miércoles, 13 de julio de 2011

ROSANA ALONSO

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3Nouvelle cuisine

Pico muy menuda la cebolla y las lágrimas se me quedan dentro, inundando los ojos con un temblor que diluye las cosas. Luego fileteo el corazón en lonchas finas e iguales y les doy vuelta y vuelta en la plancha, apenas con una gota de aceite (tengo en cuenta tu dieta primaveral). A continuación lo sirvo sobre un nicho de pétalos de rosa con salsa de yogurt y finas hierbas. Enciendo las velas y te invito a sentarte en esta penumbra de llamas y olor a sándalo. Hoy estás tan guapa…Miras el plato con un mohín encantador que se deshace en un gesto de repugnancia en cuanto te llevas un trozo minúsculo a la boca.
«¿Lo prefieres más hecho?», te pregunto solícito. Pero tú ya solo miras el círculo rojo que mancha el blanco de mi camisa.

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Delirios de grandeza

¡Qué cruel destino! Acabar así. Yo, hijo de Medusa y Poseidón. Yo, que ayudé a Belerofontes a derrotar a Quimera, sometiéndome a su brida de oro. Yo, que he convivido en Helicón con las nueve musas y he disfrutado de sus placeres. Yo, que era su favorito, mimado por ellas, alimentado con manjares de los Dioses. Yo, que abrí para ellas el manantial Hipocrena cuyas aguas conceden inspiración poética a todo aquel que las bebe. Yo, cuyo nacimiento estaba irremediablemente unido a la muerte de mi madre. Yo, que he visto el Olimpo, que he dormido en las estancias que el propio Zeus habilitó para mí. Yo, que he volado hasta el mismo horizonte acompañando a Apolo en su carro, soñando amaneceres. Yo, que he seguido a Nyx cuando despliega el telar nocturno, brillante y poderoso. Yo, testigo de batallas, derrotas y victorias; efímeras sombras de un extraño juego ancestral. Yo, he cabalgado la tormenta del tiempo para dar con mis huesos en este miserable lugar. Los días se suceden, iguales unos a otros, en una rutina infinita: aguijoneado por los tábanos; comiendo pienso; dando cortos y previsibles paseos por el campo, montado por burdos humanos. Yo, caballo albo de alas doradas, paso mis días aquí, en una vulgar escuela de equitación llamada Las Cadenas.


* Rosana Alonso (Madrid, 1964) afirma llevar dos vidas, como casi todo el mundo, aunque también hay quien lleva tres o cuatro con soltura de malabarista... Ahora vive en Camarma de Esteruelas, un pueblito cerca de Alcalá de Henares, en cuyo hospital trabaja por la mañana, en el laboratorio de biología molecular; y por las tardes, junto a menesteres más prosaicos, lee y escribe (no necesariamente en ese orden). Se ha formado en diversos talleres literarios y ha participado en concursos de microrrelatos. Su obra está incluída en varias antologías dedicadas al género. En la actualidad está atareada armando un libro de microrrelatos titulado Los otros mundos. También tiene un blog llamado Explorando Lilliput. http://ralon0.wordpress.com/.

29 comentarios:

Elèna Casero dijo...

Rosana es una gran microrrelatista. Los micros que has dejado en el blog dan prueba de ello.

Espero ver pronto su libro en papel.

Gracias por darla a conocer más.

Jesus Esnaola dijo...

Me encanta ver a Rosana por aquí. Y los micros me gustan los dos, el primero más convencional (estupendo el juego gastronómico, como una receta del amor entregado) y el segundo menos ortodoxo, más arriesgado, pero más conseguido pese a que su lectura es mucho más exigente con el lector.

Un beso muy grande, Rosana, gracias como siempre, Fernando.

AGUS dijo...

La primera pieza me parece muy visceral, ruda. Me gusta la contención del micro hasta el cierre final, y la gestión de la tensión narrativa y el ritmo, de menos a más. El segundo texto demuestra que Rosana además es una lectora voraz, atenta a los clásicos, pero capaz de interpretar creando. Un placer.

