jueves, 15 de julio de 2010

JUAN YANES

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"Postal de Tánger"
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Han venido a posarse, en el borde de la amura de babor, algunas gaviotas que recortan el cielo azul y blanco en pedazos, como la paloma ingrávida de Magritte sobre el horizonte. Es el transbordador de Algeciras a Tánger, agosto de 1985, lo recuerdo con exactitud. Sin embargo, el resto de las imágenes se ha ido borrando o difuminando en este corredor sin fondo que es la memoria. Después de atracar buscamos algo que se pareciera a un hotel. Pero sólo tengo una leve recordación de aquellas aves haciendo tiras el cielo, de tu cuerpo, tan frágil, y del perfume a té con hierbabuena que llenaba las habitaciones. Recuerdo también, vagamente, el cuadro que recortaba la ventana, comida por el salitre, sobre el mar. Ha desaparecido el puerto, los volatines y las sirgas, el ajetreo, las voces y la nube de chiquillos que nos perseguía a todas partes para enseñarnos la ciudad por un dirham. No recuerdo la cara de la gente que venía con nosotros. Tu rostro también ha desaparecido.
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"Peggy McBride"
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Me escribe la pelmazo de Peggy McBride, me escribe todos los días, me escribe a todas horas, no me deja tranquilo ni un segundo. Y yo le digo que no estoy, que vivo en otro país, que no leo sus cartas, que el papel lo reciclo para hacer cuadernillos de recetas de cocina. Le digo que me he enrolado en un paquebote y que estoy en los Mares del Sur, que no tengo dirección fija, que voy de puerto en puerto, que no existo. Pero ella no me cree y me manda toneladas de declaraciones incondicionales de amor. ¡Ay, estas chicas de pueblo viajeras que se enamoran de nada! Todas estas peggiesmcbride, descienden de remotos fabricantes de whisky clandestino de los alambiques de Winesburg, Ohio, y aunque están rozagantes y son hermosas, andan por ahí todavía con sus trenzas y con sus enormes nalgas sonrosadas que desprenden demasiada salud por todos los poros, a pesar de esa genealogía de alcohólicos que arrastran en sus genes, de antepasados celtas que sólo hablaron gaélico y que visten ahora con mono de peto azul desleído, y son callados y secos como el cuero, y cantan tristes baladas en los cafés más tristes y guardan inconfesables secretos, y tienen los ojos de un color añil tan intenso y melifluo que, ni ellos, ni sus descendientes sirven para escribir cartas de amor.
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* "Me llamo Juan Yanes y tuve la suerte de nacer en el Jardín de las Hespérides, que está situado, más o menos, sobre los restos de la antigua Atlántida, que es, más o menos, el lugar que ocupan hoy esas islas diminutas llamadas, Canarias. Casi todos los canarios somos poetas o narradores. Es un lío enorme de poetas y poetisas el que hay aquí. Pero de ese extraño fenómeno no tenemos mérito ni demérito alguno, es uno de esos determinismos de la naturaleza. Ahora nos está afectando mucho el cambio climático y se nota una languidez terrible en los versos y una falta de nervio exasperante en la escritura. Tuve mala suerte con la fecha de nacimiento. Me nacieron en 1947, mal momento para nacer. Eran los años grises de la Posguerra Incivil española. Periodo de Autarquía, con lo cual pasé más hambre que un bendito y la prolongada ausencia de aportes proteínicos, en la dieta alimenticia de mi infancia y pubescencia, hizo que mi genio literario floreciera más bien tardíamente, si es que ha florecido, que no lo tengo muy claro. También tuvo culpa de ese retraso la cantidad de años que tardó en morirse el Dictador y la inutilidad de nuestros esfuerzos por arrojarlo al basurero de la historia. Doy clase en la Universidad de La Laguna, en la Facultad de Educación. Dar clase es algo que me produce una vibración muy especial. Algo que solo podría explicar en términos estéticos y morales. Pero mi verdadera pasión secreta es la pintura, la fotografía y la escritura de cuentos y microrrelatos. Otro día les hablaré de la pintura y la fotografía. Hoy sólo me gustaría decirles que escribo desde hace mucho tiempo y sólo me he animado a publicar desde que he descubierto ese artilugio infernal de los blogs, donde tú eres escritor, editor, distribuidor, librero, diseñador, crítico, contertulio, autor anónimo, pseudónimo y heterónimo. Literatura en estado puro. Ausencia total de venalidad. Me hace mucha gracia eso de publicar en un blog. También cuelgo las fotos que hago. Todos los días cuelgo algo. Lo puedes ver en El oscuro borde de la luz. Salud y República".
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* Las fotos también son del autor y están hechas en Dublín.
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15 comentarios:

Elisa dijo...

