lunes, 27 de septiembre de 2010

Antonio Montes, premio Café Gijón

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Los visitantes de este blog conocen la obra poética del malagueño Antonio González Montes, o Antonio Montes. Ahora acaba de obtener el premio Café Gijón de novela corta por su obra El grito, nada que ver con el cuadro de Munch, dotado con 30.000 euros y la publicación por Siruela del libro premiado. El jurado del premio estaba compuesto por José María Guelbenzu, Antonio Colinas y Rosa Regás, entre otros. La acción transcurre en el velatorio de una anciana, en un pueblo pequeño, donde se dan cita los vecinos de la fallecida. Antonio Montes nació en Montejaque hace treinta años, y reside actualmente en Marbella, donde trabaja como asesor de empresas.
El concurso fue fundado en Madrid, en 1949, en la tertulia que tenía el actor y escritor Fernando Fernán Gómez en el Café Gijón. En la idea inicial participaron también Gerardo Diego, Camilo José Cela y Enrique Jardiel Poncela, entre otros. Este galardón intentaba competir, aunque tuvieron escasa fortuna, con el Premio Nadal, decantándose por la novela corta. También pretendían dar a conocer a los nuevos escritores que se reunían en el café del Paseo de Recoletos.
La revitalización del Premio, tras un periodo de crisis, se produjo en 1989 cuando el Ayuntamiento de Gijón se hizo cargo de él. Lo han obtenido narradores tan importantes como César González Ruano, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Jorge Ferrer-Vidal, Eduardo Mendicutti, Luis Mateo Díez, Fernando Quiñones, Javier Macua, Leonardo Padura y Lázaro Covadlo, entre otros.
Para no dar la noticia a palo seco, os dejo como postre un poema inédito del autor.
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"Recuento"
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Nunca llegó el entonces necesario,
nunca fue propicia alguna esquina
llena de putas o cristales, nunca fue
el aire de diente a diente solo ni su
reflejo, ni sentir el mundo un juguete
una broma una última palabra musitada
entre las sábanas en las que nunca estuviste,
en las que nunca te supe siete de la mañana
un sábado cualquiera, no coincidió tu nombre
tras mi puerta, no buscaron tus manos mi
camino, no supo mi desnudez de tu cuerpo
ensimismado, de tu cálido entretejer uñas en
mi carne, no nunca tiempo de imaginar que
tú, que ahora, que siempre, que dos, que nunca. ...

1 comentario:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Mi enhorabuena para Antonio. En estos tiempos de "posposmodernidad" da gusto ver que todavía se escriben novelas sobre hechos cotidianos y sencillos, como un velatorio de pueblo. Un abrazo.