Enhorabuena Rosana y gracias Fernando.

AGUS dijo...

Fernando, aprovechando la primera pieza de Rosana, que incluye un paréntesis - en mi opinión muy acertado - me gustaría saber tu parecer acerca del uso de este recurso y otros como el inciso, en un género tan breve.

Gracias, abrazos.

depropio dijo...

Yo no conocía ninguno de estos micros y he de reconocer que me ha gustado mucho el segundo, un galope de referencias mitológicas, del cual Rosana es una apasionada, que termina en un acantilado de la realidad.
El primero es más del gusto actual, pero manejado con oficio, lo cual, en estos tiempos de escritores de tienda de chinos, es decir mucho.
Rosana, ve preparando el bolígrafo de firmar dedicatorias...

Araceli Esteves dijo...

También me gusta mucho ver por aquí a Rosana. Sigo su blog con enorme interés.

Pedro dijo...

Pues ya voy despertando mis radares para que no me pasen desapercibidos esos otros mundos. Ojalá se publiquen pronto, yo me alegro. Un lujo ver a R.A. por la nave.

Gemma dijo...

Los micros de Rosana suelen contener buenas dosis de misterio (debidamente dosificado, como se echa de ver en el desenlace de ambas piezas), pero también una preocupación evidente por la elección del lenguaje, así como del registro debido: dos inquietudes, estas, que resultan, en mi opinión, fácilmente reconocibles en sus escritos, y que considero rasgos de mérito. Abrazos

Miguel A. Zapata dijo...

Fantásticos, Rosana. Esa nouvelle cuisine procuradora de cardiopatías severas me ha parecido arrebatador, con ese misterio del que habla Gemma y que lleva el texto de lo testimonial a lo oscuro. Ya me iba de vacaciones y ¡plop!: poesía inquietantemente bella

manuespada dijo...

Me alegro mucho de poder disfrutar con estos dos micros inéditos de Rosana. El primero me parece de una sutilidad "exquisita", y el segundo, un alarde de oficio, de buena escritura y, además, con referencias mitológicas. Un abrazo.

hugo dijo...

Hola Fernando:

hacía tiempo,bastante tiempo, que esperaba que Rosana paseara su extraordinaria prosa por la cubierta de LaNave.

tuve la fortuna, allá por marzo o abril del 2009, de coincidir con ella y con Jesus Esnaola en el VII premio Diomedea. Ella lo ganó con un micrazo llamado "Cambio climático". Desde entonces me enorgullezco de contar con su amistad.

interesantes los dos textos. En ambos pilla la expectativa del lector con el paso cambiado, lo cual es tradición y marca de la casa.

en el primero contrasta una intimidad de bolero -Olga Guillot no le vendría nada mal como música de fondo- sobre la que recae la tensión narrativa, el ritmo y la distancia irónica con esa solución casi tragicómica: te puedo dar a comer mi corazón y continuar vivito y coleando. Sólo me preocupa si lo prefieres más hecho.Finalmente destacar un toque de excelente narradora, la mirada que va del "mohín encantador" al "gesto de repugnancia" que tiene el plato como síntesis. Rosana, no te enfades, pero aquí te dejo, ¡como no! un paréntesis(Ante la duda de ella, Olguita Guillot, con la garganta a medias y desde un vinilo gastado, la sorprende con el inicio de "Arráncame la vida": "Arráncame la vida de un tirón / que el corazón ya te lo he dado" -hay algunas buenas versiones en YTube-).

la amistad está para las sorpresas y si no, no.
mi gran sorpresa es saber que Rosana comparte el mismo interés que yo por la Mitología Griega.

de "Delirios de Grandeza" me parece un acierto ese Yo en
anáfora que marca el ritmo de una dolida nostalgia por la jerarquía perdida -"las nieves de antaño"-: Pegaso de divino y olímpico ha devenido en natural y simple caballo más o menos viejo, aunque conserve sus alas. Pienso que, de alguna forma, el discurso de este Pegaso es también el de Bloforonte, o al menos el que se le suele achacar topicamente a Beloforonte. Ambos comparten una misma forma de elaborar la "caída en desgracia" y, también, ambos hacen buena la pauta central de la tragedia griega: nadie escapa a su destino.

