viernes, 18 de julio de 2008

Más sobre la crítica literaria

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En la entrada que le dediqué ayer a la crítica literaria, preferí no hacer ningún comentario sobre la intervención de la editora Elena Ramírez en un curso de verano dedicado a la narrativa española actual, patrocinado por el grupo Planeta, hasta haberme cerciorado de que El Cultural de El Mundo había recogido sus afirmaciones con fidelidad. Para ello me dirigí a la editora, quien tuvo la amabilidad de mandarme su intervención completa, si bien prefiere -por ahora- no hacerla pública, como yo le sugería. Y a pesar de que, en cierta forma, ya lo sea desde el momento en que se leyó, voy a respetar su voluntad, no utilizando lo que se afirma en el texto. Sólo voy a ocuparme, pues, de uno de los puntos aparecidos en El Cultural que tampoco es desmentido en el documento completo. Antes bien, se abunda en el mismo asunto.
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A partir de esta afirmación, "nunca escuches a la crítica: ni lo bueno ni lo malo", incluida en unos consejos que les daba a los autores noveles, no he podido dejar de plantearme la siguientes cuestiones:
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1. ¿Resulta sensato que la directora de una editorial literaria les aconseje a los escritores primerizos que no lean las críticas?
2. ¿Acaso no mandan esas mismas novelas a los críticos? ¿O sólo se las mandan para que las conserven o para que las lean, pero no para que opinen?
2. ¿Hay algún autor, uno solo, que haya pedido que no le incluyan en el dossier de prensa las críticas que aparecen de su libro?
3. ¿Quizá preferirían los editores que la crítica no se ocupara de los autores noveles?
4. ¿Leyó Irene Zoé Alameda, por citar a una autora primeriza, las críticas que salieron de su novela?
5. ¿Por qué se invitó, entonces, a críticos al curso, si tan perniciosas se consideran sus opiniones para los tiernos ojos de los narradores noveles? Y puesto que allí estuvo, por ejemplo, Jordi Gracia (no dejó bien en El País, precisamente, la última novela de Juan José Millás) no puede pensarse que sólo invitaran a los críticos que se mostraban complacientes.
y 6. Y lo más grave: ¿qué sentido tiene que una universidad pública acoja un curso sobre la narrativa española actual, patrocinado por el grupo Planeta? ¿Qué garantía de independencia y de rigor intelectual puede tener? Es evidente que ninguna.
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P. D. Ahora puede leerse el decálogo completo de Elena Ramírez en el blog de David González T., El hueco del viernes.
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* Dino Valls, Lacrimae.

9 comentarios:

Cris Monteoliva dijo...

Me han encantado estas reflexiones.
Yo creo que la crítica literaria es necesaria, pero no me gustan los tintes destructivos.
Lo sé que cuando me pongo a comentar temas en blogs me expreso como un libro cerrado...Lo que vengo a decir es que lo mismo se puede decir de distintas formas,de algo negativo se puede sacar algo positivo, sin necesidad de "torturar" al escritor. Y resaltar lo positivo de lo que leemos se me hace fundamental en el mundo tan negativo en el que vivimos.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me parecen muy bien tus observaciones, Fernando. A los escritores nos importa la crítica, y mucho. No digamos ya a los editores, aunque no sea más que por el cínico planteamiento de que una reseña bien situada equivale a un anuncio gratis. Otra cosa es escribir con el ojo puesto en agradar a tal o cual crítico.

Cris Monteoliva dijo...

¿Yno son acaso los editores los más críticos cuando deciden qué obra publicar y cuál no?

M dijo...

Las preguntas me parecen tan acertadas que poco más puedo decir.

Juan Carlos Márquez dijo...

Los escritores estamos sometidos a la crítica constantemente porque nos dedicamos a un trabajo interior cuyo resultado sale al exterior. Yo empiezo con la de mi mujer, mi familia y mis amigos y, a partir de ahí, todo lo que venga es bienvenido. La crítica es necesaria y, claro, dentro de la actividad, como ocurre en todos los ámbitos del saber, hay críticos buenos, malos y regulares, exactamente igual que hay escritores buenos, malos y regulares. Lamento este cúmulo de obviedades, pero a veces no queda más remedio que decirlas.

Enrique Baltanás dijo...

Sin crítica, todo el monte sería orégano.
Con crítica, ya se ve que también.

Fernando Valls dijo...

O sea, Enrique, que ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio... La paradoja es ingeniosa, pero poco más.
Es evidente que los buenos libros, más tarde o más temprano se acaban abriendo paso, con o sin el apoyo de la crítica; pero me gustaría seguir pensando que los críticos que cumplen adecuadamente con su tarea están llamando la atención sobre aquellos libros que merecen ser leídos, resaltando su atractivo(y que no siempre son los que apoyan los editores, incluso los considerados literarios), o los periodistas culturales. De no ser así, la crítica no tendría función alguna, claro está.

David González T. dijo...

Fernando, pues a mí E. Ramírez me ha cedido la ponencia. No entiendo por qué a ti te dijo que no la publicases. En fin.

http://elhuecodelviernes.blogspot.com/2008/07/manual-de-supervivencia-para-autores.html

Isabel dijo...

Vengo del blog El hueco del viernes y he leído con interés el manual de supervivencia de Elena Ramirez.
Sigo el hilo que me conduce hasta sus preguntas mucho mejores que las que yo me venía haciendo.
Yo en esto de la escritura en vez de primeriza me considero sietemesina y si no me critican no aprendo.
Por eso me pregunto cómo, siguiendo el aconsejado consejo de Doris Lessing, voy a recordar al crítico que me rechazó con desprecio si no he escuchado su crítica.