miércoles, 21 de enero de 2009

Dios en autobús

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"Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida", podemos leer en la parte trasera de algunos autobuses. Como no podía ser de otra forma, la réplica no ha tardado en aparecer: "Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo". En el habitual simplismo de la publicidad, el dilema estribaría bien en gozar de la vida sin preocuparnos, puesto que Dios no existe; bien en disfrutarla de todos modos, pero viviendo como católicos.
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Lo que pone los pelos de punta -es un decir- es que disputas tan añejas tengan que dirimirse hoy en la publicidad ambulante. Quizás ésta sea la metáfora más clarificadora de lo que consideramos pensamiento con impacto, todo una filosofía de la existencia, déjenme que me ponga gradilocuente, en suma, de estos tiempos tontorrones, sinsustancia (una única palabra), que por desgracia nos está tocando vivir. Pero, volviendo al principio, acaso la alternativa más sensata consista en pensar que la existencia o no de Dios, con sus inevitables consecuencias, sea un asunto privado, si es que queda ya algún asunto que siga siéndolo, y no materia para ser dirimida en el chasis de los autobuses urbanos. ¿Qué pasa entonces con el espectáculo callejero, una vez que las señoritas (Fernando Fernán-Gómez dixit) y los caballeros semidesnudos ya no llaman la atención de los camioneros más rijosos, ni de las chicas más tontuelas? Esa quizá sea la cuestión, la tendencia de los tiempos.
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10 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Lo que más me llama la atención de esta memez sobre ruedas es el contraste entre el tajante "sí" de los segundos y el "probablemente" de los primeros. No obstante, sería bueno saber qué sentido le dan a este adverbio, porque el adjetivo "probable" tiene dos significados básicos con matices diferenciadores: a) "que se funda en una razón prudente"; b) "que se puede probar". Lo primero sería prudencia; lo segundo, tanta jactancia como la de los partidarios del "sí". En cualquier caso, Fernando, estoy de acuerdo contigo en dos cosas: en los tiempos necios que vivimos y en el escaso valor que se da a lo estrictamente privado. Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

Antonio, me imagino que el "probablemente" es un remedo de aquel célebre anuncio de cerveza: "Probablemente, la mejor cerveza del mundo...". Así que, para los publicistas, forzando un poco la comparación, lo reconozco, lo que vale para la cerveza también vale para Dios.

Mateo de Paz dijo...

No sé, Fernando, dónde ves el "sí" afirmativo en el segundo anuncio. Más bien es un "si" condicional. Lo que hace que el mensaje sea distinto.
Saludos.

Vladimir dijo...

¿Os habéis dado cuenta que en la réplica católica, en el "sí" se han olvidado el acento? ¿Será que también ellos albergan ciertas dudas? Bastaría con incluir unas comas malignas: "Dios, si existe, disfruta de la vida en Cristo". ¿O será que tampoco son buenos tiempos para la ortografía?
Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

Hombre, Mateo, al "Dios no existe", del primer anuncio, responden los segundos con un "Dios sí existe". No es una oración condicional, sino afirmativa; de no ser así, la réplica no tendría sentido. Míralo bien. Otra cosa es que los publicitarios tengan la fea costumbre de no acentuar las mayúsculas, como ocurrió en el anuncio de Telefónica.

Mateo de Paz dijo...

"Sí", "si", tienes razón. Está claro que en el autobús de Fuenlabrada se han olvidado de algo: o bien los signos de acentuación o los de puntuación.

Los de Barcelona, en cambio, han sido más listos, puesto que como su mensaje no tiene tildes (porque en su caso no hacen falta, siguiendo las reglas RAE) se entiende a la perfección. ¿Pero el de Fuenlabrada...? ¡Mucho más gracioso, al menos con esa ambiguedad!

De todas formas, disfrutaré, a pesar de los errores, de la vida, sea en Cristo o de otra forma.

Saludos.

El lobo estepario dijo...

Un pequeño comentario: el autobús de "Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo" no está sufragado por ningún católico, sino por un pastor evangélico, por lo que es un mensaje cristiano de carácter general. Aunque sería normal que un católico lo hubiese sufragado, al fin y al cabo somos la confesión cristiana mayoritaria en este país, el que lo sufrague un evangélico le da un carácter bastante menos político, y, paradójicamente, bastante más ecuménico, "católico" (en el sentido de universal). Simplemente dice lo que muchos pensamos: no nos preocuparía que Dios existiese, lo que nos preocuparía precisamente sería lo contrario.

Juan José López JARILLO dijo...

¿ Y que más da si existe ,o no existe...?:¿No?: más da...

Que más da

¿ Conoceis la caníón de Atahualpa Yupanqui titulada ... "Preguntitas sobre Dios "?

...Que más da

Saludos

(P.D..: en el supusto de que existiese..cuanto creeis que paga de hipoteca...?)

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Echo mi cuarto a espadas en la polémica que genera tu entrada, Fernando. Me parece que la creencia o no en Dios es un asunto que debe dirimirse en el interior de cada persona, es o debe ser un sentimiento estrictamente privado y no considero de buen gusto hacer ostentación ni de una causa ni de la contraria. Creo que valdría la pena releer los textos de Erasmo en los que tanto insistía en vivir lo religioso como un sentimiento interior y dejar de lado lo ceremoniático y todo lo que supone hacer ostentación de la creencia. El primero de los mensajes, el de Barcelona, lleva implícita una falsa antinomia, a saber: como probablemente Dios no existe, a disfrutar la vida; ¿qué sentido tiene esa oposición? ¿como no hay Dios todo vale? ¿qué sentido se le da al verbo disfrutar en la oración de marras? ¿y la ética y los valores morales y el compromiso y la lucha por la justicia y por hacer el mundo un poco más habitable, donde los niños no se mueran de hambre, donde no haya doscientas familias que atesoren más riqueza que cuarenta y ocho países juntos? ¿dónde queda todo eso? ¿está incluido en el verbo disfrutar? No sé, no sé... Me da la impresión de que todo esto es una gran "parida" de algún espabilao de turno que ha querido hacerse el gracioso, provocar un poquito y de paso hacerse famoso, o mejor famosa, porque ya hemos visto algunas fotografías de la persona en cuestión. En fin, una pijada más de las muchas que tiene uno que aguantar cada día. Si alguien cree o no en Dios es un problema que le atañe a él y a su conciencia y a nadie más.Un abrazo, Javier.

Juan Carlos Márquez dijo...

Lo lógico, en cualquier caso, es que la disputa se alejara de las terrenales carreteras y se librara en el cielo o en el infierno, en los aviones y el metro. Los publicistas, con lo hábiles que suelen ser, no están haciendo bien su trabajo.