sí, Rosana, lo he de decir: dos micrazos como la copa de un pino piñonero.

nos seguimos leyendo

salut, camarada

Fernando, muchísimas gracias por traernos a LaNave a esta gran dama del microrrelato, a veces injusta, muy injustamente tratada, por ciertos discípulos de Marconi -y mejor,callo-

salut,
hugo

Pedro Herrero dijo...

La receta del primer relato tiene todos los ingredientes que describen el fulgor y el drama de la pasión amorosa. Sacrificio extremo correspondido con incredulidad. Sin límites para darlo todo y sin complejos para rechazarlo. La escena es cruel pero se inscribe en un entorno doméstico, porque en la mesa se deben guardar las formas. Rosana es una excelente cocinera, como todos sabemos a estas alturas.

Víctor dijo...

Aunque ha escrito otros que personalmente me seduden más (me encanta el de la fila) me gustaron estos dos micros de Rosana. Buena tripulante subes a cubierta, Fernando. Por cierto: me quedo yo también, como Agus, con ganas de saber tu opinión sobre el uso de paréntesis y otros incisos en los microrrelatos.

Lola Sanabria dijo...

Como ya lo han dicho todo de los micros de Rosana, aquí publicados, a mí sólo me queda decir que es un placer leerla, que inventa y reinventa con tal maestría que siempre es algo nuevo y de altura lo que nos cuenta. (Vaya, me salió rima)

Besos a puñados, Ro.

Susana Camps dijo...

Los dos me parecen fenomenales. No hay tema que escape (como ya han dicho, de lo más manido a lo más innovador) a la capacidad literaria de Rosana. Parece mirarlo todo con una mirada ingenua incombustible, todo lo vuelve nuevo.

Odys 2.0 dijo...

Rosana es como una jardinera enamorada de su trabajo. Su prosa cuidada, de construcción a simple vista sencilla (pero todos sabemos que la vista, por simple, suele ser engañosa), levanta jardines que se sitúan en un plano dual, un vergel de plantas exóticas cuyas raíces se hunden en la tierra -de ella obtienen sus nutrientes, del dolor, la presciencia y la precariedad que constituyen la humana condición-, pero provistas de hojas sedientas nacidas para hacerse preguntas sobre el más allá.

Gracias a ambos por regalarme la vista y el espíritu con sendas muestras de su arte.

Propílogo dijo...

Qué bien contar otra vez con Roxie en La Nave.
Llegar a comentar después de Hugo suele dejarme siempre a medio futilizar; aun así, quisiera destacar uno de esos detalles que a mí tanto me gustan, apoyado ahí en la pared, para que lo veas si quieres... ése "las lágrimas se me quedan dentro" del primer micro. Una gozada.
Respecto a los paréntesis, yo creo que son tan válidos como cualquier otro signo. En este caso, un discurso en primera persona puede, perfectamente, discurrir en voz alta y en voz baja, y se podría encerrar ésta última entre guiones o paréntesis. Seguro que más de uno sería capaz de experimentar con un micro cuyo núcleo estuviera entre paréntesis, igual que hay quien lo pone en el título.
Saludos con un pie en el Pobre de mí, y otro en el Jazz de Vitoria.
Gabriel

Eva dijo...

Qué buenos cuentos, Rosana, a mí también me encanta la mitología clásica. Pero sobre todo me alegro de leer que estás preparando libro, ojalá vea la luz pronto, enhorabuena!

Rosana Alonso dijo...

Gracias a todos los navegantes y al Capitán de La Nave. El único barco en el que no me mareo.

Pues un honor subir de nuevo.
Los paréntesis me gustan aunque sean escurridizos y a veces puedan morder...

