lunes, 27 de mayo de 2013

MANUEL MOYA, y 2


ALABAMA BLUES
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Ella se sentó desnuda y con los pies cruzados sobre las sábanas. Afuera, los pájaros parecían nerviosos. No podía acordarse del sueño y en verdad era vital acordarse porque en él, vagamente, se le aparecían los brazos desnudos y fuertes de Louys que la recibían. Se coló las braguitas moradas, se puso la camiseta de colibríes y decidió bajar a la cocina. En la radio se escuchaba una canción insoportablemente triste y antigua. Se preparó una tostada y se tomó un vaso de zumo de arándanos, que luego lavó a conciencia, abstraída en la succión del agua. Fue entonces cuando se cortó la canción y una voz grave informaba de que un torn... pero no hubo tiempo para más porque la señal se perdió. Todo fue muy rápido. Demasiado rápido. Sólo un par de segundos más tarde recordó el sueño, pero le costó creer que fuera verdad que estuviera volando sobre las casas y los árboles, que apareciera bajo sus pies el puente de Miller, que Louys, su amante, estuviera presto para recogerla en su descenso al otro lado del río, a más de una milla de su casa. Ella entonces sonrió con ganas, agradeciéndole que hubiera escapado de la tumba para ir a recibirla.

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4 comentarios:

CDG dijo...

Me gusta, sí.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Es bueno, muy muy bueno.

Un abrazo.

Amando García Nuño dijo...

Emotiva y poderosa visión de un torn..., pero no hay más tiempo, se avecina la tormenta y debo ir a destender la ropa.
Abrazos

Miguelángel Pegarz dijo...

Brutal, en el buen sentido.