viernes, 3 de septiembre de 2010

En la muerte de Jairo Anibal Niño, escritor de microrrelatos

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El lunes pasado murió en Bogotá el escritor colombiano, Jairo Aníbal Niño (1941-2010), conocido sobre todo en su país como escritor de literatura infantil, con historias en torno al mundo del bosque, aunque fue también poeta, narrador, dramaturgo, autor de guiones cinematográficos y artista plástico. A finales de los años ochenta dirigió la Biblioteca Nacional de Colombia. Sus textos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, portugués, eslovaco y chino. Gabriel García Márquez comentó que "Jairo Aníbal Niño es el autor de la infancia, de esas inolvidables vacaciones en el cielo".
En "¿Cómo se pasa al otro lado del espejo?", escribe Niño lo siguiente:
“Para pasar al otro lado del espejo, se necesita el valor temerario de un niño de siete años, de su facultad para convertir el azul en quetzal y la nube en garza. Él sabe que tiene que ascender por la vertiente más peligrosa del espejo, trepar cuidadosamente para no tropezar con el brillo, afianzar con firmeza el pie para evitar hundirse en la garganta de los reflejos, y eludir el encuentro cegador con los ojos de su doble. Entonces llegará a la cúspide y pasará al resplandor del otro lado, descendiendo por la parte oscura de la luna”.
Pero quizás a la mayoría de nosotros nos interesa, sobre todo, como autor de microrrelatos, recogidos en dos de sus libros, ambos de 1979, Toda la vida y Puero Pueblo. David Lagmanovich lo incluyó en La otra mirada. Antología del microrrelato hispánico (Menoscuarto, Palencia, 2005). Reproducimos, a continuación, dos de sus piezas:
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"Cuento de arena"
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Un día la ciudad desapareció. De cara al desierto y con los pies hundidos en la arena, todos comprendieron que durante treinta largos años habían estado viviendo en un espejismo.
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"Historia"
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Ayer por la tarde fue extraído de las antiguas aguas del Mediterráneo el cuerpo petrificado de Ícaro. Al ser colocado sobre la cubierta del barco, sus alas metálicas, limpias y poderosas, lanzaron una erupción de luz cuando fueron tocadas por el sol de los venados.
Se sospecha que la afirmación de que Ícaro usaba alas de cera, fue propalada por sus asesinos.
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6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustan muchísimo los tres (incluidas las instrucciones para pasar al otro lado).

Había leído algo suyo en Minificciones, gracias por traerlo a la Nave.


Rosana A.

Anita Dinamita dijo...

No sabía la triste noticia. Me encantan sus cuentos, son directos y de gran belleza. Se ha ido uno de los grandes. Gracias Fernando por la información y la reseña.
Saludos

Agustín Martínez Valderrama dijo...

El primero es excelente. También me gusta "Fundición y Forja".

"Todo se imaginó Superman, menos que caería derrotado en aquella playa caliente y que su cuerpo fundido, serviría después para hacer tres docenas de tornillos de acero, de regular calidad".

Confesarte Fernando que no conocía la idea de infancia de García Marquez, pero me parece muy certera.

Saludos

Jordi Masó Rahola dijo...

¡Magníficos microrrelatos! (los tres). Para mi son un descubrimiento, desconocía a su autor. Gracias por traerlos aquí aunque sea a raíz de una noticia lamentable.

Pedro Herrero dijo...

Me llama la atención esa fotografía. Respetando los límites del encuadre, parece que sólo tres niños están atentos a lo que dice el orador, que señala al cielo con el índice de su mano derecha. Me imagino a Jairo explicando “Cuento de arena” y desapareciendo después, como en un número de magia, provocando los aplausos de todos los asistentes, salvo de los tres que prefieren formar parte del misterio.

Esteban Dublín dijo...

Qué linda coincidencia. Jairo Aníbal Niño cambió mi vida. Antes de leer esta entrada, había incluido Un cuento de arena en una entrada de La Internacional.

Gracias por recordarnos a este autor maravilloso que, como dije en La Inter, cambió mi vida: me hizo amar la literatura.