viernes, 30 de enero de 2009

Fernando Aramburu en la Academia

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Ayer, Fernando Aramburu, recibió el Premio Real Academia Española por su libro Los peces de la amargura, relatos sobre la vida cotidiana en el País Vasco, sobre el dolor padecido por las víctimas del terrorismo. El discurso, género complicado donde los haya, que aparecerá publicado en la revista Claves, resultó tan acertado como emocionante. Pocas veces se ha sentido uno tan cerca de las decisiones de la Academia, como en esta ocasión, en la que confieso que me hubiera gustado estar en Madrid, acompañando al autor, compartiendo sus críticas y sus esperanzas.
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Según la nota de la agencia EFE, el autor, ante los varios centenares de asistentes a la entrega del premio, afirmó que Los peces de la amargura nació de su voluntad de "dejar un testimonio literario sobre un dolor y un desacuerdo personales". Un dolor que estaba asociado a su "compasión solidaria por las víctimas del terrorismo de ETA", y un desacuerdo que consistía sobre todo en "la repulsión sin paliativos" que provoca en él "todo género de violencia". Los cuentos que componen el libro premiado fueron escritos "contra los hombres que infieren sufrimientos a otros hombres y contra quienes aplauden sus acciones criminales o las justifican", dijo Aramburu. Esos relatos fueron escritos también "sin odio contra las formas verbales destinadas a propalar el odio, alimento básico del terrorista", y "contra el olvido".
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Los peces de la amargura es un libro "a favor del arte de la palabra" y "a favor de la dignidad de las víctimas de ETA", añadió el premiado, que no escribió esos cuentos desde "una posición de equidistancia entre víctimas y agresores". "No existe para mí equidistancia posible, ni ideológica, ni emocional, cuando hay un cuerpo abatido a balazos en la calle, o un ciudadano es amenazado o extorsionado", señaló el escritor.
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Su próximo libro, de género incierto, anunció Aramburu que saldrá en el 2010 y será muy distinto. Se titulará Viaje con Clara por Alemania y en sus páginas pretende "dar las gracias a ese país", que lo ha tratado siempre "muy bien", donde reside y trabaja como profesor desde hace más de veinte años.

* La foto es de Mordzinski.

5 comentarios:

Andrés Pérez Domínguez dijo...

Me gustó mucho ese libro de Fernando Aramburu. Recuerdo que abrimos la temporada de La Biblioteca de Protagonistas, en Punto Radio Sevilla, con Los peces de la amargura, en septiembre de 2006. Un libro necesario, creo, donde además se ve un gran talento

BACO dijo...

Un acierto de la Real Academia ante un libro valiente y sincero.
No entiendo las trabas que a él, a Irazoki, a Karmelo Iribarren, les surgen a su paso por su tierra.
Si ya es trite ser sin estar, más amargo debe ser saberse ignorado cuando una de las paredes de la cultura de tu pais, la más rocosa por cierto, la estás levantando tú.

Hiperbreves S.A. dijo...

La literatura tambiés es a veces un ejercicio de valentía. Felicidades, Fernando Aramburu.

Ada dijo...

Me pareció tremendo el libro cuando lo leí y me lo sigue pareciendo hoy, cuando lo releo en algún punto. Supongo que la valentia aflora desde que se decide escribir un libro que se sueña, que se necesita escribir porque dentro ya no cabe más y hay que lanzarlo al mundo.
Hieren algunas partes y entristecen, pero las verdades, a veces, tienen ese efecto.
Felicidades.

Ernesto Calabuig dijo...

De este libro me impresionó cada una de las historias en su terribilidad trágica, pero también la capacidad de Aramburu para imitar registros mentales y verbales, para sacar, a pesar de todo, poesía de la vida cotidiana y un inteligente humor de supervivencia.