sábado, 6 de noviembre de 2010

Santiago Sierra renuncia al premio Nacional de Artes Plásticas

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El artista Santiago Sierra ha rechazado el premio Nacional de Artes Plásticas porque "instrumentaliza en beneficio del Estado el prestigio del premiado", y afirma que los premios se conceden "a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes". El artista ha declarado, además, que el arte le ha otorgado una libertad a la que no está dispuesto a renunciar, por lo que se ve obligado a rechazar el premio. "El Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos. Por tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio", concluye. A mí toda esta perorata me parece muy bien, aunque espero que Santiago Sierra también haya renunciado al dinero del premio. Sin embargo, no he podido dejar de pensar en el gran Juan Goytisolo, que tantos ascos les ha hecho a los premios, pero que cuando se los conceden (2008: Premio Nacional de las Letras Españolas; 2009: Premio de las Artes y las Culturas de la Fundación Tres Culturas; 2010: Premio Internacional Don Quijote de La Mancha), los acepta humildemente y a otra cosa mariposa y donde dije digo digo Diego, quizá porque a diferencia de Santiago Sierra no se trata de un artista ni serio, como éste se define, ni mucho menos coherente, virtud que al menos debería practicar alguien que tanto predica y tantas lecciones de moral nos da al cabo del año en los medios de comunicación.
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21 comentarios:

Raquel dijo...

Muchas gracias por la entrada, la búsqueda de Santiago Sierra me ha llevado muy lejos en el arte contemporáneo.

Ojalá el resto de artistas aprendan un poco de la coherencia de este.

Un saludo!

Antonio Tello dijo...

Estoy contigo Fernando. Hay mucho "coleguilla" que va de santón y utiliza cualquier pretexto para elevar su pontificado.
También es cierto que hay mucha confusión con los premios, especialmente con los literarios. No se puede poner en el mismo saco a los "premios" de editorial, que en realidad son "adelantos a cuenta de derechos" con premios de Institución, como los Sant Jordi, Nacionales, Ángel Crespo, etc.
Para rechazar un premio como el Nacional de Artes Plásticas, el artista no puede aducir que no pertenece al Estado, porque el éste, le guste o no somos todos. Para no serlo, debe excluirse de su sistema y consecuentemente también del circuito del mercado en el que se cotizan sus obras. En fin, el tema es largo y para bufones ya tenemos a Dragó y Boadella.

Sinsellos dijo...

Pobre Artista, el Estado le quiere comprar su Libertad... Pues nada, que le dejen en Paz, que es Serio y no quiere Publicidad

Miguel A. Zapata dijo...

Pues sí, de acuerdo con todos vosotros, concretamente en poner en cuarentena la decisión de Sierra. También en la música (mundo artístico mucho más acomodaticio aún que las artes plásticas, al ser de consumo más masivo) se armó mucho revuelo en los años 90 cuando Eddie Veder, cantante del grupo grunge Pearl Jam subió al escenario a recoger un galardón a la par que decía que los premios para él no tenían ninguna importancia.
¿Se debe mostrar ese "angst" supuestamente no fingido, o precisamente se es "outsider" porque nadie en el sistema te conoce, porque creas hacia el único ombligo de tu creación?
Quizá la posición más extrema y honesta sea la de algunos poetas taoístas de la dinastía Tang que, una vez compuesto su poema, lo lanzaban al fuego, porque desde ese momento carecería de valor. Evidentemente, la posición del artista desde el Romanticismo no ve posible para asumir su propia identidad como tal el hecho de renunciar a su ego (vanitas vanitatis). El artista en la sociedad contemporánea lo es o parece serlo en función de cómo es visto por el resto de la grey.
De buenas intenciones está, supongo, empedrado el panorama artístico.

AGUS dijo...

Con los premios siempre pasa lo mismo. Sólo se tienen en cuenta la opinión de quién los otorga y quién los recibe. Sin embargo, nunca se le pregunta al premio en si su opinión. Seguro que hay muchos premios por ahí renegando de su dueños y queriéndose arrojar al vacío desde la estanterías que ocupan por decreto. Vamos, que Millás podría escribir un cuento sobre el tema. "Los premios suicidas".

Un abrazo.

José M. Martínez dijo...

