miércoles, 5 de mayo de 2010

Homenaje a David Lagmanovich

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Creo que nadie ha hecho tanto por el fomento y el desarrollo del microrrelato como el profesor y escritor argentino David Lagmanovich, en su doble faceta de estudioso y creador. No en vano, entre sus libros se cuentan: La otra mirada. Antología del microrrelato hispánico (2005), El microrrelato. teoría e historia (2006) y Los cuatro elementos (2007), todos ellos publicados por la editorial Menoscuarto. Por ello, y por el afecto personal que todos los que nos dedicamos a la materia le profesamos, el pasado lunes, durante las Segundas Jornadas Feriales de Microficción, en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires, se le rindió un merecido homenaje. Me cuenta el escritor Raúl Brasca que "el evento transcurrió a sala llena". Así, narradores de toda la Argentina leyeron sus piezas, y Brasca junto a la profesora Laura Pollastri, discípula de Lagmanovich y autora de El límite de la palabra. Antología del microrrelato argentino contemporáneo (Menoscuarto, Palencia, 2007), mantuvieron una conversación pública con él, repasando su biografía y sus vinculaciones con el nuevo género.
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Siempre es muy grato andar por Buenos Aires, pero el lunes pasado hubiera sido grato y obligado. Desde Barcelona, nos sumamos al merecidísimo homenaje y esperamos con impaciencia las nuevas aportaciones de Lagmanovich al microrrelato. Los seguidores de este blog, desde las primeras entradas, han gozado del privilegio de conocer, antes que nadie, sus piezas inéditas.
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* En la primera foto, junto a Lagmanovich, aparecen Raúl Brasca y Laura Pollastri. Y en la foto que sigue, en primer término, distinguimos a Graciela Tomassini y Stella Maris Colombo, excelentes conocedoras de la materia, mientras que unas filas más atrás se distingue al poeta y narrador Eugenio Mandrini, protagonista también de esta bitácora.
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9 comentarios:

Juan Carlos Márquez dijo...

Por fin he descubierto por qué no estoy a la altura teórica de algunos, y no tengo en ello ninguna responsabilidad: en mi facultad había billares, futbolines, kalimotxo, timbas de mus, chicas despampanantes recostadas sobre la hierba, fiestas que duraban 24 horas. Yo en la Universidad sólo aprendí a vivir.

Fernando Valls dijo...

Bueno, Juan Carlos, en mi época también teníamos tiempo para estudiar, soportar los conciertos plañideros de Llach y los gritos de los cantautores locales. Eso sí, futbolines reconozco que no teníamos, materia en la que yo podría haber brillado más.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Merecido homenaje. Mi enhorabuena.

Jesús Ortega dijo...

Hola, Fernando.

Lagmanovich: sus microrrelatos son magníficos, pero sus reflexiones teóricas sobre el género son -me parece- aún mejores. Lúcido y sencillo; limpio, pedagógico. Qué difícil eso.

Hiperbreves S.A. dijo...

Lagmanóvich es un maestro y sus libros una lectura obligada. larga vida al Rey David.

Gemma dijo...

Un fuerte abrazo, David estimado.

Fernando Valls dijo...

Me pide David Lagmanovich que os diga que agradece todos los comentarios y que lamenta no poder contestar individualmente.

Xuan dijo...

¿La Universidad sirve para algo? Lamentablemente, la mayoría de mis conocimientos los adquirí antes y después de ella.

Los libros de Lagmanovich me parecen imprescindibles para entender el mundo del microrrelato.

Fernando Valls dijo...

Pues cuánto lo siento, Xuan, porque yo, en cambio, tuve unos profesores buenísimos, de los que aprendí mucho. Tu admirado Lagmanovich no ha sido otra cosa que profesor en universidades de Argentina, Alemania y los Estados Unidos.