabuena, seguiré Buscándote (Empezaré por la librería Cervantes, que me queda al lado de casa)