viernes, 3 de agosto de 2012

Anuncios y fiambreras

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Estos días, en la televisión alemana, aparecen anuncios de Madrid y de Cataluña, a la vez que los medios de comunicación españoles nos cuentan que Valencia y Cataluña están pensando en cobrarles unos euros a los alumnos por llevar la fiambrera (la prefiero a tartera) al colegio.
Ahorran en lo que no deben y malgastan el dinero en una publicidad entre hortera y ridícula. No me extraña que fuera quieran seguir apretándonos las tuercas.
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5 comentarios:

Lola Sanabria dijo...

Pero llegará un momento en que las tuercas no puedan enroscarse más y salten y les den en los dientes a quienes están dejando España como un solar.

Abrazos indignados.

Emilia Oliva dijo...

Igualito a lo de la Orquesta de Extremadura, que hay que cerrarla, pero se gastan el doble de los que costaría saldar la deuda en dos años de publicidad aérea. ¿No vuela más alto la música que los aviones?
A falta de santos a los que encomendarse, los políticos creen con fe ciega en la publicidad, que vistos los recursos que destinan, debe obrar milagros aunque no los veamos.

Anónimo dijo...

La culpa es de los alumnos, Fernando, con esa manía tan tonta de querer comer, no ser muchos en clase y estudiar en la enseñanza pública. Con lo bien que se está en la concertada y en la privada, sin mezclarse con quien no deben. Las tarteras son de mal gusto, como de gente de mala calidad.
Ahora mismo no hace falta salir de España para que cualquier comentario se convierta en la crónica de un viaje a ninguna parte.
Disculpa el pesimismo, pero hemos acabado el curso de mala manera y para la enseñanza pública, septiembre viene cargado de sandeces sangrantes como la de la tartera.
Pilar

Jesus Esnaola dijo...

Si ya lo decía el gran Gila cuando repasaba la factura del colegio de su hijo. El día menos pensado nos pasarán el coste de desgaste de patio. Tiempos nefastos los que vivimos. No estamos dejando miseria por airear.

Abrazos

Biblioteca dijo...

Vamos a volver a los tiempos de Mariacastaña... cuando a los niños nos daban en un vasito de plástico leche en polvo (horrorosa, por cierto). ¡qué país!
pmd.