jueves, 9 de agosto de 2012

FRANCISCO SILVERA

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El nadador
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The unanswered question
Charles Ives
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Se arrojó desde el banco a la corriente de la calle y comenzó a bracear por el suelo. Los niños, como pájaros que paralizaban el silencio de la noche, se acercaban y reían desgañitados; el calor apretaba al asfalto y las familias respiraban el ardor en las puertas de las casas, sentadas con indiferencia a la flama y el tráfago. El nadador, orinado y de barbas repleto, la mirada atrofiada con perspectiva de fijación en nada, intentaba llegar al otro lado de la travesía como zapador en guerra.
-¡Mira el cabrón! ¡Mira cómo se arrastra!
Y aquél seguía lento pero inexorable, reptando sobre el firme...
-¡Dieguito! ¿Otra vez estás borracho?
E interminable, como un camaleón desesperado, con el titubeo de la criatura asustada que trata de salvar algo, Dieguito besaba la calle y sólo un chiquillo demasiado joven, abiertos los ojos hacia un sol que no habría de llegar, inquiría sin preguntar a un padre que no supo qué responder...
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* Francisco Silvera (Huelva, 1969) es ensayista y narrador. Ha publicado Las apoteosis (Diputación de Huelva, 2000), Libro de las taxidermias (Diputación de Granada, 2002), Libro de los humores (Point de Lunettes, 2005) y Libro del ensoñamiento (Fundación Jorge Guillén, 2007), además del ensayo Copérnico y Juan Ramón Jiménez: crisis de un paradigma (Academia del Hispanismo, 2008). Este microrrelato es inédito.
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* El cuadro es de Juan Uslé.
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6 comentarios:

Jeremias Soler dijo...

Muchas veces nos sentimos como nadando en el asfalto; magnifica narración.

mpcelma dijo...

Fantástico. Tiene, contenida pero explícita, toda la sabiduría literaria del XX y toda la humanidad de las gentes que ven la realidad con el corazón.
La ilustración, también, fantástica.

Pedro Herrero dijo...

La frase inicial es magnética y exige al lector nadar junto al protagonista, en un relato que no puede leerse desde la orilla. Sorprende, aunque también reconforta, comprobar el rechazo que causa en los demás seguir el propio rumbo a contracorriente. Como si esa incomprensión, lejos de hundir aquello en lo que soñamos, debiera servir de acicate. Me parece un texto excelente.

manuespada dijo...

La primera frase es muy buena, es la idea, la semilla del relato, también genial. Pero esa primera frase y esa idea de nadar en ese asfalto es tan gráfica que ya no puedes dejar de leerlo hasta que acaba, de un tirón. Fantástico.

Lola Sanabria dijo...

Me ha llegado muchísimo cómo, en pocas palabras, nos arrastra en una oleada de calor, y con el personaje, braceamos.

¡Genial!

Besos volados.

Beatriz AA dijo...

Es muy bueno, desde el principio hasta el final. Felicidades al autor.

Saludos