martes, 16 de marzo de 2010

Vade retro, Jazztel

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Todos los días, a la plácida hora de la siesta, recibo en mi casa la inoportuna llamada de Jazztel. De nada sirve que les haya repetido, una y otra vez, que no me interesan sus servicios. Al día siguiente, otra persona distinta, siempre con acento extranjero (es muy probable que Jazztel abuse de la escasez de trabajo para explotar a los emigrantes), vuelve a llamarte pretendiendo lo mismo. Incluso intentaron colarse en mi casa con la excusa de revisar la línea telefónica... Más que una compañía de comunicación se ha convertido en una pesadilla. ¿Por qué se permite este acoso? ¿Acaso piensan que llamándote una y otra vez, molestándote, van a convencerte? ¿No será más bien lo contrario? La publicidad ha dejado de ser agresiva para convertirse en una garrapata acosadora, en una auténtica ladilla. En mi caso, lo único que han logrado es figurar en mi panoplia, junto a Hitler, Franco, Carod-Rovira, Aznar, Rouco, Laporta y otros monstruos más o menos contemporáneos.
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Jazztel llama, dele la despedida...
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12 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Fernando, desde que nos inscribimos en la lista Robinson (a través de internet, es gratuito), hemos notado la casi ausencia de llamadas. Incluso mi banco me mandó hace poco una carta persuadiéndome de que nos diéramos de baja en dicha lista para seguir enviándonos publicidad. Parece que funciona.
Un abrazo.

Jesus Esnaola dijo...

Yo acabé pegándoles un grito, y mira que me cuesta perder los estribos de ese modo, pero fue mano de santo. A mí me llamaban a las ocho y media nueve de la noche, hora a la que pienso más en cenar que en contratar ADSL. Seguro que ahora, por hablar, recibo llamada tras meses sin hacerlo.

Abrazos y suerte

Javier quiñones Pozuelo dijo...

Jazztel, y Orange y la madre que los parió. Me uno a tu queja, Fernando. Y añado a tu sabrosísima lista algunos nombres: Stalin, Martínez Pujalte, Oriol Pujol, el despreciativo, Berlusconi y otras hierbas...
Un abrazo, Javier.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Suelo decirles: un momento, por favor. Los dejo esperando y me voy a dar un paseo. Sé que tienen cientos de pobres extranjeros en centros de llamadas deslocalizados (ni siquiera inmigrantes aquí), pero lo siento. Que pierdan su tiempo y no el mío. Al que he tenido a la espera un rato no me vuelve a llamar, fijo.

Abrazo cabreado.

Julia U dijo...

¿Y cómo podemos librarnos de mensajes no deseados, pero pagados, en los móviles?
Las ofertas de Telefónica para Internet, por ejemplo, dejan de serlo si les añades esas cargas que no sabes de dónde vienen pero se quedan en tu bolsillo. Si llamas para reclamar, no hablas con nadie sino con una máquina.
¿Qué nombre podríamos darle a estas prácticas?

Mita dijo...

Pero...por qué descuelgas??!!

Anónimo dijo...

Yo sé de una conocida que tenía entrenadas a las niñas para que dieran contestaciones variadas. Una de las veces dijeron: No mi madre no está, se ha retirado del mundo, se ha ido a vivir a un convento :)

Yo como sé que suelen ser números raros o sin identificar directamente no lo cojo. Pero si caígo les digo que no quiero hacerles perder su tiempo y que mi respuesta es no a todo lo que me vayan a ofrecer.
A Jazztel hay que unir Telefónica y su empeño en que contrate Imagenio,Bancos varios para ver si quieres un Crédito personal para sacarles a ellos de la crisis y el colchón viscolatex Natura...País!

Me pasé por la página que menciona Antonio Serrano y me ha parecido interesante(y un alivio sí es cierto que funciona).

Rosana A.

No Comments dijo...

Me uno a la queja, aunque la culpa más que los operadores, en su mayoría deslocalizados, habría que buscarla en los que deciden esa manera de actuar. Pero claro ellos no dan la cara.

Un saludo indio

Pedro Herrero dijo...

Fernando, yo pensaba que panoplia era un escudo de armas, no de cabezas disecadas. Ya me sacarás de dudas. En cuanto a esas llamadas, caracterizadas siempre por una impecable cortesía, reconozco que ponen a prueba la paciencia y los buenos modales de quien las recibe. Yo soy incapaz de insultar a quien me llama “señor de la casa”. Me limito a dar las gracias y cuelgo. Sería diferente si mi interlocutor me insultara de entrada. El día que se den cuenta de que ésa es la manera de mantener la conversación aún será más difícil quitárselos de encima. Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

Gracias a todos por los comentarios.
Antonio Serrano, me apunto a la lista Robinson. Si funciona, te pongo un piso...
Antonio Taravillo, voy a copiarte la táctica. Creo que puede dar resultado.
Pedro, una panoplia es lo que tú dices, pero en la posmodernidad pop vale también para colgar alguna cabeza de chorlito gibarizada. Las panoplias suelen salir en las obras de teatro de Jardiel.

juanjo dijo...

Cuanta razon tienes Fernando.....jazztel y todos sus secuaces son mas incordiantes que un tabano.A mi me han llegado a aporrear la puerta de casa como si estuviera ocurriendo un incendio o alguna otra catastrofe y fuera cuestion de vida o muerte el que les abriera la puerta.
Comprendo que la necesidad aprieta,pero como tu dices ese tipo de actuaciones al final acaban siensdo contraproducentes
Saludos

norberto dijo...

Hola Fernando, me ocurrió lo mismo que a Antonio: dejaron de llamar todos esos pesados en cuanto me apunté en dicha lista. No obstante, cada tanto alguna compañía insiste, pero le cuelgo al instante. Y no es que utilicen teleoperadores sudamericanos, lo que ocurre es que esas mostruosas oficinas llenas de cientos de telefonistas están situadas en países hispanoparlantes. Un abrazo y que te dejan sestear en paz.