martes, 17 de mayo de 2011

Rivero Taravillo, profeta en su tierra, y más...


La Asociación Feria del Libro de Sevilla ha concedido un año más sus tradicionales premios como reconocimiento al trabajo y dedicación de personas y entidades en favor del libro, la lectura y la cultura, dentro y fuera de Sevilla. Así, este año han recaído en Antonio Rivero Taravillo, por sus trabajos como traductor y por su reconocida labor biográfica sobre Luis Cernuda (tampoco debería olvidarse su importante trabajo como editor y bloguero); en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, por sus continuados e innovadores empeños en el fomento de la lectura, y en el Proyecto El Vacie de TNT/Atalaya. Además, se ha premiado a la dirección, equipo y actrices de La casa de Bernarda Alba, por la realización de un trabajo de base en el fomento de la integración social y el desarrollo cultural de la ciudad; el programa Página 2, de RTVE, por la creación de un modelo riguroso y moderno de comunicación cultural de calidad en torno a los libros y la literatura; y Cosmopoética, por su apuesta por la poesía y los libros y en apoyo al proyecto de capitalidad cultural de Córdoba.



Lo que, en cambio, se comprende peor es la presencia en la Feria de un escritor tan pasteloso como el italiano Federico Moccia, autor de best sellers con títulos tan ridículos y empalagosos como Tengo ganas de ti, Perdona si te llamo amor, Perdona pero quiero casarme contigo y Carolina se enamora. Así, resulta imposible tomárselo en serio, dado que sus libros son un monumento a la cursilería; pero quizá sí lo recordemos como uno de los mayores enemigos de los puentes, pues los jóvenes enamorados amantes de sus novelas han acabado llenándolos de candados como prueba de su amor eterno e indestructible. El caso es que comienza a comentarse que muchos de sus lectores sufren problemas de diabetes y que el autor padece de insomnio crónico, pues el espíritu del Puente Milvio se le aparece todas las noches para maldecirlo por los estropicios que viene sufriendo. Entre mirar las musarañas, pegarles patadas a las latas, papar moscas, y leer novelas de Federico Moccia, la última opción se me antoja, sin duda, como la más perniciosa para la salud física y mental. Luego no digan que no se lo advertí.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre he tratado de leer los libros que seducen a mis alumnos, entre ellos la saga vampírica, una historia interminable de adolescentes sin sangre, que me pareció eso mismo, interminable y sin sangre, pero confieso que no he podido con los amores, perdona que te llame amor y otras lindezas de este hombre. Pero arrasan.Quizá el candado debía habérselo puesto en su inspiración más que en los puentes.
Pilar

manuespada dijo...

Felicidades a Antonio, que para algo es mi editor y se atrevió a publicar un libro de microrrelatos cuado nadie se atrevía a hacerlo. Enhorabuena. Por todo.

Jesus Esnaola dijo...

Vayan también mis felicitaciones para todos los premiados, pero para Antonio en especial que es al único que conozco, precísamente por sus facetas no reconocidas en el premio. Así que adivino la calidad de sus trabajos en las facetas sí reconocidas.

Abrazos grandes.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Enhorabuena, Antonio, amigo y también mi futuro editor. Un abrazo para ti, Fernando.

Nuria Mendoza dijo...

¡Enhorabuena a Antonio, al que no conozco, pero me voy encontrando por Sevilla en cines, aeropuertos o librerías, y leo en su blog y en sus libros!