domingo, 28 de junio de 2009

La decadencia de Occidente o la caída de los dioses

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El viernes pasado daba El País en portada, con foto, la noticia de la muerte de Michael Jackson, tachándolo de "rey del pop". En el interior, le dedicaba tres páginas completas más, ilustradas con once fotos. Ayer, sábado, volvió a sacarlo en portada, con foto, y dentro siete páginas, con doce nuevas fotos. Hoy, domingo, vuelve a aparecer la noticia en portada, no falta la foto, y la información ocupa cuatro páginas, adobadas con diecinueve fotos. O sea, en tres días, El País le ha dedicado a Michael Jackson catorce páginas, tres apariciones en portada y cuarenta y cinco fotos. Además de varios periodistas de la casa, el experto en música Diego A. Manrique y otras gentes variopintas, han echado su cuarto a espadas los escritores Elvira Lindo y Ray Loriga. ¿Qué me he perdido? Lo había oído con los Jackson Five, he visto y oído mil veces -¿cómo evitarlo?- el célebre videoclip Thriller. Pero no entiendo nada... ¿Era necesario tal despliegue de medios, se los merecía el personaje? ¿Qué pasa en El País? ¿Alguna otra noticia ¿cultural? ha merecido un tratamiento semejante? ¡Socorro!

¡Y luego dicen que la prensa está en crisis!

12 comentarios:

Citopensis dijo...

Grima.

Punto y seguido.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me alegra que alguien repare en el contrasentido de todo esto. Tienes razón: lo que conocíamos del personaje era impuesto, no gozaba de esa cualidad de libre elección que distingue la verdadera cultura, incluso en sus niveles más populares. Qué aburrimiento.

Araceli Esteves dijo...

No sólo eso, Fernando. El otro día acudí de testigo a un juicio por robo y a alguien sin antecedentes le cayó una condena de DOS AÑOS de prisión por robar una cámara fotográfica y unas gafas de sol. Pero un pederastra (no olvidemos quién era Michael) con pasta, mucha pasta, pagó su libertad y se pudo ir de rositas.
Encima ahora es venerado a diestro y siniestro como un semi-dios.
Yo tampoco entiendo nada, Fernando.

Angel Duarte dijo...

Efectivamente, así funciona la prensa. No es un problema exclusivo de EL PAIS. No hay periódico generalista que no le dé al 'acontecimiento' un tratamiento desproporcionado. Qué pasará cuando muera un músico-poeta tipo Dylan, me pregunto.

joana zarzoso dijo...

la verdad es que me parece desproporcionado. También este año se han muerto Mari Trini, Antonio Vega, Pepe Rubianes y Vicente Ferrer y, sinceramente, en comparación todos me resultan mejores personas que Michel Jackson, pero al parecer la trascendencia de las noticias no se mide por su nivel humano. Qué lástima!

Javier Sánchez Menéndez dijo...

En todos los medios ocurre lo mismo Fernando, es una pena. Se acapara lo que vende, no lo que llena realmente.

Buena entrada.

Pd. Para suplir esas deficiencias está tu Cuaderno.

Julia dijo...

Él y todo lo que le rodeaba, su muerte incluida, era monstruoso. Su vida fue probablemente un infierno. ¿Qué veríamos si hubiese podido llegar a la vejez?

Pepe Cervera dijo...

Quiero resaltar mi coincidencia con Araceli porque es la que se ha atrevido a citar el tema de la pederastia. Si no recuerdo mal, a Michael Jackson no se le absolvió, como he escuchado en algún medio radiofónico, pagó para que el padre del menor no continuara con la acusación. El propio Michael se reafirmaba en varias entrevistas en que en su mundo no existía nada malo por compartir lecho con niños, todo lo contrario. Y los demás teníamos que asentir, comprenderlo, aceptarlo, y digerirlo. Lo malo es que él no vivía en "su mundo", vivía en el de todos.En ninguno de los artículos que citas y que ha publicado EL PAÍS se comenta la perversión que padecía (o disfrutaba, ya no sé qué pensar) el sr. Jackson. La diferencia entre cualquier otro pedófilo que podamos encontrar en la sección de sucesos de la prensa y Michael Jackson parece encontrarse en el número de discos vendidos por éste. La sociedad continúa midiendo con diferentes varas dependiendo del sujeto a quien haya que medir. Así nos luce el pelo.

Pedro Herrero dijo...

La muerte de un personaje famoso ha sido siempre un negocio muy lucrativo, con un beneficio que repercute en varios ámbitos del sector de servicios. La oferta de información puede generar demanda, apelando al instinto morboso de la sociedad, y ello se aprovecha para rentabilizar campañas publicitarias paralelas. Hay gente que vive de eso, entre otras cosas, porque quienes nos quejamos solemos ser inofensivos. Así, mientras los gusanos devoran el cadáver por cuestiones de supervivencia, otros engordan a su manera.

A mí también me gustaba escuchar las canciones de MJ, pero sólo eso.

Anónimo dijo...

Al calor de este tema(estoy de acuerdo con lo expresado) aprovecho para decir ¿qué narices le pasa a la prensa?
Por ejemplo el año pasado hubo un desastre en Myanmar(antigua Birmania) y durante un par de días todo eran lamentos y sacar el desastre...y de repente..nada. COmo si ese país hubiera desaparecido del mapa. El terremoto de Italia igual, ¿acaso no sigue habiendo gente que no sabe dónde va a vivir los próximos años(aunque al Cabaliere le parezca una divertida estancia en un camping de vacaciones) ? ¿Y los errores humanos al construir las viviendas?
Pues no señores, eso ya no es noticia. Es más importante la muerte de este señor o si el Madrid se gasta una pasta exorbitada en contratar a un futbolista...Como diría Forges...¡país! o mejor dicho ¡prensa!
Saludos.R.A.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con todos los comentarios. Y aún con todo, me gustaría introducir un matiz. Michel Jackson es una buena historia. Es un gran personaje. Y hemos podido presenciar su ascenso y descenso a lo largo de todos estos años. Hay mucho de morbo. Y mucho de vender. Pero, como degustador de cine y literatura, quiero pensar que parte del revuelo se debe a que es una buena historia y un buen personaje. Un personaje increíble, inimaginable, estrellato y pederastia incluidos.
Nicolás

Hiperbreves S.A. dijo...

Soy periodista y hace tiempo que perdí la fe en la prensa. Los diarios nacionales, que deberían ser un ejemplo, se pasan el día dando lecciones de falta de criterio, seguidismo, partidismo, amarillismo y rosadismo o sadismo rosa. Se murió Michael Jackson... ¿y qué? ¿Cuántas portadas, páginas y fotos merecía Benedetti?