martes, 8 de noviembre de 2011

MARIA FABIANA CALDERARI

...
EL CÍRCULO
..
Nosotros le decíamos la Señorita Na (se llamaba Bernarda). Nunca lo  hubiera comprendido de no ser por ella. Pasaron muchos años desde el preescolar.
–Hoy conoceremos el círculo- dijo aquella siesta con dulce voz. Y todos los niños, entusiasmados, comenzaron a garabatear circunferencias de diferentes tamaños y colores. Entretanto, mi mano derecha se negaba -rotundamente- a obedecer la invitación de la maestra. Empuñé con decisión el lápiz, y nada. Ningún trazo. Cuando ella descubrió el capricho en la mirada, me escondí debajo de la mesa –enrolladito- amordazado por la timidez. Pese a todo, colocó su mano sobre la mía y murmuró unas palabras que no comprendí sino hasta hoy. Luego, en voz alta y firme, dijo ante toda la clase: –¿Ven?, no es tan complicado – 
Ahora estoy aquí, con el torso desnudo, llorando. Tendido sobre esta cama tibia –enrolladito- respirando entrecortado. Recuerdo a la Señorita Na. Y a Heráclito. Mi mano derecha se niega a soltar la vida, mientras “el principio y el fin se confunden…”.


* Fabiana Calderari (Jujuy, Argentina, 1972) estudió Derecho en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, en la provincia de Tucumán, donde se licenció, pero ejerce su profesión en la provincia de Santiago del Estero. Sus microrrelatos aparecen recogidos en la antología Velas al viento. Mantiene el blog Brisa de letras.

15 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Fabiana es para mí una de esas voces que susurran a gritos historias llenas de ternura y esperanza. La mano que tiende el personaje de este relato, a manera de cordón umbilical, es la misma con la que la autora mantiene una conexión constante con su entorno más íntimo, ya sea para evocar recuerdos o paisajes entrañables. Decir que "El círculo" es una historia redonda no agota para el comentario. Cabe reseñar el tono humanístico del mensaje y la lección de vida que proclama ese gesto final que niega una ruptura definitiva.

La aparición de Fabiana en La Nave es tan merecida como la obligada visita a su bitácora.

Antonio Tello dijo...

La vida, decía Katzanzakis, es un fulgor de luz entre dos abismos. La metáfora parece tener correspondencia en este bello micro de María Fabiana Calderari.

Beatriz AA dijo...

"Enrolladito", qué bien definido está. Cuánto tardamos a veces en comprender lo que ahora sabemos.

Abrazos

Jesus Esnaola dijo...

Bellísimo microrrelato de Fabiana, una maravillosa escritora con una sensibilidad extraordinaria. No encontrarás trampas, ni triples mortales, ni esas sorpresas que tanto nos tientan a todos de vez en cuando. Encontrarás verdad, la suya, pero verdad.

Y como dice Bea, me encanta ese "enrrolladito".

Un beso muy grande.

Lola Sanabria dijo...

Bello relato sobre aprendizaje y vida. Me encantó.

Par de abrazos.

Gemma dijo...

"...y cobra sentido mi existencia".
Es un micro muy pulido y desarrollado (para ello, la autora enrolla al personaje en el interior mismo de su memoria, y lo deja ahí: envuelto en recuerdos de pergamino). Me gustó mucho. Abrazos

YoeLIJolaLIJ dijo...

Cuando ya creíamos que el poder simbólico del círculo no daba más de sí, siempre hay voces y miradas alerta que nos enseñan que no hay motivos gastados, sino incapacidad de sacar de la realidad ese trasfondo inédito.
Muy bello.
Enhorabuena a Fabiana.

Orlando Romano dijo...

De María Fabiana, a quien tengo el enorme gusto de conocer, destaco la gran humildad de una gran escritora (atributos que no abundan). Abrazos a Fernando y mis felicitaciones a esta exquisita escritora.

hugo dijo...

Hola Fernando:

creo que debo a mi condición de galeote de LaNave la fortuna de haberme encontrado un día con Fabiana y desde hace bastante tiempo sentirme feliz de contar con su amistad.

respecto al micro señalaría un par de cosas, por una parte las correspondencias entre el círculo geométrico y el círculo vital, ambos tienen en común la torpeza de esa mano derecha y, en ambos casos una misma actitud ante la existencia: el "enrrollarse" sobre sí mismo.

por otra parte aparece la reflexión sobre aquello que cuesta toda la vida comprender y que como en el caso del protagonista del micro, la memoria trae las palabras de la maestra, pero ya es tarde, el fin está punto de confundirse con el principio.

muy buen micro, Fabiana siempre ha tenido muy buena mano para recrear con solvencia el mundo de la niñez y de ahí extraer y dejar planteada una reflexión sobre la existencia.

Fabiana, aquí dejo este "alguito" y del dulce de leche ya hablaremos.

Fernando, gracias por traernos nada menos que desde Santiago del Estero a esta excelente escritora,
es que cuando se tiene una nave tripulada por dementes y "piantaos" todo es posible.

salut,
hugo

daniela rafael dijo...

Fabiana,felicitaciones,la limpieza de tu prosa dice mucho mas de lo que está escrito en ella.No es facial. Me da gusto tenerte cerca, digamos a mano, en el mismo hornillo. Un abrazo

AGUS dijo...

Una pieza espléndida, escrita con precisión de orfebre. Destaco la superposición de ambos planos narrativos y el extremado intimismo. Me gustó mucho.

Mis felicitaciones a Fabiana, y gracias Fernando.

Abrazos.

Rosana Alonso dijo...

Reconozco que no tenía el gusto, aunque veo que debo de ser casi la única... Me ha gustado mucho el texto, es tierno y sen sible en su justa medida. Como ya han dicho más arriba sin malabares, una prosa limpia y cuidada.

Enhorabuena a Fabiana, un abrazo para ella y otro para el Capitán.

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

AMIGOS:
Con letras humedecidas por la emoción, agradezco los comentarios que han llenado mi alma.
¡Muy bonito se siente! ( como dice Jesus Esnaola)

Un abrazo para los amigos de siempre y otro para los que he ganado en este viaje.

Gracias Fernando!

Analía dijo...

Me encantó tu cuento, querida Fabiana. Ternura, temor, fragilidad; encuentro bien lograda la referencia al círculo, es precisa.
Muchas gracias por compartir.
Gracias Fernando, por difundir los escritos de Fabiana.
Mi cariño y mis buenos deseos para ambos
Analía

Propílogo dijo...

He disfrutado mucho con este micro suave y directo, que relata aprendizajes de niño sin caer en lo infantil ni en lo blando. Y deja ese poso reflexivo al final, superando el riesgo de un cierre atípico, con puntos suspensivos y comillas.
Voy a buscar más en su blog, y sé que los voy a disfrutar.
Un saludo
Gabriel