lunes, 3 de mayo de 2010

HUGO GARCÍA SARITZU

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"En los ojos del hierro"
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Aunque es tarde, usted recuerda.
-Salió bien, pero la cagaste –El coronel le da la espalda-. Firma el traslado y andando.
Usted llevaba meses atendiendo la barra de una Herriko en Barakaldo. Era invisible. Memorizaba, informaba y cobraba en Jefatura. Todo fácil hasta el día en que aparece ella. Usted la reconoce. Ella lo mira como si quisiera vaciarle el alma y usted se deja.
Nuevo destino, Puerto de Barcelona. Vigilancia. “Tráfico” y pasta gansa. De cada alijo de “colombiana” o “sugar turca”, dos partes. Mitad prueba de cargo, mitad a repartir entre “curros” y chivatos. Todo fácil.
Ella lo metió en su cama. Usted pinchó teléfonos y colocó micrófonos. Cayó carne de talego. Usted “sopló” Ondarribia y Hernani. Cayeron gudaris pesados, armas, ordenadores y tres zulos. Jefatura dijo “bien, pero más”. Ella se refugió en su cama y todo se hizo más difícil.
Barcelona. Fin de fiesta. Asuntos Internos se queda con el “negocio” del Puerto. Patada en el culo y a buscarse la vida. (Bogotá, Montevideo, Miami, Tijuana, Medellín, Bilbao).
Irún. Día de calabobos. Ha de “marcar” una casa, pero usted sospecha que le han preparado un escarmiento con “fuego amigo”. Cuando llega al sitio, ella está esposada al parachoques de un jeep. Sus miradas se tropiezan. Oye carcajadas a sus espaldas. Usted da media vuelta y se marcha.
A ella le caen doce años y a usted le dan “nevera”.
Regresa a Bilbao. Negocios fáciles. Putas y “trafico”.
Ella sale con la condicional. Lo busca y lo encuentra en el “Salamandra”, un antro para “perros”. Aquella noche usted está sobrio y la reconoce. Ella sonríe, se acerca, le dispara cinco veces con una Glock robada y se marcha.
Lleva días enganchado a dos goteros y una máquina. Quiere morir, no agonizar. Quiere morir con la mirada de ella mordiéndole los ojos, antes de la coz del primer disparo.
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"El piso de arriba"
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Adela dijo este y no busquemos más. Dijo tiene cuatro habitaciones y la cocina es grande. Dijo me gustan las vistas al Montseny desde los balcones. Dijo a sólo cuarenta minutos de Barcelona. Joaquín dijo todo está bien.
Dos meses después de haberse mudado, comenzaron a oír ruidos durante las noches en el piso de arriba. Cuando lo comentaron con Justina, la viuda con la que compartían rellano, ella sonrió. Aquel ático llevaba diez años vacío y cerrado, lo sabían. El dueño no tenía ningún interés en ocuparlo o venderlo, lo sabían. Allí se había suicidado Teresa de Montoncier, la antigua dueña del edificio, no lo sabían. Justina volvió a sonreír. A la semana, los demás vecinos también sonreían.
Los ruidos continuaron (Carreras de niños, triciclos, regañinas, llantos, ladridos repicados, cacareos, cisternas y grifos abiertos, pasodobles, tangos, gañidos de cerdos, retrasmisiones deportivas, Gloria Lasso, Luis Mariano, aullidos de orgasmos, cumbia, bachata y reguetón).
Una noche Adela dijo subamos. Joaquín le pasó un atizador y él buscó el cuchillo jamonero.
Encontraron la puerta entreabierta. En cuanto la traspusieron, la voz de Justina sonó queda a sus espaldas:
-Os estábamos esperando.
Y la puerta se cerró tras ellos.
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* Hugo García Saritzu es del Valle de Río Negro, en la Patagonia argentina. En 1977 se exilió en España y desde 1980 vive y trabaja en Cataluña. Filólogo por la Universidad de Barcelona, con un doctorado sobre la Recepción crítica de la obra narrativa de Álvaro Cunqueiro. Ha colaborado con los suplementos Libros y Culturas del diario La Vanguardia y con las revistas universitarias alemanas Notas e Hispanorama. Hugo nos recuerda: “tengo una novela inédita, Siempre queda hielo en el fondo del vaso, y una colección de cuentos y microrrelatos, La casa de los guardianes del agua, también sin publicar. Y me gano la vida como comerciante”. Su blog se encuentra en: http://velltalp.blogspot.com/
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12 comentarios:

Marco Mirón dijo...

