miércoles, 3 de julio de 2013

La narrativa en los tiempos del apresuramiento

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Como ha ocurrido siempre a lo largo de la Historia, en la literatura, me centro en la novela y luego en el microrrelato, encontramos tramas más livianas y apresuradas, destinadas a lectores que solo buscan en la ficción literaria el entretenimiento; pero también historias complejas que exigen una cierta morosidad, en las que a veces el discurso, el pensamiento, se impone a la acción, y la lentitud viene exigida por la disminución del diálogo, la construcción de personajes con más recovecos, el protagonismo de espacios simbólicos y la presencia de imágenes poderosas.
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Lo que sí han traído los nuevos tiempos es un mayor nerviosismo, una cierta conciencia de que hay que tener presencia mediática, publicar de forma asidua. A muchos escritores les falta paciencia y les sobran ganas de estar en medio. Si a ello se le añade que en las editoriales no siempre se hace el imprescindible trabajo de edición con el escritor, el resultado, a menudo, son libros apresurados, a los que les falta cuando menos un hervor.   
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En las últimas buenas novelas españolas que he leído (La hija del este, de Clara Usón; En la orilla, de Rafael Chirbes; La puerta entreabierta, de Cristina Fernández Cubas), todas ellas muy recientes, hay un gran trabajo de documentación detrás, luego perfectamente disimulado en la historia tan compleja como matizada en la primera; una visión lúcida y acerada de la realidad en la segunda; y un intento de barajar lo maravilloso popular y lo fantástico culto, dando un paso más allá en la concepción del género en la tercera. Cada una en su estilo, pues son muy distintas, son novelas muy cuidadas, críticas, y el avance del relato no es ni rápido ni lento, sino que andan al ritmo que exige la historia que se quiere contar, que es, al fin y a la postre, de lo que se trata. La velocidad no es fácil de casar con la novela.   
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También habría que hablar, en este sentido, del microrrelato como la expresión máxima de una literatura concisa e intensa, en grado sumo por tanto, más allá de su brevedad formal. Porque es evidente que lo que señalaba al comienzo con relación a la novela, resulta igualmente aplicable a géneros como el cuento y, sobre todo, el microrrelato, donde la trama pierde relevancia en favor de la revelación epifánica de una historia, de una escena o de un monólogo conciso, cargado por tanto de pensamiento. No hemos de olvidar que este género joven recibe un gran impulso durante los años de las vanguardias históricas, y de ahí su posterior desarrollo y su cultivo predominante actual, habiendo encontrado en Internet, en este caso sí, un canal adecuado para su difusión. Pero, además, ha resultado un género engañoso, un espejismo, pues dada su brevedad puede parecer sencillo de componer, de ahí su creciente número de cultivadores, aunque si atendemos a los resultados, al final puede llegar a ser tan complejo como cualquier otro género. Nunca he compartido esa idea de que el microrrelato, dada su brevedad, sea el género más adecuado para los apresurados tiempos actuales. Por el contrario, si existe hoy un género literario veloz, ese es el microrrelato, en el que la obligada concisión conlleva velocidad; no en vano se ha definido como un texto narrativo brevísimo que una vez empieza, está a punto de acabar.       
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* Este texto es la respuesta a la pregunta que me formuló el periodista Josep Massot para un reportaje que preparaba para el diario La Vanguardia, aunque no sé si ha sido publicado.
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11 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

También me gusta la demora, el cuidado en el tono narrativo, y eso aunque sea en un microrrelato. Una buena obra no tiene prisa, es enemiga de ella.
Magníficas las tres novelas citadas.
Abrazos.

Asun dijo...

Que buen artículo, no se si se publicaría, pero interesante lo es desde luego.
No he leído esas novelas, pero tomo nota, con un verano por delante, estoy haciendo recopilación de títulos que merezcan la pena.
Sobre la documentación en la escritura, creo que es fundamental, y necesaria sin remedio, para escribir de algo, o alguien, o ambientar lugares, aunque no se conozcan hay que tener al menos una base.
Felicidades por tu entrada, y gracias por compartirla.
Saludos

Susana Camps dijo...

Me parece muy útil el doble análisis novela/microrrelato para evitar la fácil asociación brevedad textual = rapidez de elaboración.
Con tu permiso, hago circular el texto. Deja muy claros los conceptos.
Abrazos

Fernando Valls dijo...

Gracias, Susana, Isabel y Asun, y que circule el texto lo más posible... Saludos.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Soberbia respuesta, Fernando, con la que no se puede estar más de acuerdo.

Un abrazo, Javier.

(La foto que acompaña la entrada es fantástica)

Fernando Valls dijo...

Gracias, Javier. Siento no saber quién es el autor de la foto. Un abrazo.

Antonio Cruz dijo...

Apreciado Fernando: El artículo me pareció excelente. No he tenido la oportunidad de leer ninguna de las tres novelas que mencionas pues aquí, en Santiago del Estero, todo queda demasiado lejos, demasiado fuera del alcance, pero hay dos puntos que quiero resaltar porque creo que soy uno de los que por impaciencia publico mucho y, cuando pasa un tiempo, leo de nuevo mis textos y ya no me parecen buenos. Gracias por compartir estas valiosas opiniones.

Carmen Peire dijo...

Muy buen artículo y como no sé si al final se publicará, intentaré difundirlo por fb. desde tierras mexicanas. Me identifico en tus gustos sobre todo por las dos primeras novelas de las que hablas. La de Fernández Cubas no la he leído. También en el daño que hacen las prisas a la buena literatura. Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

Gracias, Carmen y Antonio, qué buenos corresponsales, desde México y Argentina. ¡Viva el lujo y quien lo trujo! Abrazos.

Esther Andradi dijo...

Qué bien vienen estas reflexiones Fernando...porque parece que hasta la crítica tiene prisa en estos tiempos! Y muy atinado lo que apuntas sobre el microrrelato, que no por ser micro es rápido. Seria como creer que la poesía, por su concisión, también se escribiría (y se leería) rápido. La condición de micro no se refiere a la brevedad sino a la intensidad.

Abrazos

Miguelángel Pegarz dijo...

Me gusta mucho la respuesta, lo he leído con atención e interés.