martes, 23 de julio de 2013

AGUSTÍN MARTÍNEZ VALDERRAMA

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LA FÁBULA DE UN FEO

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Se despertó y aseguró que ya no era un hombre, sino una nevera.
No es fácil, no, de un día para otro, y para unos padres de mediana edad y talento, hacerse a la idea, advertir, que un hijo, su hijo, por muy feo que sea, ya no es un hijo, su hijo, sino que es, en su fábula, un electrodoméstico de cocina.
No es fácil, no.
A pesar de que éste se despierte y lo diga así, de seguido.
Todavía feo, sí, pero con tal convencimiento y afán que nadie en la casa osa llevarle la contraria.
En la casa y alrededores.
Nadie.
Y eso a pesar de la falta más que evidente de display: accesorio propio, indiscutible, en la fisonomía de cualquier nevera moderna, más allá de gamas y modelos. Y más allá, también, de la supuesta existencia o no -aunque esto ya serían conjeturas a falta de lo que dictaminase la autopsia- de compartimentos interiores, cajón de zona cero o huevera para los huevos.
Pero tal era la certeza del feo, su persistencia.
Incluso, por un instante, se escucha el ruido del compresor.
Prrp, prrp, prrp.
O algo así.
Serían sus tripas, ¿no?
Puta fábula.
Que en fin, que qué se le va a hacer.
Pues nada, seguir.
¿Y luego?
Tirar la vieja, enchufar al feo a la corriente, pegarle un imán, dos.
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Agustín Martínez Valderrama (Gavá, Barcelona. 1976 ) es licenciado en Filosofía. En el 2010 ganó el certamen Relatos en cadena de la Ser. Sus microrrelatos se incluyen en diversas antologías del género, entre ellas Mar de pirañas. Las nuevas voces del microrrelato español (Menoscuarto). Desde el 2010 mantiene la bitácora Previsiones meteorológicas de un cangrejo. El libro Sentido sin alguno (Talentura, 2012) supuso su debut literario en el género. Este microrrelato es inédito.
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* La ilustración es de Johannes Ittem.

9 comentarios:

Miguelángel Pegarz dijo...

Agustín en estado puro. Tiene una voz muy suya e inconfundible. No sé lo lejos que llegará, pero sin duda es un Escritor con mayúscula y merece un largo recorrido.

Ximens dijo...

Es una suerte poder contar con Agustín en estado surrealismo suave. Felicidades.

Pedro Herrero dijo...

Kafka revisitado. Coherencia extrema a partir de la segunda frase, después de que la primera sitúe el listón a una altura que hay que vencer con extrema seriedad, si no se quiere errar el intento. Relato serio, por tanto, muy serio y coherente. Ritmo variable, entrecortado, propiciando un diálogo interno entre el narrador y el lector, como si el segundo tuviera la única respuesta a una trama sin respuesta posible, más allá de la ironía que provoca el absurdo.

Se ha dicho ya: Agus se mueve en este terreno como pez en el agua.

Propílogo dijo...

No sé por qué lo veis tan surrealista. Es, simplemente, la realidad de Agustín, la que él ve, la que vive mientras pasa de costado, rozando nuestra realidad, tan sosa, tan previsible. Por eso tiene Agus esa cara de susto; porque anda en el filo, siempre a punto de caer de nuestro lado. Y por eso tiene también cara de contento. Porque no cae.

Saludos.
Gabriel

Manuespada dijo...

En su día hubo una teoría psicológica llamada "Las madres nevera", pero Agus ha inventado una nueva especie, los hijos nevera. Abrazos calurosos.

AGUS dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Y gracias también, Fernando, por la hospitalidad. Siempre es un placer navegar en La Nave, y más con esta canícula.

Abrazos.

CECILIA GUILLEN PEREZ dijo...

PEOR SERÍA CONVERTIRSE EN SPIDERMAN, POR EJEMPLO.
LA NEVERA SE CONSERVA BIEN, Y CONSERVA LOS MUCHOS O POCOS ALIMENTOS QUE LE QUIERAS METER.
ADEMÁS, ANTE LOS DEMÁS,PIERDE EL RASGO FEALDAD PARA CONVERTIRLO EN UTILIDAD.
NO SÉ CUÁL DE LOS DOS ES PEOR.
BONITO RELATO

Lola Sanabria dijo...

No perdió un hijo, ganó una nevera. El final, enchufado a la corriente y con unos imanes en la puerta.

Mil besos a anfitrión y visitante.

Purificacion Menaya dijo...

No todos los padres aceptan tan bien descubrir la verdadera naturaleza de sus hijos. Esa aceptación está sobre todo en los imanes, que sustituirán a partir de ahora a los botones. Encantada de volver a leer a Agustín.