lunes, 3 de marzo de 2014

La normalidad del microrrelato

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La normalidad de un género literario que todavía se está configurando pasa por una serie de circunstancias que tiene que darse. Primera, y principal, que surjan libros, o piezas de verdadera entidad literaria, a la altura de los buenos libros de poemas, cuentos o aforismos, e incluso de las mejores novelas. Después, y casi tan importante, es necesario que tenga lectores, y que haya editores dispuestos a publicarlos. Así, los lectores deberían poder ir a una buena librería, tipo La Central, en Barcelona o Madrid, o Laie, en Barcelona, por no citar la indispensable Tres rosas amarillas, de Madrid, y que el librero fuera capaz de recomendarle buenos libros de microrrelatos. También es necesario que tenga presencia tanto en los medios clásicos como en Internet, y para eso resulta imprescindible que los periodistas especializados en cultura, los que se ocupan de la literatura, conozcan su singularidad y principales características. Pero, además, tiene que haber críticos que se ocupen de ellos y analicen y juzguen su valor; así como estudiosos académicos que los jerarquicen y los sitúen en el lugar que les corresponde en la historia literaria. Y, por último, otro de los mayores signos de vitalidad consiste en que se utilice en la enseñanza y se impartan talleres sobre el género.
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Hace una semana apareció en el diario El País una entrevista de David Fernández con un señor llamado Mario Alonso, quien se gana la vida como consultor y auditor, pero, además, acaba de publicar un libro titulado Relatos liberados (Almuzara), compuesto por cuentos y microrrelatos. El titular de la entrevista dice: `La vida no es más que un conjunto de microrrelatos´. Y en la cubierta del libro, como podéis ver, aparece una frase elogiosa de Eduardo Torres-Dulce, Fiscal General del Estado y hombre culto, gran experto en cine y buen conocedor también de la literatura, como demostró en el programa de cine de José Luis Garci. La verdad es que no conozco el libro de Mario Alonso, ni siquiera había oído hablar de él, es posible que haya costeado la edición, lo que no me parece ningún desdoro, pues recuerdo que Juan Benet pagó la edición del primero de los suyos, el excelente volumen de cuentos Nunca llegarás a nada, libro que sigue valiendo en la historia de la literatura, del cuento.
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El microrrelato se está normalizando y este proceso pasa porque la denominación aparezca en el titular de un diario importante, porque la gente sepa qué es un micro, e incluso porque un economista de más de cincuenta años se inicie en la literatura con un libro de microrrelatos. Es un síntoma más de que estas piezas narrativas brevísimas empiezan a formar parte del sistema literario. Si, además, el libro de Mario Alonso fuera bueno, miel sobre hojuelas...
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7 comentarios:

ÁNGEL dijo...

No estaría de más -siguiendo uso y costumbre- poner (si lo merece) un par de esos micros por aquí.

Beatriz AA dijo...

Yo también leí el artículo, me gustó, pero lo que más me llamó la atención era que se trataba del cantante del grupo Mario Tenia y los Solitarios, un grupo de corte "clásico" (años 50) que compartió escenarios de finales de los 70 y principios de los 80 con grupos de la nueva ola madrileña.

Fernando Valls dijo...

Beatriz, como yo estoy pez en esa materia, ese dato no me dijo nada. Gracias por ilustrarnos, al respecto.

Fernando Valls dijo...

Tienes razón, Ángel, pero no conozco al autor. Si él me los manda, los daré encantado, siguiendo las costumbres habituales del buque.

Francis Black dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=MWZ64PuM5Wg

ÁNGEL dijo...

Avisado lo he (vía Twitter). (Comentario escrito no para ser publicado).

Anónimo dijo...

A pesar de tanto agorero que, desde la supuesta altura de otros géneros narrativos, observan con altivez y desprecio el supuesto estancamiento del microrrelato, el género es una forma literaria necesaria que necesita reposo y pasar por el cedazo. Al margen, claro está, de las circunstancias económicas que, como a toda forma narrativa, ha hecho daño en presencia, edición y ventas. Un abrazo. Juan Gracia Armendáriz