A mi parecer muy americano, pero estupendo conjunto. Bien pensado.

Anónimo dijo...

Hugo es un narrador estupendo, no en vano ha sido finalista en dos ocasiones del Premio de Relatos Mínimos Diomedea.
Me gusta esa segunda persona del primer texto y la inquietud que me ha producido el segundo. Espero que en algún momento ese libro inédito sea editado.

Un saludo

Rosana A.

Pedro Herrero dijo...

“El piso de arriba” cierra una puerta que abre de par en par la imaginación del lector, envenenada previamente por una prosa pautada, con diálogos que se funden en la descripción del espacio y en la relación de los hechos. Es un relato tan sobrio como perverso, de los que se leen con placer adictivo. Mi enhorabuena a Hugo.

gonzalo dijo...

Voy con linternas hacia el mundo de sus cuentos.

Jesus Esnaola dijo...

Suelo salir contento de este blog porque los contenidos son de calidad y, a veces, me presenta magníficos autores a los que no conocía. Esta vez la alegría es doble porque Hugo es un magnífico escritor al que, en esta ocasión, sí conozco. La segunda persona es, posiblemente, la más difícil de usar y el primer micro es ejemplar en este aspecto. El segundo es angustioso, con esa ironía que tan bien usa Hugo y que convierte el final en una bomba.
Como siempre, Fernando, demuestras un excelente gusto eligiendo invitados.
Un abrazo para los dos.

Silvia Castro dijo...

En los ojos de hierro: el último párrafo es en sí mismo un microrrelato. Y también un buen final, en segunda o en tercera, buenísimo...

El piso de arriba: tiene el encanto de lo clásico, me recuerda a algunas sagas de Neil Gaiman en Sandman. Deliciosa la enumeración de fuentes sonoras.

Grande Viejotopo!!! Besos de Silvia

MARIA FABIANA CALDERARI dijo...

¡Felicitaciones Hugo! Encontrarte en la Nave me ha dado mucha alegría (¡ un compatriota de lujo!)
El maravilloso comentario de Pedro H. deja casi todo expresado. Puedo añadir que leer tu blog es siempre un placer. Eres un escritor grandioso.

Saludos cordiales.

Gemma dijo...

Ese recurso del autor al sumario narrativo para dibujar, en muy pocas pinceladas, la situación de la que parte y por la que avanza a tientas la historia, me parece un verdadero acierto (dificilísimo, además).

Mi enhorabuena por ambos micros.
Un saludo

Víctor dijo...

Un placer encontrar por aquí a Hugo, buen escritor y excelente comentarista.

Un saludo.

albalpha dijo...

En los ojos de hierro: Sí, nos dejamos. No sabemos porqué, sólo nos dejamos y llegado el punto morir en la mirada.

Ah, me encantó.

Hola Fernando. Por aquí apareciéndome después de un tiempo en que mi estructura mental no estaba para comentarios claros, no que mis comentarios sean diáfanos pero digamos pueden ser todavía más difusos. Siempre un gusto leerte e ir aprendiendo o dilucidando lo posible.

Besos

Alba

Torcuato dijo...

El primer relato es bueno pero el segundo es impresionante. Te deja un recorrido de hormigas por todo el cuerpo.

Un saludo.

Fernando Valls dijo...

Alba, me alegra mucho volver a verte de nuevo por aquí, después de tanto tiempo, sana y salva. Ya sabes que hay ciertas locuras que curan.
Gracias a todos por vuestros comentarios.