viernes, 26 de diciembre de 2008

Los fogonazos de ÓSCAR SIPÁN, 9

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EL LENGUAJE DEL AMOR



El lenguaje de los enamorados cambia: recibo cartas de mi banco todas las semanas.


LA MUDANZA



Desde que nos mudamos nadie viene a visitarnos. Y la niebla es fría y no podemos dejar de pensar en el accidente: el vuelo del coche en el acantilado, nuestro grito condensado en un segundo, la mudanza.

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PIANISTAS



En mi pueblo todos somos pianistas, menos el tío Damián. Pobre tío Damián: a veces lo escucho llorar en el fondo del pozo.
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4 comentarios:

Cris Monteoliva dijo...

El segundo fogonazo merece un apunte, ya que me paso por aquí: surgió por una frase que yo dije, puede que por aquí también, acerca de mi vida EN EL MÁS ALLÁ.

Anónimo dijo...

Amigo Fernando, copio aquí el comentario que acabo de dejar en el blog de Antón Castro a propósito de los microrrelatos, y dado que también tú te has pasado por allá. Ya ves que no dudo (o no totalmente) de la existencia del microrrelato, pero sí tiendo a descreer de su ahora tan sistemático cultivo. O sea: dudo más de los escritores que del género...

Muchos saludos.

Autor: Niggerman

Imaginaba algo del estilo de lo que aquí, apresuradamente, bosquejas (y te agradezco, Fernando). Va de suyo. Leeré tu libro (pero ¡cuándo, ah!), que a buen seguro aportará claridades que no sé si todo el mundo querrá ver. Pues el problema lo veo yo, más bien, en los listos y relistos que se suben al carro de la mínima expresión. Salvando distancias, y simplificando bastante, algo análogo ha sucedido en poesía. Al final, todo quisque decía escribir jaicus, cuando, en realidad, lo que hacían era escribir corto (y, a menudo, poco y malo).

Saludos renovados.

Fernando Valls dijo...

Bueno, Niggerman, a los relistos que sólo cultivan el microrrelato porque se escribe rápido y con poco esfuerzo no hay que hacerles caso. Es, como recuerdas, el mismo caso de los poetastros. Pero esos malos ejemplos no le quitan valor al género, como tampoco merman el valor de la poesía los malos poetas.
Clarín, por cierto, a finales del XIX, denunciaba lo mismo, sentía tus mismos temores.

Anónimo dijo...

Sí, por supuesto, la cosa está en separar el grano de la paja.

Y en cuanto a Clarín... Ah, qué grande, y qué hijo de su tiempo...

En fin. Imagino que nos veremos por las bitácoras.

Muchos saludos y muy cordiales de

Niggerman