domingo, 17 de marzo de 2013

JULIA OTXOA

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Canción de cuna
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De noche, acostada en mi cama, poco antes de entrar dulcemente en el sueño, me gusta escuchar las sirenas de los grandes barcos deslizándose por el  mar, saludándose entre ellos o anunciando su entrada a puerto, como sereno lenguaje de entrecruzadas luces y sonidos  a través de la oscuridad. Lenguaje cuyos códigos desconozco, pero cuya melodía  llena mi ánimo de paz. Conocer que la ciudad donde vivo nunca tuvo mar, no disminuye un ápice cuanto siento.
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Decorados
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En aquellos días, los desesperados, que eran los más, se arrojaban de ventanas y balcones, ante la inminente llegada del juez, que por impago de sus hipotecadas casas, ejecutaba de inmediato su desahucio.
De este modo, la justicia para hacer cumplir la ley caminaba sobre cadáveres, en una ciudad de aspecto lunar en la que la autoridad había dado orden de colocar maniquíes en las terrazas de las cafeterías y en las butacas de cines y teatros para lograr un cierto aire de normalidad, una vaga sensación de regreso a los luminosos días del pasado y la abundancia.
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* Julia Otxoa es poeta y narradora. Su próximo libro, titulado Escenas de familia con fantasma, aparecerá este año en la editorial Menoscuarto, prologado por Ángeles Encinar. Estos microrrelatos son inéditos.
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17 comentarios:

Jesus Esnaola Moraza dijo...

Una ciudad con faro pero sin mar; otra con maniquíes tras la muerte de sus habitantes. Sólo nos queda simular que todo sigue igual, que nada cambia, que tal vez así consigamos engañar (¿a quién?).

Un placer leer a Julia por aquí, ojalá sea pronto ese libro anunciado.

Abrazos a los dos

Carmen Real dijo...

Me gusto mucho lo que has escrito.

Cariños totales, buena semana

Pedro Herrero dijo...

Estos dos textos me parecen dos ejemplos del distinto valor de la distancia que impone la voz narradora. Una canción de cuna sugiere casi el contacto físico de esa voz con el sujeto en cuestión. Pero la evocación se pierde en un horizonte lejano, en aras de conseguir la máxima calidez posible. Por su parte, el segundo relato presenta un panorama exánime, donde lo único que se mueve con toda impunidad es el brazo de la ley. No creo que sea casual la elección del tiempo pasado para distanciar aún más ese encuadre apocalíptico, en el que los maniquíes llenan todos los espacios.

Me pongo yo también a esperar ese libro anunciado, de una autora imprescindible.

David Moreno (No Comments) dijo...

Me pasa con ciertos autores que por aquí leo que sólo me queda aprender y aprender.
Muy buenos estos dos micros, genialmente creada la atmósfera deseada en ambos.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Jesus Cano dijo...

Magníficos textos. Y me da la impresión de que conocí a la autora hace muchos años, en Vitoria, en unas jornadas de jóvenes creadores, pero no estoy seguro. Me gustaría contactar con ella. Si eso es posible. Gracias.

Isabel Mercadé dijo...

Muy buena, Julia Otxoa. Estupendos finales (que es lo más difícil)!!

Miguel A. Zapata dijo...

Un nuevo libro de Julia es siempre una noticia estupenda, como estupendos son estos textos que nos regala.
Un abrazo.

hugo dijo...

Hola Fernando:

Gran placer para todo galeote que se precie saber que hoy en la cubierta de LaNave está nada menos que Julia Otxoa con estos dos micros.

Casi todas las canciones de cuna suelen ser crueles o absurdas (V.Propp dixit). Pero toda canción de cuna no sólo tiene letra, sino sobre todo, una música, una tonada. Aquí la música,sorprendentemente no la da el mar, la dan los barcos. No hace falta conocer los códigos para dejarse acunar por la melodía que lleva y trae el tráfico de los barcos. No hace falta saber solfeo para dejarse llevar por la música. No hace falta vivir al lado del mar para imaginar el mar. Interesante juego de expectativas que pilla al lector con el pie cambiado en un buen final.

De Decorados me sorprende, primero, su estructura: sólo dos frases, la última de una extensión laberíntica muy de Julia y después, por supuesto, el tratamiento de lo social.

"No son suicidios, son homicidios. Banqueros culpables. Políticos cómplices. Stop Desahucios", manifestaba una de esas pancartas memorables que suelen aparecer en las gradas del estadio del Rayo Vallecano y cuya autoría pertenece siempre a una buena gente, joven y luchadora, como son los Bukaneros. Ahora bien, más allá de incidir en un aspecto jodido, muy jodido, de la realidad social -lo cual está muy bien-, Decorados abre, por una parte, la "legalidad" de una barbarie más próxima de lo que pensamos y,por otra, a través de esa gigantesca frase final, se ofrece una esperpentización de aquella realidad: para el poder del Estado los seres humanos no merecen más consideración que las de los maniquíes fuera de los escaparates.
Será por aquello de que a las verdades oficiales les basta con ser mentiras excelentemente contadas y excelentemente vendidas.

