sábado, 23 de mayo de 2009

En la muerte de Rafael Conte

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..Ha fallecido el crítico literario Rafael Conte (Zaragoza, 1935-Madrid, 2009). Era licenciado en Derecho y periodista en los diarios Informaciones, El País, donde fue adjunto a la dirección y luego responsable de su suplemento literario, El Sol y ABC. A finales de los cincuenta había sido redactor jefe de la revista falangista Leyre y secretario de redacción de Acento Cultural, órgano de difusión del realismo social; luego formó parte de la revista Aulas, del semanario SP y fue corresponsal en París del primero de los diarios citados, entre 1975 y 1977. Es autor de una pionera antología de Narraciones de la España desterrada (1970) y ha cultivado el ensayo (Robinson o la imitación del libro, 1985), la biografía novelada (Yo, Sade, 1990) y la literatura memorialística (El pasado imperfecto, 1998). Solo o en colaboración con Jacqueline, su mujer, tradujo literatura francesa (como Aminadab, de Maurice Blanchot), de la que era un buen conocedor. Entre 1991 y 1999 fue presidente de la Asociación Española de Críticos Literarios, formando parte del jurado del premio en numerosas ocasiones. Y era precisamente entonces cuando, sobre todo, solía coincidir con él. Ocupó las mejores tribunas de la prensa y durante años fue el crítico de referencia para muchos lectores. Creo que en él, como en ningún otro, se muestran a la perfección las virtudes y defectos de la crítica literaria española. Pero me parece que no es éste el momento adecuado para analizar y valorar serenamente la labor del que, a buen seguro, ha sido el último crítico literario periodista. Tiempo habrá, de sobra, para hacerlo con ecuanimidad y rigor. Ahora sólo quiero evocar una de las últimas imágenes que conservo de él, la que me viene más a menudo a la cabeza: la de un hombre al que le cuesta subir las escaleras del Círculo de Bellas Artes, en Madrid, el año que le concedimos el Premio de la Crítica a Enrique Vila-Matas, a quien él defendió a grito pelado en las deliberaciones, y al que, como le falta el resuello, me pide, sonriendo, con la complicidad que él sabía crear, si podría cogerse de mi brazo. Mientras con una mano se apoyaba en mí, con la otra iba fumándose un puro... Siempre incorregible, Rafael, descansa en paz.
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3 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Yo he crecido como lector durante años leyendo sus críticas en El País. Sí, descanse en paz.

Anónimo dijo...

Qué cosas... Acabo de coger de mi biblioteca el libro "Robinson o la imitación del libro", editado por Trieste, que compré de baratillo hace años, para hojearlo estos días, y me entero ahora de la muerte de Rafael Conte. Yo también crecí como lector gracias a sus reseñas y le debo el descubrimiento de otro Robinson: "Viernes o los limbos del Pacífico", de Michael Tournier, cuya entusiasta reseña, publicada por Conte en El País hace veinte años, aún conservo.
Espero que se fume un buen puro en el los paraisos del Pacífico.

Juan Gracia Armendáriz

Antonio dijo...

Tarde, pero mejor que nunca. Mi agradecimiento hondo a Rafael Conte por sus inteligentes reseñas literarias. Como lo buenos maestros delinean criterio (o ayudan a ello, aunque no lo intenten) en sus lectores, en sus oyentes. Creo difícil que yo me hubiera acercado a "Paradoja del interventor", de Gonzalo Hidalgo Bayal, de no haber sido por aquel artículo memorable (al menos para mí) de julio de 2004. Mi condolencia a su esposa. Descanse en paz y ¿para cuándo sus reseñas recopiladas por alguna editorial?