jueves, 27 de enero de 2011

MARÍA PAZ RUIZ GIL

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“Los olores del mundo”
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Los ojos por dentro huelen a melón recién abierto. Los regalos que vienen por correo desde Bucarest suelen traer un olor a pecera reconfortante. Mi cama, de lunes a viernes, huele a madrugadas rotas por ladridos de niño, un olor que se parece a aliento de tortugo. El sombrero de mi abuelo tiene un perfume parecido a libro de 1984, el año en que se compraron muchos libros en mi casa porque aprendí a leer. Sé el olor que tienen mis lunares, sobre todo del que está en mi pantorrilla derecha, que huele a uvas pasas con leche desnatada. La que mejor ha olido siempre es mi mamá. Su mano derecha huele a natilla recién enfriada, la de mi papá suele oler a freno de mano, aunque es zurdo. Lo más terrible de mi vida olfativa, ocurrió sólo una vez, con Aníbal, que en los primeros días olía a delicioso teclado de ordenador, después enfermó y olió mal, a escáner roto, en sus últimos días olía a red social y de un día para otro su olor desapareció; como su nombre, y pasó a llamarse un numerito inoloro y torcido: #Anibal.

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“La vida sexual de las palabras”
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El coleccionista de palabras las regaba por las mañanas, les cortaba las tildes secas, les echaba comida de la buena, y las consentía con las manos de un devoto. Algunas crecieron y se salieron de su patio, de esas hay unas que son malísimas, que se han hecho operaciones, extirpaciones y se cambiaron la cara. Son rebeldes, promiscuas, se ponen haches en el ombligo, kas en las partes más raras, y compiten por sus tatuajes hechos con emoticonos; pero las condenadas se volvieron populares y salen en las revistas. Otras, las que se quedaron con su cuerpo tal cual las parieron, tienen fama de vírgenes, de viejas aburridas que aparecen en libros y de solteronas. Cada día entran al patio del coleccionista palabras nuevas, hijas que llegan sin padres. Él piensa que tienen cara de alienígenas, pero las quiere en silencio porque muchas son divertidas y le enseñan idiomas, aunque le tiren de las raíces a las ancianas aburridas y las hagan llorar de rabia.
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* María Paz Ruiz Gil (Bogotá, 1978) vive en Madrid desde el año 2000 y es periodista de la Universidad de Navarra. Tienes dos novelas inéditas y un cuento para niños "Batiendo las alas del planeta", que será publicado por la Fundación Globart en 2011. Sus relatos han aparecido en el diario El Espectador, la revista Exclama y en Letralia. Bajo el alter ego de Margot publica caricaturas en diferentes revistas y periódicos de Colombia y España. Es profesora de microrrelatos en Madrid y escribe el blog Diario de una cronopia:
http://lacomunidad.elpais.com/historias-de-una-cronopia/posts. Nos deja, además, esta frase: "Cuando un escritor pierde la inspiración debe volverse un traductor; cuando pierde la emoción, debe volverse un lector; cuando pierde la sorpresa, debe volverse un televidente". Estos microrrelatos son inéditos.
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* El cuadro es de Abraham Lacalle.
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11 comentarios:

Propílogo dijo...

Espectacular la psicología de los olores.
Se adivina una capacidad especial de visión. Una especie de antimiopía literaria. La frase del freno de mano, aunque es zurdo, es sublime.
Gracias, Fernando. Me voy a su blog.
Saludos

Anita Dinamita dijo...

Genial María Paz, los dos relatos me han gustado muchísimo. Esa frase que cita Propílogo también me ha llamado la atención, y el final de La vida sexual de las palabras "aunque le tiren de las raíces a las ancianas aburridas y las hagan llorar de rabia" también me gusta mucho.
Ese jugar con los sentidos o con las palabras me parece excelente.
Un abrazo y gracias!

Pedro Herrero dijo...

Olores frugales, afectivos, sensuales, instalados en la memoria, midiendo distancias, estados de ánimo, esperanzas y frustraciones personales. Yo también me agarro con fuerza a ese freno de mano, que justifica por si solo un comentario de rendida admiración, por la original textura de la imagen que sugiere. Presumo que María Paz verá su perfil visitado estos días con justificada frecuencia.

Araceli Esteves dijo...

Excelente forma de desmenuzar los olores, para a través de ellos dibujarnos un mapa de su realidad.

AGUS dijo...

Estas piezas son pequeños puzzles. Intuyo detrás un gran trabajo de poda y bisturí. Me han encantado.

Abrazos.

manuespada dijo...

Me han gustado mucho los dos microrrelatos. Ese mapa de los olores nos cuenta una historia personal a través de ellos. Y el hecho de que las palabras tengan vida propia que se pongan la zancadilla entre ellas y se reproduzcan me encanta. Con lo que no estoy de acuerdo es con esta frase: "cuando pierde la sorpresa, debe volverse un televidente". Los mejores escritores que hay hoy en día, en EEUU al menos, escriben para la televisión, y hacen series tan maravillosas como "Lost", "Dexter", o "The Wire", por no hablar de otras ya desaparecidas como "Los Soprano" o "The Shield". La televisión está viviendo una edad de oro en cuanto a los textos, con situaciones y diálogos maravillosos que ya quisiera el cine actual, e incluso la Literatura en muchos casos. Pero todo lo que suena a televisión se suele denostar porque sí. Hay libros muchos más malos que la peor de las series americanas que se emiten actualmente. De hecho, los grandes actores de Hollywood están emigrando a la pequeña pantalla sin ningún tipo de complejo. Un abrazo.

Jesus Esnaola dijo...

Fabuloso, María Paz, sobre todo los olores me han entusiasmado. Me da pereza porque uno va acumulando tantos enlaces en su blog, pero qué puedo hacer, no quiero perdérmelo.

Un verdadero placer. Gracias Fernando.

Rocío dijo...

María Paz, ambos son excelentes, pero el de los olores es fantástico, ni más ni menos.
Ya me he suscrito a tu blog... Sólo me queda darte la enhorabuena y enviarte un par de abrazos,
Rocío

Rosana Alonso dijo...

Me gustan mucho los dos. Su escritrua es muy personal, yo diría que fresca y original.
El primero es un buen experimento para el lector también porque nos conduce a través de un sentido como es el olfato, mucho más evocador que la vista (me acuerdo de Proust y la magdalena).

Y el segundo me ha parecido divertido y mordaz.
Un abrazo a los dos.

Anónimo dijo...

Me parecen los dos muy inteligentes y creativos. Muy buenos.

Susana Camps

José Agustín Navarro dijo...

Excelentes los dos. Incluso se vislumbra algún denominador común en ambos. Obviamente para María Paz no existe la naturaleza muerta. Brillante. Diferente al resto. Con sello.