martes, 9 de junio de 2009

Las universidades se anuncian

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Parece ser que los periódicos atraviesan una grave crisis económica por la escasez de publicidad. Me cuentan que los colaboradores han visto reducidos sus emolumentos, por no hablar de despidos y jubilaciones anticipadas. Dicen que ya sólo se anuncian las agencias de viajes, los hoteles, los bancos y los organismos oficiales. Pero se olvidan de las universidades. En el anuncio de la Complutense que reproducimos (ocupa media página de El País) no se dice nada de esa universidad que la singularice de las demás: "Tu opción de futuro"; "Nuevos grados adaptados al espacio europeo". En la mía, por ejemplo, he visto carteles anunciando cursos de la Pompeu Fabra. Lo curioso es que no ofrezcan nada que no esté ya en la misma Autónoma. En cambio, la UIMP, que anda de mal en peor, este año no ha anunciado sus cursos en la prensa. ¿Qué venden entonces? ¿Cuánto les habrán cobrado los publicitarios por una campaña tan tosca? ¿Acaso no tienen nada mejor en que gastar el presupuesto las universidades, o es que quieren contribuir, aunque sea modestamente, a salvar los periódicos? Como diría un personaje de Millás, todo son preguntas..., y perplejidades.
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5 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Universidades públicas que se publicitan, alumnos que ya no son alumnos, sino clientes, bancos que toman decisiones de ámbito universitario, empresas privadas que manejan y manejarán más, con el beneplácito de los gobiernos regionales, el cotarro de la investigación, burocratización de la docencia, titulaciones que desaparecen por rentabilidad dineraria y/o por "inutilidad" de sus disciplinas, el máster como Caballo de Troya de los dineros y el prestigio, la calidad (Dios mío, ¿qué cosa es la calidad?) como coartada de la inoperancia y estulticia de muchos... Ésta es la Universidad que se anuncia en España, modernizada a rebufo de Bolonia. ¡Cómo congenia con estos tiempos de vacuidad y simpleza disfrazadas de progresía!

José Miguel Ridao dijo...

Las campañas efectivas son de las universidades privadas, como la UOC. Queramos o no, cuando se trata de eficiencia lo privado funciona mejor que lo público. Y, por desgracia, cuando se habla de calidad también, en los colegios y en las universidades.

Un saludo.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Discrepo de la última afirmación de mi querido José Miguel Ridao. La calidad de la enseñanza se mide por muchos parámetros: los colegios privados y concertados ganan en algunos, derivados los más de su naturaleza empresarial (sobre todo en infraestructuras, pagadas en parte con ayudas estatales, ayudas, por cierto, que se detraen de la financiación de los colegios públicos). Los públicos suelen (y digo "suelen") tener plantillas de docentes de formación sólida, llegados a su plaza después de batallar durante años con oposiciones y traslados. En los privados y concertados la plantilla (cuya profesionalidad no voy a poner en duda) se conforma por otros criterios. Por otra parte, el alumnado es igualmente variopinto en todos ellos, con la importantísima salvedad de que muchos concertados se saltan a la torera las leyes de integración social (y la administación lo consiente), función que realizan los públicos a veces en condiciones precarias. Llevo años oyendo argumentos a favor de la enseñanza concertada frente a la pública, y uno de los más llamativos es el de las altas calificaciones. Desde hace casi veinte años voy a tribunales de selectividad y observo en las fichas de los alumnos de los colegios concertados unas calificaciones muy lineales, que suelen oscilar entre 6 y el 8, mientras que los de los colegios públicos presentan una horquilla mayor. Éstas responden más a la realidad variopinta de una clase, mientras que las otras permiten al colegio concertado mantener su estatus.
El problema de la enseñanza pública son los políticos que la han destrozado. Las mayores barbaridades se deben a los distintos ministros socialistas, empezando por Maravall en los años ochenta. Ellos han llenado la privada y la concertada (también con sus hijos). De ellos es el mérito.
Disculpad la extensión. Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

Antonio, suscribo tu comentario, de pe a pa.

José Miguel Ridao dijo...

Tú lo has dicho, Antonio, los políticos han destrozado la enseñanza pública. Yo soy profesor en un instituto público y en una universidad pública, y he decidido llevar a mis hijos a un concertado, y no por motivos religiosos, es laico, sino porque estoy convencido de que tiene más calidad. Hace 25 años, cuando terminé COU en un colegio privado, mis compañeros de la pública nos daban un baño en selectividad y nos barrían en la carrera. Ahora se han vuelto las tornas: se han cargado el invento.

Parece que discrepo de vosotros, y creo que los tres sabemos de lo que hablamos. Eso es bueno, que haya debate. Ya sólo falta que debatan los políticos y lleguen a un acuerdo para evitar el desastre (si es que no se ha producido ya).

Un abrazo.