martes, 31 de agosto de 2010

Margo Glantz, premio FIL

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Anteayer recibí un texto inédito para este blog de la escritora mexicana Margo Glantz (México, 1930), titulado "Aves de presa" que formará parte de un libro que prepara sobre la India. Y mi buena fortuna hizo que ayer obtuviera el Premio FIL (antes denominado Juan Rulfo) que se otorga en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), lo que me ha proporcionado una gran alegría. En la actualidad, Margo Glantz está terminando una novela, un libro de viajes (con importantes tintes autobiográficos) y el citado libro sobre la India. Y aunque en España no se le acaba de prestar la atención que merece, en México es una referencia indispensable para las nuevas generaciones de escritores. En el fallo del jurado, compuesto por Ana María González Luna, Diamela Eltit, Cecilia García Huidobro, Darío Jaramillo, Pedro Meira, Sara Poot y Juan Cruz, puede leerse que se le ha otorgado el reconocimiento "por su extensa trayectoria literaria, la renovación del ensayo y la narrativa, sus propuestas en torno a la crisis y frontera de los géneros mediante poéticas fundadas en la fragmentación y el acopio de discursos provenientes de diversas disciplinas (música, artes visuales, medios de comunicación...)". La autora, por su parte, apunta que "ha puesto en evidencia la identidad latinoamericana como un viaje acabado e inacabable de múltiples realidades sociales, que generan un continente móvil que permite la vigencia de la lengua y su conexión múltiple con el mundo". Margo Glantz es una de las grandes especialistas en Sor Juana Inés de la Cruz, pero como narradora nos ha dejado también libros como la novela El rastro (2003) y los textos narrativos brevísimos que componen Saña (Pre-textos), del que el pasado 4 de agosto dimos aquí mismo dos microrrelatos.
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"Aves de presa"
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Sobre un templo parsi apenas visible en un recodo de una calle de Bombay –se prohíbe contemplar los rituales funerarios de esta antigua religión– revolotean los buitres sobre los cadáveres.
Después, sus huesos se blanquearán al sol.
Son miembros de una comunidad de religión zoroástrica; habitan en el oeste del país, especialmente en la ciudad de Bombay; descienden de los persas que emigraron a la India en el siglo VII para escapar de la persecución religiosa.
Según el censo indio de 2001, en esa fecha habitaban allí 69.901 parsis. En Pakistán habrá más o menos 5.000. Su número en el mundo se estima en torno a los 100.000.
Mantienen un rito fúnebre, dejan a sus muertos en las Torres del Silencio para que sean devorados por los buitres; consideran que enterrar a los muertos contamina el elemento de la tierra, quemarlos contamina el elemento del fuego y del aire, y lanzarlos al agua contamina el elemento del agua.
Hay algunos indios célebres que provienen de ese grupo religioso: un lider de música rock, Freddie Mercury, quien obviamente usa un sobrenombre, y el famosísimo director de música clásica Zubin Mehta. ¿No es curioso, para decir lo menos, que estos dos personajes hayan elegido la misma profesión? ¿Se permitirá, cuándo mueran, que sus cadáveres se expongan al sol en una torre semejante a la que desde lejos atisbé en Bombay una mañana en que el vuelo desaforado de varias aves de presa detuvo mi atención?
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4 comentarios:

Belnu dijo...

Qué curioso, el otro día, en el libro "Los árabes del mar" de Jordi Esteva, en uno de sus viajes, un hindú le preguntaba al escritor sobre Freddy Mercury y explicaba que era parsi. Me gusta el texto y la foto de Margo Glantz, felicidades a los dos

sergio astorga dijo...

Fernando, es una indispensable lectura y sapiente maestra.
Merecido y justo premio.

Abrazo contagioso.
Sergio Astorga

Esther Andradi dijo...

Qué alegría el FIL para Margo Glantz!
Margo es una gran autora, sabia en el arte de persuadir a las palabras para que ellas accedan a dar toda su esencia, cómplices en esas lides de encontrar la alteración del lenguaje, el color, los tonos, la coreografía necesaria para cada texto, sea el que fuera, FELICIDADES!!!!!

Isabel González González dijo...

La buscaremos. Seguro que merece la pena. Interesante texto sobre las Torres del Silencio. Tuve oportunidad de contemplarlas en Irán. Chimeneas enormes sobre montículos breves en un paisaje desértico. Un claro caso en que el nombre del objeto resulta más evocador que el objeto en sí.
Me gusta muchísimo la foto. La pantalla de la lámpara y la cabeza de la muñeca sobre la silla de anea, inclinadas hacia la derecha. La autora, levemente inclinada hacia la izquierda. Detrás, los libros, rigurosamente alineados, ondulándose hacia un lado y hacia otro. Un mar en mitad del orden.