martes, 7 de mayo de 2013

La fosa de Julia Otxoa


Al calor de un lápiz, por Julia Otxoa 

La noche del 7 de septiembre de 1936 una turba fascista, con el beneplácito del párroco de Eulate, asesinaba a tres hombres, a tres rojos, cuya única culpa era su ideario de izquierdas, pues los tres eran afiliados de UGT. Las tres víctimas eran mi abuelo Balbino García de Albizu que tenía 58 años y era guarda forestal del Monte Limitaciones en la Sierra de Urbasa en Navarra desde 1915. Dejaba viuda y seis hijos. Los otros dos eran Balbino Bados García, maestro de Peralta, y Gregorio García Larrambebere, carbonero. Tras matarlos al pie de la sima los arrojaron a su oquedad, de 20 metros de profundidad, para ocultar su crimen.
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Durante toda mi vida, desde que a temprana edad supe de esta barbarie, recuerdo que sus hijas, Mercedes García de Albizu, y mi madre Ignacia García de Albizu, han mantenido su memoria viva en mi familia. Hasta esa sima, cerrada con una gruesa capa de cemento por aquellos que temían que pudieran encontrarse las huellas de la matanza, hemos subido fielmente cada año, para depositar flores, con nuestro cariño e íntima promesa de  invulnerable memoria de los hechos. 
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Es ahora, 77 años después, cuando ha sido posible su exhumación, tras las gestiones realizadas por un primo mío,  Balbino García de Albizu Jiménez, y las de la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra. De este modo, y tras las autorizaciones correspondientes, ha sido la Sociedad de Ciencias Aranzadi la que bajo la dirección del médico forense Francisco Etxeberría la ha podido finalmente llevar a cabo, junto con todo su equipo de arqueólogos y antropólogos, formado por más de catorce personas, con carácter altruista y voluntario, dando un inmenso ejemplo ético de colaboración desinteresada en la recuperación de la Memoria histórica. Tienen en su haber la exhumación de cientos de fosas por toda España.
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La convivencia experimentada con todos ellos ha sido extraordinaria y esperanzadora, también con la presidenta, Olga Alcega, de la Asociación de Familiares de Fusilados, Rosa Irisarri y tantos otros, hemos trabajado junto a ellos codo con codo, bajo una intensa lluvia y viento, embarrados completamente, pero llenos de entusiasmo por estar colaborando en dar visibilidad a nuestros familiares, a esas víctimas con las cuales, como dice el propio forense Paco Etxeberria: “El principio de verdad, reparación y justicia, no se ha cumplido todavía” .
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Uno de esos días, cuando ascendían por fin los restos, no de cuatro cuerpos como creíamos en un principio, sino de diez personas, en el momento en que Paco abrió ante las cámaras de televisión una cajita con los pocos objetos encontrados entre los esqueletos y puso en mi mano un pequeño lápiz azul, me emocioné profundamente. De algún modo, aquel lápiz significaba la petición de escritura de un relato, la de esos pobres e indefensos esqueletos, algunos de ellos bastante destrozados por mordiscos de los perros, se encontraron los restos de tres canes, que posiblemente alguien arrojó vivos a esa sima y que para sobrevivir se alimentaron de los cadáveres........

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No quiero extenderme demasiado para no fatigar al lector, tan sólo acabar con una reflexión. ¿Que clase de Estado es aquel que desconoce todavía hoy, setenta y siete años después, la identidad de miles de sus ciudadanos asesinados, ocultos en cunetas, simas y  fosas comunes?  
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Muchos esqueletos siguen reclamando todavía que les pongamos un nombre, que escribamos su historia, como la de estos siete innominados  encontrados por sorpresa en el interior de la sima de Urbasa, y que ahora será preciso investigar para encontrar su identidad y entregarlos a sus familiares y darles el digno enterramiento al que como seres humanos todos tenemos derecho.
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Al calor de un lápiz han dormido durante muchos años, a veinte metros de profundidad, desparramados sobre la húmeda oscuridad de las piedras, solos, aguardándonos, esperando nuestra palabra, el lenguaje que los nombre y rescate del olvido.
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* La primera ilustración es un fotomontaje de Julia Otxoa, la segunda y tercera son el exterior y el interior de la sima, en la cuarta se muestra un cráneo con un orificio de bala y en la quinta el lápiz. Las fotos son de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
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15 comentarios:

Jesus Esnaola Moraza dijo...

Conmovedor, querida Julia.

Un abrazo fuerte

Manuel dijo...

El caso que relatas es de vergüenza, máxime cuando han pasado por el gobierno del país ¿distintos? colores políticos, tengámoslo en cuenta, no sea que el árbol nos oculte el bosque.
¡Terrible!
Mi apoyo a todos los familiares.

Nuria Mendoza dijo...


Cuánto me emociona tu relato, Julia. También mi abuelo fue asesinado en Sevilla, en circunstancias muy parecidas. Pero no sabemos dónde exactamente, solo hay silencio.
Quizás algún día me anime a escribir esa historia de la que sé muy poco, pero que no merece el olvido.
Abrazos,

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Tan conmovedor como incomprensible, de principio a fin.

Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Escalofriante y lleno de emoción.
Bravo por Julia, por contarlo, y por ti, Fernando, por traerlo aquí.
Abrazos para ambos.

Julia Otxoa dijo...

Muchas gracias por vuestras palabras a todos, y un mensaje especial para ti Nuria, no dejes de escribir sobre tu abuelo, si los que todavía vivimos y portamos la memoria de la barbarie nos callamos, los que vengan despues crecerán en el olvido.

Somos el único país europeo con fosas a lo largo de todo el territorio nacional. Como dice en su libro "La Herencia del olvido" Reyes Mate, para pasar página,primero es necesario leerla"

Mientras se siga ignorando a las víctimas , la terrible circunstancia que hizo posible su asesinato, sean éstas franquistas o de ETA, o de cualquier otro origen bárbaro, seguiremos construyendo el presente desde la indignidad , aupados en esa peligrosa ausencia ética,que tan poco tiene que ver con una sociedad que pretende ser democrática.Saludos a todos,Julia

Julia Otxoa dijo...

Una precisión, he citado en mi texto "víctimas franquistas" y esto no es correcto, ya que en el contexto en el que hablaba de asesinados por los franquistas que permanecen todavía en cientos de fosas, lo correcto y disculparme hubiera sido que hubiera dicho "víctimas del franquismo", ya que en el bando vencedor sus víctimas, sus caídos, fueron enterrados, honrados con la dignidad debda a todo ser humano. saludos

manuespada dijo...

Ese lápiz azul ha conseguido emocionarme, y mucho. Es todo un símbolo, un lapicero contra unas balas, aunque sea en la mano de una nieta. Y ese maestro me ha recordado a la caza de maestros que hubo y que tan bien representa "La lengua de las mariposas". Conserva ese lápiz de por vida. Un abrazo.

Miguel Molina dijo...

Me parece increíble que siga habiendo gente que se oponga a todo esto. No se trata de abrir heridas, sino de intentar ir cerrando aquellas que siempre han acompañado a muchas personas.

Un abrazo y ánimo.

David Moreno (No Comments) dijo...

No se puede pasar página cuando las letras de las anteriores no se han leído ni correcta ni justamente. Mirar hacia delante sí pero no a cualquier precio, no tergiversando.

Ese lápiz qué cargado de simbolismo Julia.

Saludo indio
Mitakuye oyasin

hugo dijo...

Hola Fernando:

Hoy es de esos días en que la emoción pelea su espacio entre la palabras.

Sí, claro que emociona el lápiz y emociona lo que hay de revelación dentro del horror, en esa bajada a la sima: había más cadáveres y el detalle de los perros, cierra la pauta de la barbarie de aquella gentuza, cuyos herederos hoy son estos que se envanecen de su campanuda y maldita "mayoría absoluta" -recordemos que no sólo han dejado sin un duro a toda la empresa de Recuperación de la Memoria Histórica, sino que nunca condenaron ni el golpe de estado que dio inicia a aquella guerra, ni tampoco han condenado la dictadura-.

Julia, has conseguido algo tan sencillo como difícil, devolverle a tu abuelo la dignidad de la muerte, aquella que le arrebataron una patota de pistoleros.

hoy es de esos días que uno tiene ganas de llorar, de llorar y de algo más.

salut,

hugo

Julia U, dijo...

Julia, no te desprendas nunca del lápiz. Pásalo a tus generaciones venideras y que corra hacia adelante.

Julia Otxoa dijo...

Muchas gracias Julia!!!!admiro profundamente tu obra y me alegro en el alma haber establecido contacto contigo a través de este pequeño lápiz, que crecerá en palabras para multiplicar la memoria,un abrazo,Julia Otxoa

Alberto dijo...

Buenos días Julia, me llamo Alberto Royo. Ayer estuve en una ponencia que dio Francisco Echebarria en Eskoriatza(Gipuzkoa), que para mí hoy por hoy es el mayor representante de la justicia, la constancia de tantos que injustamente se la arrebataron. Me facilitó tu nombre(permíteme tutearte) porque hace dos semanas concedió una entrevista en la radio en la que informó de la esumación de tu familiar (y otros más). Pero lo que me ha hecho ponerme en contacto contigo es el detalle del lapíz. Comentó que se había encontrado dicho lápiz y que estaba la intención de escribir con ese testigo mudo de la historia unas palabras tuyas, pues bien Julia, a no ser que sea íntimo y personal, donde podría leer esas palabras que vas a escribir??. M e gustaría mucho poderlas recibir o saber donde poder leerlas.

Eskerrik asko por todo el trabajo que habéis realizado y seguís realizando Julia y Francisco y por permitirnos conocer una parte de la historia de las personas que han sido veladas durante 77 años y que los responsables de dicho vaticinio no esparaban que esas personas inocentes poseieran una fluorescencia tal, que gracias a la luz que aportáis con vuestra memoria ahora podemos conocer y ojala algún día sean reconocidos por los que hoy apoyan esas barbaries.

Un abrazo

alberto.royo@yahoo.es

Matilde García de Albizu dijo...

Vuelvo a leer esta historia y me estremezco, una vez más. Y aquí estamos los que quedamos para que nada de esto se olvide sin alcanzar la paz de corazón. Besos Julia.
Matilde García de Albizu