lunes, 20 de agosto de 2012

Luanda, por José Luis Puntas

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Jueves, 26 de julio del 2012. Luanda ........

Llegamos ayer desde Namibe en vuelo de las líneas angoleñas. Se notó que el piloto era militar, pues trajo el avión haciendo caballitos todo el tiempo. La próxima vez que escuche el nombre del “comandante Pereira” me bajo antes de que despegue. Según nos cuentan los locales es muy normal que los pilotos militares se hayan incorporado tras la guerra a la línea aérea. Hay que dar gracias de que no haya hecho un picado para aterrizar. Solventado este pequeño inconveniente, nos recibe la caótica Luanda, totalmente opuesta a la tranquila Namibe. Interminables filas de coches, motos y personas llenan las calles. Todo tipo de edificio convive uno junto al otro, el más lujoso con los más desfavorecidos comparten calles y plazas. Todoterrenos de lujo junto a utilitarios, motos y caminantes disputándose asfalto, baches, aceras y terrizos........
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Namibe, aeropuerto Yuri Gagarin
Namibe, mercado del pescado
Luanda
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Tenemos una reunión con el agente financiero. Si me hubieran preguntado antes de entrar al edificio, habría asegurado que allí no podría vivir nadie, simplemente viendo las condiciones del inservible y oxidado ascensor, la limpieza de la escalera, los cristales rotos. Pero yo de adivinador podría ganarme el dinero pero no la fama. En el segundo piso entramos en una, digamos, oficina moderna. La televisión de plasma con Sky News en la sala de reuniones, da un aire bananero al ambiente, pero acoge. El señor financiero, joven, impecablemente vestido, moderno, ipad última versión con funda de cuero rojo, en lugar de apagar el televisor para la reunión, cambia a un canal local donde echan un partido de fútbol. Mucho aparato pero no funciona la conexión a Internet, por lo que no podemos ver en Google Earth el emplazamiento de la fábrica. Sobre el tema financiero no hay ningún problema sobre la mesa, a todo, que sí. Este es un síntoma claro de que luego vendrán los problemas, cuando ya no haya margen de maniobra, y todos los reunidos, que nos declaramos ahora amigos del alma, pasaremos en un instante a ser enemigos no declarados.
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Llegamos al hotel Costa. Nota media: no recomendable. Pago por adelantado, sobre 160 dólares la noche. Aunque es un invierno suave, es invierno, y mi cama sólo tiene sábanas. Llamo al recepcionista, me dice que no hay manta ni cobertor, que mañana tal vez. Acabo arropándome con la toalla y la chaqueta. Es África profunda, tampoco hay que esperar peras.
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Aeropuerto de Luanda
Hotel Costa, Luanda
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Mercado de Luanda
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* José Luis Puntas Aguilar (Ribera del Fresno, Badajoz, 1963) reside en Sevilla y es Ingeniero IndustrialEscribe microrrelatos y poemas, mientras que intenta hilar más largo... Es aficionado a la natación, el ciclismo, el triatlon, el tenis, la vela y a leer blogs, mientras mantiene el suyo propio: Entre Génesis y Apocalipsis (http://codivergencia.blogspot.com).
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* Os recuerdo que podéis mandarme vuestras crónicas de viajes. Publicaré encantado aquellas que me gusten.
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7 comentarios:

Julia U. dijo...

Triste viaje. Y yo tampoco puedo ver su blog. Otra vez será.

Puri dijo...

Buen aterrizaje, José Luis, dan ganas de no ir a Luanda, desde luego. Lo que llegamos a hacer por trabajo... Me pareció estar en esa ciudad miserable, en esa reunión con el partido de fútbol en la tele.
Besos

Beatriz AA dijo...

Sean como sean tus viajes, siempre es ameno leer tu relato de estos.

Un abrazo
Beatriz

Arte Pun dijo...

Gracias Julia U., Puri, Beatriz, por vuestros comentarios.

Gracias a Fernando por su generosidad y buen hacer al frente de esta nave que la lleva a recalar en tantos puertos. Mi paisano el de la tele, dice "el loco soy yo", pero yo creo que somos muchos más.

Un abrazo fuerte

Ximens dijo...

José Luis, estupenda crónica para saber adonde no ir. Enhorabuena por subir a esta nave.

Miguelángel Flores dijo...

El año que viene le digo a mi suegra que nada de Marinadorciudadevaciones, que donde se ponga Luanda...
Enhorabuena por el viaje, el de esta nave.
Abrazo.

Elysa dijo...

José Luis, un día de estos tenemos que compartir experiencias en eso de volar con pilotos militares... ¡no sabes como te entiendo!
Buena crónica, sobre todo para saber donde no ir por lo menos por ahora.

Besitos