domingo, 10 de mayo de 2009

Literatura comprometida

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Leo en una entrevista con Luisge Martín (antes Luis G. Martín), quien acaba de publicar una novela titulada Las manos cortadas (Alfaguara), que su escritura es comprometida y que lo que le interesa es ensuciarse él y ensuciar al lector. "Creo a ciegas en la literatura comprometida", afirma. Pero no sé si tal cosa significa algo a estas alturas, dados los desmanes literarios que se han perpetrado en su nombre. Me temo que es un marbete suficientemente gastado para que vayamos pensando en otro algo más adecuado. El caso es que la buena literatura me parece que siempre lo es, comprometida con los avatares de su tiempo, exigente con la forma, con el lenguaje, crítica en su pensamiento y en su visión del mundo, innovadora en su género, poco previsible siempre. Y, sin embargo, ¿cuántos libros de los que hoy se publican, incluyendo los de Luisge Martín, cumplen tan exigentes características? Lo que no parece imprescindible, sin embargo, es tanta suciedad, sea realista o simbolista.
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* El cuadro de Arnold Bröcklin se titula "Combate de centauros".
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4 comentarios:

Citopensis dijo...

Hoy en día, me da a mí la espina, calificar algo de "comprometido" es más un juego publicitario que cualquier otra cosa.

Yo creo que escribir es contar historias, con lo difícil que es esto, ya se haga manteniéndose cerca o lejos de la "realidad". No importa la distancia que el autor aporte con respecto a lo que le rodea; es lo qué cuentas y cómo lo cuentas lo que debe convertir la obra en algo más que una simple excusa para dar forma a una idea. Ahí debe estar el compromiso.

No sé si me he explicado bien.

(Por cierto cuando leí Narnia me imaginé las luchas entre centauros de manera muy parecida a la que muestra el cuadro que has colgado... supongo que el señor Lewis no tenía intención de comprometer mi cabeza de esa manera cuando tomó el lápiz y el papel...)

Antonio Serrano Cueto dijo...

Huye de las etiquetas que se dan los propios autores como de la peste, por aquello de "dime de qué presumes..." En estos pagos para mí sólo hay un compromiso: el compromiso con la literatura. Lo demás, fuegos fatuos. Abrazos dominicales.

Juan Carlos Márquez dijo...

Hay formas mucho más eficaces de ser comprometido que ser escritor, un oficio de los más inútiles y pomposos que existen junto con monarca parlamentario.

Antonio Tello dijo...

Pertenezco a una generación que tuvo la "literatura de compromiso" como un dogma infalible y que no era más que la preservación de las reglas del sistema (uf, otra palabreja) a través de la memez seudo revolucionaria. Vamos, que coincido con lo que dice Antonio Serrano Cueto.