Si hubo una pérdida en lo que algunos llaman blogosfera fue la de la "Máquina de coser palabras", de Juan Yanes. Sus fotografías también me gustan pero no sé dónde se encuentran ahora ni sus microrrelatos ni su gusto exquisito para seleccionar textos de otros y para ilustrarlos con bellísimas imágenes.

Anita Dinamita dijo...

"hizo que mi genio literario floreciera más bien tardíamente, si es que ha florecido, que no lo tengo muy claro"
Guau, yo sí... qué bien escribe este hombre, voy a mirar su blog!
Gracias

Abol dijo...

Qué alegría encontrar en la Nave a Juan. Es cierto que la Máquina ya no está, pero el Oscuro borde de la luz nos ilumina con sus fotografías y textos.

Te mando un abrazo, Fernando.

Lilian.

sergio astorga dijo...

Fernando, participo de la alegría de ver en tu Nave las Locuras de Juan Yanes, incansable pupila, maquina de palabras siempre en marcha.

Abrazos andantinos.
Sergio Astorga

Pedro Herrero dijo...

No conocía nada de Juan. Ni su blog, ni sus textos, ni sus andaduras. Lo que dice, tanto a modo de presentación como en ese par de sugestivos ejemplos, parece (me parece) medido con una distancia premeditada. Una sensación de respeto hacia los recuerdos, los personajes, los lectores. No es por buscar comparaciones, pero he tenido esa misma sensación ante autores como Lobo Antunes. Una prosa seductora, al margen de la historia que narra, una gran delicadeza al acercarse a lo que describe. Me apunto el blog, por descontado.

Miguel A. Zapata dijo...

Hago mía la nostalgia de "Máquina de coser palabras", un enorme espacio de lo pequeño que no debió desaparecer. Sí, exquisitez y sencillez las de Juan Yanes. Estupendos sus textos. Un saludo.

Saturnino dijo...

Juan: ! Qué bien! Al fin veo algo tuyo, que siempre es de agradecer. ¿ Cuándo te animarás a reunirlo todo en un libro? Estoy seguro que muchos lectores lo agradecerían. Un saludo y un abrazo para el canario. Siempre espero escritos tuyos.Todavía se añora esa Máquina tuya que mantenías bien aceitada para coser la inconsútil minificción. Era un paradigma, y un para digna. Creo que era uno de los blogs más dignos en la red. Otra vez mi incondicional amistad. Te queremos mucho. Saturnino

Luis dijo...

Un placer leerte Juan.
Salud y República.

Luis

Gemma dijo...

No sé qué me gustan más: si tus fotos o tus bellísimos micros...
Enhorabuena, Juan. Me alegra mucho verte a bordo.
Un abrazo

siempreconhistorias dijo...

Qué buena sorpresa acabo de llevarme. Qué profunda alegría me ha dado encontrar por aquí a Juan, al maestro Juan, al compañero.
La máquina se echa de menos, sí, y en el borde oscuro tengo que aprender a perderme de nuevo. Muchas gracias, Fernando, por traer aquí al profesor.
Un abrazo,

NáN dijo...

No conocí los cosidos de esa máquina, pero un día, cualquier día, no sería lo mismo sin la entrada, al menos una, de Juan. Lo conocí por Gemma (es curioso cómo vamos conociendo unos por otros) y desde entonces no falto a la cita. Tampoco yo sé si son las fotos, o los textos. Creo que la combinación. El caso es que parece que haya conocido por fin a ese primo hermano que me dijeron que existía, pero no sabía dónde estaba.

Gracias, Fernando: seguro que alguno más lo conocerá por ti. Y un abrazo siempre, Juan.

Anónimo dijo...

Me han gustado mucho los micros(qué imágenes) y la autobiografía.

Gracias por descubrir otro tesoro en este cibermundo literario de las bitácoras.


Saludo

Rosana A.

Esther Andradi dijo...

Qué bueno que escribas, Juan...qué alegría leerte, y tus fotos tan buenas como tu escritura y viceversa. Qué suerte que existe esta Nave de los locos!

Enrique A. Rodríguez López dijo...

Gracias Juan te seguimos teniendo entre nosotros.

Jesus Esnaola dijo...

No conocía de nada a Juan; como otras veces, solucionado gracias a ti. Me han gustado mucho los dos micros y me paso sin falta por tu blog.

Un abrazo