martes, 25 de mayo de 2010

La literatura argentina en Bruselas

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El viernes pasado, en el marco del simposium titulado `Argentina, cultura en movimiento. Lecturas de la memoria´, celebrado en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas, participé en una mesa redonda sobre la recepción de la literatura argentina en diversos países de Europa, moderada por Michi Strausfeld, quien nos puso en antecedentes alabando el temprano interés de los franceses hacia ella y recordando lo mucho que tardaron en Alemania en interesarse por los grandes narradores de los sesenta. Por su parte, la periodista inglesa, Elizabeth Jane Bury, y el periodista alemán, Michael Schhmitt, destacaron un libro, como se les había pedido, de Silvia Iparraguirre y Rodolfo Walsh, respectivamente. Yo llamé la atención, tal y como anuncié aquí, sobre algunos nombres que me parecían significativos respecto de la llegada de la narrativa argentina a España durante estas últimas décadas. Pero la intervención más sorprendente, y decepcionante, fue la de los dos periodistas argentinos, puesto que se limitaron a marear la perdiz, remontándose nada menos que a Facundo, de Sarmiento, y en suma, a lucir un dudoso ingenio, sin que faltara la autoflagelación, la burla de García Márquez (la periodista de Clarín empezó lamentándose de que ellos no tuvieran a autores en cuyas obras los animales volaran...) y un cierto desprecio por la narrativa española (los libros que se vendían en Argentina de autores españoles, apuntó, se quedaban en las estanterías de sus dueños sin que nadie los leyera). Luego, durante el breve coloquio, Magdalena Faillace, directora de la Comisión argentina que organiza la participación de su país en la Feria del Libro de Frankfurt, comentaría en público que pensaba tirarles de las orejas... Y habrá hecho bien, porque no se entiende, ni se justifica de ninguna manera, que hubiera unas intervenciones tan anodinas. Debió de afectarles mucho el jet lag, o acaso salir al mundo les venía muy grande... En fin.
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¿Qué esperábamos de ellos? Pues, para empezar, que ofrecieran un panorama sucinto de la literatura argentina actual, con nuevos nombres y libros significativos (sólo se citó Respiración artificial, de Piglia), o la mención de algunas tendencias relevantes. En suma, informaciones que pudieran sernos útiles, tanto a los belgas como a los europeos en general, allí presentes; a los que, en definitiva, no éramos expertos en la materia. De lo que no me cabe ninguna duda es de que en Argentina debe de haber numerosas personas que podrían habernos proporcionado dicha información con conocimiento de causa y el exigido rigor, sin necesidad por ello de burlarse de otras literaturas como hicieron, y que seguramente desconocían. Así las cosas, entonces ¿por qué trajeron desde tan lejos a semejantes cantamañanas? Por lo demás, el congreso estuvo impecablemente organizado.
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* En la foto, Ricardo Piglia.
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10 comentarios:

Antonio Tello dijo...

Querido Fernando, siento que no nos hayamos reunido para charlar sobre este asunto. Lo que cuentas no me sorprende en absoluto, porque en ciertos sectores porteños prevalece la pedantería, la soberbia y el ninguneo de quienes no forman parte de una camarilla capitalina. Como escritor argentino del interior, cordobés para ser más preciso, puedo asegurarte que a menos que participe y sea premiado con un Planeta o un Alfaguara -cosa que nunca sucederá porque no pertenezco a esa órbita de la literatura y tampoco me presento a ningún premio- nunca entraré en el "canon" argentino, donde sí aparecen firmas aupadas al "estilo internacional" muy promocionadas en España.
¿Por qué enviaron a periodistas y no ha críticos importantes y serios como Noé Jitrik o Beatriz Sarlo o al filósofo Santiago Kovadloff? Seguramente cualquiera de ellos hubiera destacado la importancia de la literatura española llevada por los exiliados republicanos en la modernidad del periodismo argentino y de nuevas formas de escribir poesía, enfocar la historia, etc. Pienso en Alberti, Sánchez Albornoz y también desde otros países JRJiménez, Carlos Gurméndez, etc.
Es esta actitud necia la que ahora niega la existencia de una literatura argentina del exilio a la que he hecho mi aporte, como lo han hecho también Lázaro Covadlo, Mario Satz, Horacio Vázquez Rial, Alberto Szpunberg, Carlos Vitale, Neus Aguado,Marcelo Cohen. Que yo sepa ninguno de éstos ha sido invitado a la Feria de Frankfurt ni ha debatir esta fractura de la literatura argentina provocada por la más atroz de las dictaduras habidas en el país.
Un fuerte abrazo

APG dijo...