Hugo me gusta mucho la mitologìa tanto griega como romana, que son primas-hermanas, pero también otras mitologìas: hindú, vikinga, china, celta, leyendas varias de todo el mundo.

Abrazo XL

José Antonio Salgado dijo...

Como no voy a aportar nada nuevo a lo que ya se ha dicho en los comentarios anteriores, lo único que puedo hacer es gritar: ¡EXCELENTE!

Laura dijo...

La calidad de los microrrelatos de Rosana habla por sí sola: no hace falta añadir más.

Manuespada dijo...

A propósito de los parentesis, Monterroso decía Soy un hombre de frases cortas y parentesis largos.

Elenanura dijo...

Este ha sido un gran descubrimiento. Ambos relatos me parecen sorprendetes. Pero más el primero, en el que con la precisión, y sencilles de los terminos de los que hace uso, consigue construir una historia impactante. Gracias por compartir tan buenos relatos.

Rosana Alonso dijo...

Entro un momentico para agradecer a Jose Antonio, Laura (bueno Laura aqui el mérito es fifty fifty ;)) Elenanura sus amables comentarios.

Y a Manu el inciso sobre la frse de Monterroso.


Un saludo cordial

Ana dijo...

No sé que añadir más, Rosana. Tan sólo darte la enhorabuena y que sigas enseñándonos a elaborar buenos micros.
Abrazos

Isabel González González dijo...

¡Cómo pule Rosana! Por eso brillan.

Iván Teruel dijo...

Llegar a comentar a estas alturas supone redundar en casi todo lo dicho. Pero no quiero dejar de resaltar dos aspectos que me parecen magníficos, no solo en estos micros sino en la narrativa de Rosana en general.
Para el primero, que va en la línea de lo que comenta Gemma, me voy a valer de una comparación musical (es que estoy enganchado a American Idol). En dicho programa ves a jóvenes con un talento vocal indiscutible en todos los casos. Lo que marca la diferencia, lo que distingue a los verdaderamente buenos, es la selección de todos los recursos que poseen, la adecuación de la voz, de sus giros, a lo que demanda cada fase de una canción. Los mejores cantantes no lo son porque ofrezcan un derroche de sus facultades a cada momento, sino porque tienen muy claro cuándo hacerlo. Esa habilidad la tiene muy desarrollada Rosana: con qué naturalidad va moldeando el estilo a las fases de cada pieza, con qué acierto dosifica los recursos retóricos, y qué bien mezclan los diferentes registros. Sin duda, sello distintivo y sello de calidad que he disfrutado, sobre todo, en el primer micro.
De la segunda pieza valoro la trascendencia de la historia. Es una reformulación de un mito clásico, que invita a una reflexión mucho más profunda sobre las consecuencias demoledoras del paso del tiempo y sobre lo torturante (me invento el palabro) que resulta el recuerdo cuando se ha tenido todo y ya no se tiene nada.
Así que, como han dicho todos los que han pasado antes, celebro enormemente la nueva presencia de Rosana a bordo de la nave.

Abrazos a la dama y al capitán.

Rosana Alonso dijo...

De regreso a estos calores de Madrid desde la sierra más fresquita, agradezco a Ana, a Doña Isa(;)) y a Iván. Iván no te imaginas cómo valoro estos comentarios de los que aprendo y que me hacen saber y ver cosas de las que a menudo no soy consciente.

Abrazos

Rocío Romero dijo...

Querida Rosana,
Llego tarde (lo siento) y han descrito tu prosa de forma soberbia. Poco más se puede añadir. No conocía ninguno de ellos, con el segundo me vas a hacer revisar mis conocimientos sobre mitología y tiene un cierre sorpresa que, yo diría, encierra una metáfora en la que incluirnos. Excelente, por supuesto.
El primero es de los que a mí me pueden. Los detalles, exquisitos (los ojos que se inundan, el nicho de pétalos) y los personajes descritos tan certeramente que le borraría el mohín de un sopapo a la desagradecida ;-)
Un placer, gracias Fernando, como siempre.