martes, 14 de julio de 2009

De Barcelona a Berlín

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Pocas actividades resultan más latosas que un traslado, y ello a pesar de que sólo muevo ropa, libros y papeles, y que los traslados de verano, por lo que se refiere al vestuario -digámoslo pomposamente- son menos pesados que los de invierno. Dejamos una Barcelona calurosa, insoportablemente calurosa, tanto que en la calle resulta imposible estar, para llegar a un Berlín donde apenas si existe el aire acondicionado, al menos en los espacios privados. A cambio, la ciudad alemana es bastante más silenciosa, lo que nos va a permitir abrir las ventanas, sin padecer por ello graves trastornos. ¿Qué nos espera en Berlín? Para empezar, un agosto con la ciudad semidesierta, casi el Paraíso; el aceite de María Jesús; el violín de Isabel, con sabor a ají; los frutos rojos; la nueva temporada de ópera en la Staatsoper; una conferencia en la Humboldt y, después, una cena en casa de Dieter; el teatro de la Schaubühne y el Berliner; los tagliatelle al tartufo de Al Sarago y la Birnetorte del Café Einsten en la Unter den Linden; nuestra amiga granadino-berlinesa Gabriela Schweinsberger, y nuestros colegas catalanoalemanes Dunia y Jacint, por no citar los espléndidos paseos por la ciudad; una exposición sobre Kafka y el mercado de los sábados en la Winterfeldplatz. Y, claro, otro puñado de amigos más: Julio Prieto, Sebastian, Otmmar, etc., aunque también la añoranza de los que ya no están, como Julia y Flor, que han regresado a Madrid y Granada para volver ya sólo de visita. Y acaso la promesa de que otros buenos amigos se animen a visitarnos. En fin, espero que después de un programa tan apretado quede algún tiempo libre para trabajar, que es lo que en sustancia me lleva a Berlín.
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* La foto, hecha desde la cúpula del Reichstag, obra de Norman Foster, es de Gemma Pellicer.
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10 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Qué maravilla partir así, con tan buenas expectativas. Buen viaje tengáis y mejor estancia berlinesa. Si todo va como espero, seré una de esas visitas cualquier fin de semana del otoño. Desde Lovaina a Berlín hay sólo dos pasos (en tren), comparada con la distancia que media entre Cádiz y el resto del mundo. Un abrazo a ambos.

Araceli Esteves dijo...

Es cierto que mover papeles y ropas es una lata, pero vivir a caballo entre dos ciudades me parece una de las mejores maneras de vivir, Y si además os espera todo lo que anuncias, miel sobre hojuelas. Buen viaje.

Bel dijo...

¡Qué envidia! Descubrí Berlín hace poco tiempo, exactamente cuatro años, y me quedé prendada.
Que tengas muy buen verano, que disfrutes de sus maravillas.

Antonio Tello dijo...

Buena estancia en Berlín y hasta la vuelta, amigo

Candi dijo...

Merece la pena ese traslado, aunque sea desde la bonita Barcelona, porque vivir en Berlín, aunque sea una corta temporada, siempre merece la pena. Si la completas con tu buena literatura, aún mejor.
Es la ciudad más bonita de Europa que yo conozco: silenciosa, amplia,llena de arte y cultura y además barata.
Buen verano.
Saludos

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Buena estancia.

Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

Muchas gracias, Antonio, te esperamos en Berlín.
Gracias, querida Araceli. A ver si aparece tu libro de microrrelatos. Lo espero que suma curiosidad.
Y mis agradecimientos también para Bel, Candi y Antonio Tello, ahora ya desde Berlín, donde hace menos calor que en Barcelona y hay muchos menos ruido.

María a rayas dijo...

qué envidia...Acabas de describir mi vida perfecta. Yo también cambio Madrid por Berlín en un mes...pero será solo para unos días...
que lo disfrutéis mucho...
Buen viaje!!

Fernando Valls dijo...

María, Javier, muchas gracias por vuestros buenos deseos, desde una soleada Berlín.

bambu222 dijo...

Disfrutad de esa ciudad tan estupenda.Muchos besos.