Dos buenos micros que justifican la espera de ese nuevo libro de Julia.

Gracias Fernando por invitar a Julia a LaNave. Y, Julia, siempre es un placer leerte.

salut,
hugo

Pedro dijo...

Es bueno llegar cuando ya está casi todo tan bien dicho, porque no sólo se disfruta de la literatura de Julia Otxoa, sino que -además- se aprende en los comentarios acertados.

Es una gran noticia saber que pronto tendremos un nuevo libro de la Sra. Otxoa entre las manos.

¡Gracias por el regalo, Fernando!

Un abrazo,

Angeles dijo...

Para mí un microrrelato es como un buen poema: te va preparando para el éxtasis del momento final, y cualquier frase truncada, cualquier error, una coma, puede hacer que todo se disipe... Eso lo hace tan superior y exigente.

La frase final del primer texto dice: "Conocer que EN la ciudad donde vivo NUNCA TUVO mar". ¿Es que a nadie le choca esto?

En el segundo: "ante la inminente llegada del juez que por impago de sus hipotecadas casas, ejecutaba de inmediato su desahucio". O falta una coma, o sobra la que separa el sujeto del predicado.

No sé cuál es el criterio de selección de los autores de este blog, pero en general, y sin ánimo de ofender, creo que sería bastante posible subir el nivel.

Fernando Valls dijo...

Hay dos cosas en las que sí tienes razón, Ángeles Prieto Barba: en el dudoso criterio del responsable del blog, pero a estas alturas me temo que ya no tenga remedio, así que te recomiendo que no me visites más, pues solo pasas por aquí -pocas veces, por fortuna para todos- para soltar veneno. Y también que en el segundo microrrelato de Julia Otxoa falta una coma. El primero lo has leído mal.

Jesus Esnaola Moraza dijo...

Ahora que lo dice Ángeles… No me di cuenta en la primera lectura de la construcción de esa última frase de Canción de cuna, pero tengo que reconocer que a mí también me resulta rara. ¿Es correcta? Lo digo por lo que comentas, Fernando, de la mala lectura, porque me temo que yo también hago una mala lectura, hay algo que no entiendo.

En cuanto a la coma de Decorados, no le di importancia y acepto la crítica de ser, quizá, demasiado complaciente.

Abrazos para los dos

Julia Otxoa dijo...

Pido disculpas a todos porque efectivamente en el primer relato sobra ese EN y lo correcto es haber escrito LA CIUDAD DONDE VIVO NUNCA TUVO MAR, en mi revisión final del texto se me despistó este error. Y en cuanto a la coma, admito que tal vez pueda faltar o no,

Y en cuanto a la dirección de Fernando Valls de La Nave, me siento muy orgullosa de estar entre sus colaboradores. Fernando no solo tiene un reconocido criterio en todo lo referente al cuento y al microrrelato contemporáneo,es uno de sus grandes especialistas,y es también un riguroso seleccionador de todo el material que en La Nave se publica. Saludos,Julia

Elena Casero dijo...

Yo también debo de ser complaciente con la gente que escribe bien, a pesar de que, a veces, se cometan pequeños fallos.

Nadie es perfecto. El contenido de los micros es lo que importa y a mí, me han parecido perfectos.

Un placer leer a Julia.

hugo dijo...

Hola Fernando:

No puedo menos que estar de acuerdo con lo que acaba de manifestar Elena Casero.

Cada vez que me planteo comentar un texto lo hago desde el más infinito respeto por aquello que tengo ante mi. Si advierto algún pequeño fallo de composición, de concordancia, comas entre sujeto y predicado, etc. etc., intento por todos los medios de hacérselo saber individualmente al autor, jamás públicamente. Parafraseando a Brassens, diría que el escarnio público "nunca me supo levantar".

En el caso de Julia lamentablemente no tenía ni tengo su mail, pero aún así siguen pareciéndome pecatta minuta algún que otro fallo.
Cuando alguien escribe como Julia no puedo menos que poner debajo del teclado el olvido de una coma o un problema de concordancia.

Julia, te lo reitero, siempre es un placer leerte,

salut,
hugo

Anónimo dijo...

Enhorabuena a Julia por los textos (tengo muchas ganas de leer el libro), y hasta ahora, el criterio del responsable del blog me ha parecido digno de todo crédito. En cualquier caso, coma de más o una coma de menos, son dos textos excelentes.
Pilar

Manuel Nicolás Andreu dijo...

Soy un lector intermitente de este blog pero cada vez que entro y leo los textos publicados siempre me invade la sorpresa. Casi siempre son buenos o muy buenos, como es el caso de estos dos, más allá de errores que no entorpecen para nada la emoción suscitada en el lector.