Sí, esperemos que Sierra no sea otro Jean Paul Sartre de la vida (http://www.reporterodelahistoria.com/2005/12/cronica-el-da-que-sartre-rechaz-el.html). Saludos. JMM.

virgi dijo...

La razón tiene razones que el corazón no comprende...¿o es al revés?

dijo...

Bon nit,
El insomnio me ha traído aquí, empece con : "aunque sea un instante" con "Mar", me tome un "colacao" con "BLN" y... sin darme a penas cuenta me veo navegando en "La nave de los locos" con "Fernando" de capitán.(encantada de saludarte)
Una buena entrada, me hace pensar en la sal de mi vida, si! yo soy artista, pero no soy famosa... aunque para mis amigos si lo sea. Me seleccionaron en noviembre de 2008, en un concurso internacional, y casi me da un pasmo! cuando leía la carta de la buena nueva, pensé que se habían equivocado! y eso que no cobre ni un duro, pero a mi eso, me daba igual.
Habían escogido mi obra de entre mas de 800, y eso era lo mas importante para mi. "La ciutat de puntetes" estuvo expuesta un mes, en la Galería mas famosa de aquella ciudad. Tengo un catalogo con ella dentro. Y ya esta. Se termino. Solo fue una selección. Cuando la euforia se pasa... todo se ve mas claro. El arte es un lenguaje libre como la brisa... si. Pero hay que tener padrinos para que el lenguaje llegue en carruaje de caballos con cascabeles incorporados. O, tener pasta para poder invertir en montajes y demás vocabularios.

Perdona por este rollo.

Alguna vez he hecho de jurado, para los carteles de fiestas o los del día de la mujer. Y es un cachondeo político!... luego, después del veredicto, para celebrarlo, cena a destajo (paga el ayuntamiento). Y, me imagino lo que puede ser en el Premio de Artes Plásticas.
Este artista, es listo... aunque se pasee por la cuerda floja reivindicando su libertad de expresión, sabe que lo nombraremos y estará por todas partes.
Ya es famoso!

Buenas noches y Gracias por el viaje, ha sido un placer.

Nicanor Arenas Bermejo, palabrista dijo...

No conozco nada de la obra de Santiago Sierra, pero supongo que renunciar a ese tipo de galardones, por las razones aducidas, debe convertirlo en un artista íntegro, y me ha causado inquietud para familiarizarme con su obra. Ojalá que más artistas optaran por esa sincera elusión de la vanagloria.

Araceli Esteves dijo...

Santiago Sierra también ha dicho esto:
"Agradezco mucho a los profesionales del arte que me recordasen y evaluasen en el modo en que lo han hecho. No obstante, y según mi opinión, los premios se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo a un empleado del mes.

Es mi deseo manifestar en este momento que el arte me ha otorgado una libertad a la que no estoy dispuesto a renunciar. Consecuentemente, mi sentido común me obliga a rechazar este premio. Este premio instrumentaliza en beneficio del Estado el prestigio del premiado. Un Estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un Estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un Estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un Estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local.

El Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio. No señores, No, Global Tour.

¡Salud y libertad! "

A mí me parece que voces como las de Sierra son un necesario varapalo a las instituciones y al Estado.

Anónimo dijo...

Me llama la atención,enormemente, el ver que un acto como el de Sierra no produzca una unánime opinión positiva. Hace falta tener agallas para renunciar a ese Premio, dotado por otra parte con 30000 euros -creo-, y seguir una actitud coherente con uno mismo y con su obra,lo que no quita que él, como artista, desee que su obra llegue al público. Parece ser que si haces un acto de este tipo debes meterte en una caverna y renunciar a todo. Sólo muestra su disconformidad con una situación global y mundial de la que, a la fuerza, forma parte. Porque, por otra parte, que alguien me diga como se renuncia a pertenecer a un estado o una sociedad global como la nuestra.

Fernando Valls dijo...

A mí lo que me llama la atención es que para decir algo tan sensato tengas que ampararte en el anonimato. ¿De dónde proviene esa inadecuada costumbre de no firmar lo que uno dice y cuándo vamos a acabar definitivamente con ella?

Francesc Cornadó dijo...

