lunes, 30 de junio de 2008

La final desde la otra ladera

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¿Se puede hablar hoy de otra cosa que no sea de fútbol? Si cada 44 años vamos a obtener un gran triunfo futbolístico, a mí ya me han tocado los dos que me correspondían en vida. En mi casa, en 1964, no teníamos televisión, pero como era monaguillo en la iglesia de los franciscanos, pude ver el partido, el célebre gol de Marcelino y la victoria sobre los comunistas, como recuerdo que se comentó entonces, en una sala de la iglesia. Reconozco que la ¿vocación? era un pelín interesada. La verdad es que nos entretenía ayudar a misa, jugar gratis al ping-pong y vestirnos con los ropajes eclesiásticos, blanco sobre rojo, por no hablar de la suculenta merienda que nos daban, aunque -por fortuna- tampoco faltaba en casa. Y esto tengo que dejarlo claro porque si, por cualquier casualidad, lee esta entrada mi madre, me caerá encima una bronca, por hacerme el pobre...
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Pero volvamos al presente. Como soy un poco rarito, a mí, lo que más me gustó, aparte del juego de la selección, y la victoria, claro está, fue que Luis cambiara a Silva, tras el cabezazo que le propinó a un jugador alemán; y que le hicieran el pasillo a los perdedores, cuando iban a recoger la medalla que les correspondía. En suma, que supieran ganar con una cierta elegancia, que es más difícil aún que saber perder.
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En Barcelona, la gente armó tanto ruido como cuando gana el Barça algún torneo importante, lo que me hace pensar lo perdidos que andan los políticos nacionalistas, por no hablar de los desdichados independentistas. Eso sí, según cuenta hoy la prensa, el ayuntamiento no movió un dedo por la celebración. Pero el disparate mayor lo he leído en La Vanguardia, donde a un retorcido Josep Maria Sòria todo lo que se le ocurre comentar sobre la victoria de España es lo siguiente: "Como la embriaguez patriótica lo inunda todo, hasta el fútbol, echan a Luis Aragonés y quieren imponerme, velis nolis, el castellano. Así que, si me lo permiten, les diré que el equipo que ayer ganó la Eurocopa es el representante des pluralischen Spaniens. Ustedes ya me entienden". Claro que lo entendemos, señor Sòria, latín y alemán incluido, pero a ver cómo atamos esa mosca por el rabo... El señor Sòria (con ese sorprende acento en la o) formaba parte de un jurado de cinco personas que calificaban la actuación del equipo español, de 0 a 10. El caballero, en su benvolencia infinita, le pusó un 8´5. Hay que decir que la media de sus compañeros del jurado subía hasta un más que razonable 9´4. Lo que me hizo pensar que el señor Sòria debe de ser de aquellos que cree que el 10 pa Dios; el 9´5 para el Barça; el 9 pa mí; y el 8´5 para los campeones de Europa. Es una pena que ya no se conceda aquel premio de tonto contemporáneo en la Taberna del Alabardero, porque este señor tendría este año todas las papeletas, como magister (¡toma latín!) en el arte de mezclar el culo con las témporas...
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Por quien más me alegré fue por el veterano Luis Aragonés, quien ya fue en su momento un futbolista extraordinario que estuvo a punto de proclamarse campeón de Europa con el Atlético de Madrid.
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* El grabado es de Goya, claro está, y se titula "Asta su abuelo" .
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9 comentarios:

GHB dijo...

Pasan los años, de cuatro en Cuatro, hasta cuarenta y cuatro. Yo también vi, como feligrés, el gol de Marcelino. Vi, ayer, el de Torres. E incluso el de Luis en aquella triste final europea del Atlético de Madrid. Salud. Gonzalo

Nocturna dijo...

Jajaja!
Divertido artículo... y Goya, siempre fantástico!

¡Sobran motivos festejar!

:)

¡Salud!

Álex Chico dijo...

Querido Fernando:

Hace tiempo que sigo tu blog, aunque sea ahora cuando comento alguna de tus entradas. Disfruto con ellas, no sólo con esta última, que también, sino con todas las reflexiones que nos dejas a tus lectores. Me alegra doblemente esta "nave": por la familiaridad político/emocional (vivo desde hace unos años en Barcelona y sé de qué nos hablas en algunos textos, como éste) y por encontrar a otros amigos comunes, como Gonzalo Hidalgo y Álvaro Valverde. O fuera del blog, como Marta Badia. Un placer, en fin, saberte cerca.

Raúl dijo...

Como siempre ocurre en esta España que tan poco da y tanto recibe, mira que está dando de sí esta meritada victoria.
Ni una cosa, oiga usted, ni tampoco la otra; que diría un airado contertulio. El tal Sòria, que se me permita la expresión, es un pelacañas. Ahora bien, estos días de euforia colectiva me han puesto hasta las narices de ver reivindicaciones patrióticas exageradas y apropiamientos indecorosos de símbolos que más que aunan, dividen y distancian.
En resumen: ni España es más España desde hoy; ni los españoles somos más patriotas desde hoy,.. ni el precio de la gasolina bajará esta tarde.
Sólo es fútbol.... ¡bendito y dichoso deporte!
Un enorme saludo.

Pd.- Yo, curiosidades, de la vida, también fui monaguillo.

Fernando Valls dijo...

De acuerdo, Raúl, las exaltaciones patrióticas, de cualquier signo, deberían estar prohibidas, por salud mental. Siempre se hacen contra otros.
La noche del triunfo, en Barceona, el ¡España, España!, a veces sonaba a revancha, lo que no me gusta ni un pelo. Hay que respetar los sentimientos de los demás, sean los que sean.

Raúl dijo...

Totalmente de acuerdo, querido Fernando.
Un nuevo saludo.

Elèna Casero dijo...

Que esto no tiene remedio, no señor.
A mí lo que más gracia me ha hecho, aparte del jolgorio, celebraciones y procesiones varias con la copa en danza, ha sido la denominación de la selección: la roja, ¡toma ya! y parece ser que a todo el mundo le ha parecido perfecto.

Que digo yo, cuando se gana una copa se le lleva a la virgen, la que sea, la advocación es lo de menos.
En este caso, ¿a quién se la llevan?

Creo que no he dicho que no me gusta el fútbol.

Cristóbal dijo...

Yo - por razones de edad - no pude vivir el primer triunfo de la selección. Cómo tú Fernando, el domingo me alegré por Luis - un buen tipo, que se ha mantenido en sus trece frente a un formidable acoso mediático haciendo un equipo joven y alegre, optimista - y también por el saber ganar que tuvieron los chicos. Por encima de la identificación, creo que es un colectivo que ha caído bastante simpático, sin estrellas. En cuanto a las celebraciones con tendencia al garrulismo - magnífica la viñeta de Forges de hoy - y al amigo Sòria, ¿qué se puede decir?

Un saludo,

Anónimo dijo...

Muy bueno el grabado de Goya, perfectamente pudiera ser una obra contemporánea.
Muy bueno el blog, felicidades.
Marian.