domingo, 22 de marzo de 2009

La Garbo: de Gargallo a Ory

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"Soneto a Greta Garbo"
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Ábreme las dos puertas de tu casa
quiero besar tu boca que me deja
adivinar el aire cuando pasa
tu corazón envuelto en una abeja
O bien decirme puedes qué te pasa
pálido rododendro triste y vieja
bajo la luna que te pone lasa
mientras te llueve el mundo en una oreja
Sin duda como sueles llorar lloras
Sin duda te desnudas a la luna
Sin duda de costumbre te adormeces
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Quiero besar tu boca en esas horas
muertas que mueres tú también de una
supuración de amor algunas veces
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* El poema de Carlos Edmundo de Ory procede de su libro Soneto vivo (Anthropos, Barcelona, 1988). Las esculturas son de Pablo Gargallo: "Greta Garbo con mechón", "Greta Garbo con sombrero" y "Greta Garbo con pestañas". La primera y la tercera son de 1930 y se hallan en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, y en una colección particular de Bruselas, respectivamente, mientras que la segunda es de 1931 y forma parte de la colección del Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. Esta entrada quiero dedicársela a Matei Chihaia, deseándole suerte.
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4 comentarios:

juan ballester dijo...

La actriz Greta Garbo fue sin duda una referencia mundial en su tiempo. Basta echar un vistazo a las revistas y periódicos de época para darse cuenta de que su talento lo llenaba todo; por eso era amada por muchos y envidiada por bastantes.
Jardiel Poncela la hizo aparecer en una de sus comedias, la titulada El amor sólo dura 2000 metros, en la que por cierto la actriz sueca no sale muy bien parada por lo que a calidad humana se refiere.
Dejo constancia también de un juguete cómico en tres actos de Antonio Paso titulado precisamente “Yo soy la Greta Garbo (Vida, pasión y triunfo de una estrella de la pantalla)", publicado en la colección La Farsa (nº 272), en noviembre de 1932, que fue interpretado por Loreto Prado y Enrique Chicote.

matei chihaia dijo...

Estupendo. Me llama la atención que las esculturas de 1930 muestran su cara, como el centro del mito que había llegado a ser: Rostro cuyo "juego polifónico" Balász celebra como "soliloquio mudo". Al llegar la voz de la Garbo, en "Anna Christie", su primera película hablada, de 1930, estalla la polifonía muda de sus rasgos. La escultura de 1931 desmiembra el ícono, dejando un blanco en medio. Sin embargo, con el retrato de perfil, que alude a la tradición de las siluetas y su interpretación fisonómica, me parece que profundiza en el alma de la actriz. Todavía más el poema. Gracias por todo, y en particular por darme ánimo.

Lara dijo...

Curiosa Greta así escenificada, gran entrada.
Gran poema.
Gracias.

albalpha dijo...

mientras te llueve el mundo en una oreja

Bello poema y junto con la obra de Pablo Gargallo atrapa sutilmente a Greta Garbo.

Un abrazo

Alba