Me descubro ante el gesto de libertad de Santiago Sierra.

Salud

Francesc Cornadó

Rosana Alonso dijo...

Yo estoy de acuerdo con Araceli.



Un saludo cordial

Luis Manuel Martín dijo...

No entiendo esa manía que tienes a Goytisolo. Creo que los premios que ha aceptado lo ha hecho justificadamente, pensando que eran premios honrosos; no aceptaría el Premio Planeta, supongo, pero ¿por qué no va a aceptar el Premio de la Fundación Tres Culturas, habiéndose esforzado desde hace décadas porque conozcamos la cultura árabe? Que Sierra renuncie a un premio me parece bien, queda claro que en la literatura no todo es ganar premios.

Fernando Valls dijo...

Luis Manuel, cuando alguien se pasa la vida criticando los premios literarios, diciendo que no los quiere y que no le interesan, si algún día se los dan lo menos que debería hacer es rechazarlos, aunque sólo sea para no invalidar todo su discurso anterior. Y cuando alguien escribe un día sí y otro también en favor de una conducta ética, no puede pasarse el tiempo intrigando en favor de aquellos que, casualmente, lo alaban a él. Si alguien se molesta un día en recoger las reseñas que JG ha venido publicando en la prensa nos quedaremos espantados de los valores literarios y de los escritores vivos que ha defendido. Nunca ha acertado, por decirlo de una manera coloquial. Pero, eso sí, todos y cada uno le han dedicado a su vez algún trabajo elogioso a la obra de JG. Me temo que hace ya algunas décadas que Juan Goytisolo dejo de ser un articulista que podamos tomarnos en serio, y eso por no entrar en la calidad de sus propios libros de ficción.

Claudia Marceli dijo...

A lo mejor peco de "bienpensada", pero no veo motivo para imaginar dobles intenciones en el gesto de S. S. Que ese gesto iba a reportarle publicidad estaba claro. Pero por qué no pensar simplemente que teniendo tan pocas oportunidades como tenemos (fuera del voto en las urnas) para dar un golpe en la mesa y expresar en voz alta y donde se nos oiga nuestra disconformidad con los manejos del establishment, él simplemente ha aprovechado la que le ha llegado en suerte y ha hecho lo que a todos nos gustaría poder hacer. Se sobreentiende que su renuncia va acompañada de la correspondiente renuncia económica a una cantidad que no es moco de pavo para nadie y menos en estos tiempos, pero que quizá no valga tanto como la satisfacción de poder llamar al pan pan y al vino vino, y que quienes tienen que oírlo lo oigan. A mí me encantaría tener esa oportunidad, aunque no sirva para nada.

Mar Redondo

Fernando Valls dijo...

A mí, siempre que en este país alguien renuncia a algo me merece respeto, entre otras razones porque le suele reportar más inconvenientes que beneficios. Pero lo que quería contar con la entrada no era eso, sino la doble moral, el doble lenguaje, y por eso traía a colección el paradigmático caso de JG, aunque después los comentarios hayan ido la mayoría por otro sitio. El blog es tan vuestro como mío, desde el momento en que intervenís, y el diálogo debe seguir su curso natural, el que imponen la mayoría de los visitantes con sus apreciaciones.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el Anónimo y me ha gustado el gesto de Sierra, (y no digamos el de Godard).
Salud
Nicolás Melini

Fernando Valls dijo...

Pues, sí, Nicolás, Godard ha sido siempre un tipo coherente, aunque la mayoría de sus películas, no todas (`À bout de souffle´ me gusta mucho), me aburren mortalmente. Pero si lo he entendido bien, y según las declaraciones de su esposa, ha rechazado el óscar honorífico porque la Academia lo ha convertido en un galardón secundario, entregándolo en una ceremonia distinta. Aunque compartirlo con Ford Coppola no me parece ninguna tontería.

Anónimo dijo...

Pues con el entretenimiento hamos topado... Siempre me ha resultado curioso que haya gente capaz de pegarse el Paradiso de Lezama y sin embargo no puedan con hora y media de una película de Abbas Kiarostami (o Godard, siendo más extremos). Será algo cultural... En cualquier caso, él no pintaba nada en los Oscars, fuesen de verdad o de mentira.
Nicolás Melini