Es así, Fernando querido. Lamentablemente, pareciera que lo que lo que se exhibe en las "vidrieras" es lo que nos representa y así se nos conoce. Para colmo, el periodismo, en nada ayuda.
Puedo aventurar -y esto ya se expuso en tu nota que anticipaba este tema- lo mejor de la Literartura argentina pasa por la invisibilidad, sin agentes literarios que acomoden agendas y negocien premios.

Saludos,
APG

hugo dijo...

Hola Fernando:

Primero suscribir punto por punto lo que dice Antonio Tello.

Con infinita paciencia me he tomado el trabajo de rastrear las ediciones del viernes, sábado y domingo de "Clarín", Página12 y La Nación. Al menos en las ediciones digitales no se recoge ni como "breve" lo de la Mesa Redonda de Bruselas. Página12 hace una mención a una cuestión más general "La cultura de la Memoria" y lo relaciona con Garzón, memoria histórica, etc. etc. La Revista Ñ, revista cultural del diario Clarín, una tal Patricia Kolesnicov, hace una crónica general, muy en la línea de lo que recoge Página 12, aunque esta señora parece sólo interesada en destacar lo güay-divino de la muerte que será que, en la próxima Feria de Frankfurt, la Invitada especial sea Argentina. Del simposium ni la más mínima mención.

Creo que todo lo que relatas nos da una pauta bastante alarmante de la pobreza intelectual que señorea ciertos sectores de la crítica -por suerte hay gente valiosísima que no participa de la necedad porteña- y de la "prensa literaria" argentina. No es casual, por lo tanto, que sean dos impresentables los enviados desde aquel país "bicentenario"

Aunque no vale el gasto, habría que recordarle a la periodista de Clarín que el interés por la literatura fantástica llevó a Jorge Luis Borges, Bioy Casares y a Silvina Ocampo a realizar una Antología de la Literatura Fantástica que durante un tiempo se convirtió en un verdadero canon. O que un personaje llamado Jorge Luis Borges "no volaba", pero se tendía en el suelo de un sótano de Buenos Aires para observar nada menos que un Aleph. Y que ese cuento devenía en uno de los más famosos del autor argentino.

Fernando, creo que esa gente se descalifica sola y no la salva ni el paliativo del "jet lag".
Como apátrida convencido que soy, aunque originario de la Patagonia argentina, esos personajillos no se merecen ni el sentimiento de vergüenza ajena.

salut,
hugo

Ernesto Calabuig dijo...

Hola, Fernando
Creo que a la falta de preparación y a las salidas de tono de algunos ponentes habría que sumar el hecho de que existe un gran desconocimiento de lo que se ha escrito en Argentina tras Borges, Conti, Walsh, Andrés Rivera o Fogwill. En mi tarea como crítico de literatura hispanoamericana en El Cultural de El Mundo, me voy encontrando una y otra vez con autores contemporáneos muy interesantes. Así, de memoria, recuerdo haber comentado últimamente obras tan estimulantes como "El fondo del cielo" (Rodrigo Fresán), "Cuentas pendientes" (Martin Kohan), "El mar de todos los muertos" (Javier Argüello), "Las viudas de las jueves" (Claudia Piñeiro), "El regreso" (Alberto Manguel), "Cazadores de Letras" (Ana Mª Shua) o "Generosos inconvenientes" (Luisa Valenzuela). Y no puedo dejar de subrayar la maestría de un autor tan joven y prometedor como Patricio Pron, de quien hace poco reseñé un libro, "El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan", que alcanza en muchos de sus relatos un nivel magistral. Así que el que no sepa destacar nuevas e interesantes figuras en este tipo de simposios será porque tiene dañada su capacidad de percepción o, simplemente, porque no ha hecho los deberes y viaja demasiado ligero de equipaje.

