jueves, 20 de marzo de 2014

Poesía y microrrelato: la brevedad

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Fabio Morábito, poeta mexicano nacido en Alejandría, afirma que "la poesía no es sinónimo de lentitud, como muchos creen. Es el atajo lingüístico por excelencia. Por eso los poemas suelen ser breves, un acelerador de partículas que permite saltar sobre muchas cosas e ir directos al grano. El poeta es un velocista".
(Entrevista de Bernardo Marín, El País. Babelia, 15 de marzo del 2014)
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¿Podría decirse lo mismo del microrrelato?
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6 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

A grandes rasgos, yo veo el microrrelato como una carrera de 100 metros lisos, el cuento como una prueba de medio fondo y la novela como una maratón. También me atrevo a considerar el microrrelato como un viaje en ascensor, el cuento como un trayecto en tren y la novela como un crucero marítimo. O el microrrelato como un sendero, el cuento como un camino que se bifurca llegado el caso y la novela como un itinerario abierto a los requerimientos del paisaje.

Todo ello, con la debida distancia que me impone cualquier tipo de definición. Porque suele ocurrir que cada autor modifica los parámetros del género e introduce matices o variantes interesantes.

En cualquier caso, lo que más me atrae del microrrelato no es su brevedad sino su intensidad. En el caso del atletismo, lo que me fascina de una prueba de velocidad no es la marca conseguida sino la tensión que alcanzan los músculos del atleta. Sobre los ascensores, siempre he pensado que son lugares excelentes para hacer el amor. Y a un buen sendero le pido que sea inmediato y concreto en lo posible.

Virmared Santiago dijo...

Pedro, me quedo con las sensaciones de tu comentario, perdona. :) Fascinante!!

Alfredo J. Ramos dijo...

Tal vez si podría decirse lo mismo, pero no creo que sea lo mismo. El micro es el atajo que la narración da para creer que vuela. Pero el vuelo es otra cosa. Dicho sea con todas los respetos y aprecios. La comparación entre la poesía (¿la máquina verbal así llamada?) y el acelerador, no es solo metafórica: también coincide en la materia con que ambos trabajan: partículas. La confluencia entre física (cuántica) y poesía es una de las felices conjunciones de los tiempos raros que vivimos. Un saludo

(Posdata: A Morábito le falta la tilde, algo así como la carga de un electrón ;-)

Fernando Valls dijo...

Gracias, Alfredo, por ponerle la carga que le faltaba al electrón. A todos por vuestros coemntarios.

carmen peire dijo...

Vivan los aceleradores de partículas literarios. Y como se trata de micros, sin más comentarios.

Alí Reyes dijo...

Muy de acuerdo contigo y con el autor. No obstante, tie puedo decir que no es una teoría reciente, pues ya William Faulkner la había desarrollado con antelación. Puedes leer ese párrafo: http://tigrero-literario.blogspot.com/2013/11/el-novelista-un-poeta-frustrado.html
Y en cuanto al microrrelato de verdad que es veloz. Pero ¿qué me dices de la combinación de nicrorrelato y poesía que escribía Ramón de Campoamor?