jueves, 8 de diciembre de 2011

Bilbao, 1950

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En 1950 los españoles vivíamos en la Victoria, aunque acabábamos de padecer dos guerras y la mundial la habíamos perdido. Bueno, la habían perdido los dirigentes españoles, eso que llamábamos las clases dominantes. Ruiz Zafón se llamaba entonces Darío Fernández Flores y acababa de publicar Lola, espejo oscuro. Ese año la Vuelta Ciclista a España la ganó un hoy olvidado Emilio Rodríguez, a la vez que Miguel Delibes concluía El camino. La cárceles estaban a rebosar y el país se hallaba infectado de nazis que se habían refugiado al calor de la benevolencia de las autoridades franquistas, tan intolerantes con todo lo demás. Estamos en Bilbao, pero habrá películas semejantes sobre Madrid, Barcelona, Valencia, La Coruña o Sevilla. Y es muy probable que muchos de nuestros dirigentes actuales (políticos, económicos, culturales y deportivos), o sus padres, anduvieran entre esas masas, en los balcones engalanados de banderas, rompiéndose las manos, aplaudiendo al Generalísimo y Caudillo de España, por la gracia de Dios... Una querida amiga me manda este vídeo. Estaría bien que lo siguiéramos teniendo presente, para no olvidarnos de nuestra historia. 
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1 comentario:

Pedro Herrero dijo...

Yo creo que en todas las épocas ha habido un político capaz de congregar a gente bajo un balcón, al calor de unas cuantas proclamas incendiarias. Un político, o simplemente un personaje famoso. Saliéndome del tema, a veces veo en televisión a las chicas que gritaban cuando cantaban los Beatles, y que hoy deben ser abuelas. Pero hoy también hay jóvenes dispuestos a dormir varias noches en el suelo, frente a las taquillas del concierto de su astro favorito. Y volviendo al tema, recuerdo que el centro de Barcelona también estaba apabullantemente engalanado cuando se casó el señor Urdangarín.

No sé si aprendemos de la historia o la olvidamos con demasiada facilidad. Me da la impresión de que los héroes se renuevan a cada instante, y de que quienes nos rompemos las manos aplaudiendo siempre somos los mismos.