Hansel en Baviera dijo...

Antonio tello no se equivoca en nada. Ya comenté muy tangencialmente en tu artículo de hace unos días, Fernando, sobre literatura argentina y España, que existen excelentes autores marginados por pertenecer al interior, marginados y despreciados por la soberbia del porteño, convencido de ser el ombligo del mundo. No me sorprende que hayan despreciado todo aquello que no fueran sus autores. El desprecio olímpico por las provincias es ya parte de nuestra historia. Yo nací en Buenos Aires, pero a los tres años mi familia se trasladó a Córdoba. Si habrás observado en mi biografía, reniego de mi origen, y eso que no es "porteño", sino del Gran Buenos Aires", por algo será. Los porteños se delatan a menudo cuando para referiste a una mala situación en el país dicen: "Argentina", pero cuando deben hablar de bonanza se refieren a "Buenos Aires".
Un saludo cordobés a Antonio, con piquillín de fondo.
Gracias, Fernando, por esta parrafada.

David L. dijo...

La literatura argentina no reside en las redacciones capitalinas ni en los despachos oficiales, cualquiera sea el nivel de "Kultura" que se pretenda exhibir. Vive en cambio en la labor permanente, y por lo general silenciosa, de muchísimos creadores y críticos, de Buenos Aires y del país interior. Ellos saben bien que nada puede esperarse (ni apoyo alguno, ni reconocimiento, ni siquiera un módico conocimiento) de los cultores del ruido y la superficialidad. En buena hora, que sigan poniéndose en ridículo: nada de lo que piensen o hagan podrá dañar la auténtica literatura (digo literatura, y no "vida literaria"). Y gracias, Fernando, por ocuparte de este asunto.

Javier de Navascués dijo...

Sobre el tema de la literatura argentina en la España reciente escribí una comunicación para un congreso en Argentina hace dos años y probablemente, salga en éste. Si te interesa, Fernando, te lo puedo mandar vía internet.

Fernando Valls dijo...

Javier, desde luego que me interesa, pero prefiero verla cuando esté impresa. Te ruego que me la mandes.
Mientras, podrías hacernos un resumen de tus impresiones. Gracias.

Javier de Navascués dijo...

Tomo en cuenta, para empezar, el mayor interés y conocimiento de la literatura hispanoamericana en España a partir del boom. Ahora bien, desde los años noventa son pocos los hispanoamericanos entre los best sellers españoles, y menos aún los argentinos. Tampoco hay que buscarlos en los premios Planeta o Nadal, sí, algo más en los Herralde, Alfaguara, Biblioteca breve... Todo esto me lleva a pensar que hay una demanda de literatura argentina entre sectores más exquisitos, por así decir. Sectores en donde, por cierto, cuenta mucho el prestigio de Borges. También hay una relativa tardanza en publicar a nombres canónicos de los años ochenta como Piglia o Aira (relativa en relación con la inmediatez con que se conoció a Vargas Llosa o Fuentes, por ejemplo). Otro nombre importante como Saer tuvo ediciones en los ochenta y noventa, pero está más olvidado. También llama la atención el desconocimiento de Tizón, Moyano, Denevi, etc. Se trata de autores que ya no son "novedades" y que por eso mismo han quedado a un lado en el interés (también en Argentina en algún caso, por cierto), lo cual es injusto pero no puedo dejar de mencionarlo. Sin embargo, eso no quiere decir que en España haya desinterés ni falta de conocimiento entre los críticos de la prensa o los académicos(ahí está el comentario de Calabuig o tú mismo, Fernando, para demostrarlo).
En fin, en mi trabajo comento algunas cosas más, pero no quiero extenderme. Curiosamente ayer me pidieron que revisara el artículo, escrito hace dos años largos, para su publicación este año. ¡Tendré que tener en consideración tu entrada y sus comentarios!

Fernando Valls dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios, y en especial a Javier de Navascués que ha tenido la amabilidad de sintetizar un trabajo mucho más amplio.