sábado, 28 de enero de 2012

KATHIANA VIDAL, 2

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NO ME GUSTÓ
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El cursor parpadea en espera de que los dedos plasmen algo, pero la mente se fue de vacaciones.
La mirada cansada ve la página en blanco pidiendo a gritos por alguna idea. Pero nada. Las ideas no llegan y la mente descansa.
El cursor intermitente reclama impaciente, pero los dedos no se mueven, no hay ideas para plasmar aunque es urgente que estas fluyan, ya que es su trabajo y sin él las cuentas se acumulan.
Antes, cuando escribir era un pasatiempo las manos volaban como dos golondrinas sobre el teclado, pero hoy es diferente. Hace ya unos meses que se le ocurrió una historia sobre unos limones que resultó ser buena y ahora tiene el contrato para un libro pero las ideas no llegan…
El cursor por fin se mueve… Inicia la escritura:…
...
“La noche del doce de octubre fue la más obscura de todas, el viento azotaba con fuerza por las calles llevándose a su paso los basureros y las hojas de los árboles. Era una noche perfecta.
Las prostitutas en la esquina luchaban contra el frío con su escasa ropa. La noche era tan hostil que los hombres decidieron acostarse con sus esposas en vez de buscar en la calle un poco de diversión.
Pero es la fecha, y aunque el tiempo no sea el mejor debo salir.
No puedo perder un instante más.
Las calles desiertas le dieron la bienvenida.
El hielo que se colaba entre las grietas del viejo abrigo le laceraba la piel.
A lo lejos las prostitutas tratan de encender un cigarrillo luchando con la brisa. Otras tratan de mantener en orden su cabello. Pero él no las mira. Aunque ellas no pueden dejar de verlo en la distancia.
En noches tan malas cualquier ganancia es buena.
No me interesan ellas.  Ya es un camino muy trillado asesinar prostitutas.  ¡Es tan fácil!
Se van con cualquiera a cualquier parte sin decir nombres. Sin dar direcciones. Nadie las busca ni reclama. Si sabes botar el perro, a nadie le hiede… yo necesito alguien más… alguien que haga valer mi día de trabajo. Alguien al que puedan recordar cada vez que regrese otra noche fría y cuando lleguen los porqués pueda reírme y así dar razón de mi existencia.
Tomó la calle 14 rumbo al norte, para luego doblar en la esquina. Estaba allí, con sus manos heladas, los labios morados en la parada del autobús.
¿Qué hace una mujer sola en estas condiciones en la calle?
En el siguiente movimiento ambos se miraron, él sintió placer y ella se llenó de miedo.
 Sin más tiempo que perder la joven se puso de pie y tratando de disimular su temor caminó con prisa en el sentido de las vías del autobús.
El guardó la calma y con paso lento pero constante caminó en la misma dirección.
Pasaron varios minutos mientras ella miraba hacia atrás y veía doblar la esquina al misterioso hombre que parecía flotar a unos centímetros del suelo arrastrando los bordes de su rasgado abrigo y los extremos distales de sus dedos.
Ya el miedo se había convertido en pánico y mientras corría, el hombre se mantenía a la misma distancia constante sin parecer apurarse ni preocuparse demasiado.
En un afán desesperado por escapar, ella entró en una gasolinera.
El pequeño Marquet le da auxilio. El hombre entra, se para a su lado entre todo el mundo ella grita, pero parecen no escucharla él le huele sus cabellos levanta su brazo largo hasta dejar asomar por el borde del abrigo una mano con un color citrino que se enreda en sus cabellos ella grita en silencio y él sonríe. La toma de la mano ella obedece…
A la mañana siguiente, encontraron el cuerpo de la joven.  Estaba en la parada de buses.
Había muerto de frío esperando el autobús".
....
           Colocó el punto… leyó lo que había escrito varias veces, cambió frases, puntos, comas y acentos. Luego colocó los márgenes, lo sombreó, cambió la letra a “Times New Roman”, tamaño doce.  Miró nuevamente el documento. Lo sombreó y apretó suprimir.
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* El cuadro es de Enzo Cucchi.
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7 comentarios:

Fernando Valls dijo...

Anónimo Ramón, "distal" se define en el DRAE así: "Se dice de la parte de un miembro o de un órgano más separada de la línea media". Es uno de esos anglicismos que han acabado incorporándose al castellano de Panamá. ¿Cuándo vamos a aceptar que el castellano de América vale tanto como el de la península?

Nuria Mendoza dijo...

Un breve apunte: "distal" (y su antónimo "proximal") son términos muy utilizados en Anatomía, por lo que quizás la formación de la autora ha influido en la elección de esa palabra que, de todas formas, y como Fernando ya ha explicado, es absolutamente correcta en nuestro idioma.
Saludos.

Ramón Puig de la Bellacasa dijo...

Queridos amigos,

No soy anónimo pues mi perfil está en http://ensondeluz.com/
que Fernando ya conoce por haberme hecho algún comentario, pero la cuestión no es esa...

Tampoco entiendo como se publican dos comentarios a mi comentario sin que los lectores del blog puedan ver cuál fue mi comentario y juzgar por sí mismos.

Yo había hablado de un trabajo prometedor y añadido una simple observación sobre una redundancia: "los extremos distales de sus dedos".

Pensé que se entendería sin confusiones, pero veo que no ha sido así.

"Distal" (en terminología anatómica y no sólo en Panamá, pues cualquier fisioterapeuta español utiliza los términos de "distal" y "proximal") aplicado a los dedos (sobre todo si se arrastran como dice el texto), sólo puede referirse a su extremo. Así que resulta redundante.

¿Acaso podrían arrastrase "los extremos proximales" de los dedos?

Juntar "extremos" y "distales" suena tan impropio como decir que "acarició a su gato con el extremo distal de los dedos de sus pies".

En fin, Fernando, que "distal" es tan castellano de América como de España y usarlo en este caso es como decir "los extremos extremos de sus dedos". Puestos a asociar términos ¿qué tal "se acaricio la nariz con el extremo proximal de sus nudillos"?

Este era mi problema, no otros.

Pero ya que hemos de ser rigurosos (yo mismo edité hace años el manual de la ICIDH de la OMS en español, si pasamos al terreno de la anatomía médica (o artística) "distal" se aplica a la falange (falange distal o falange proximal) y resulta menos propio aplicarlo a los dedos, aunque puede que se haya derivado hacia ello en el medio hospitalario, que no lo sé.

Así que si Kathiana hubiese escrito "arrastrando las falanges distales" sería más correcto aunque menos literario.

Llego ya al "extremo distal" de este mi largo comentario de comentarios:

Sinceramente ¡unn cordial saludo y mis mejores deseos de éxito médico y literario para Kathiana Vidal!

Ramón Puig de la Bellacasa Alberola

Jordim dijo...

muy buena entrada.

Fernando Valls dijo...

Ramón, te agradezco las aclaraciones que ahora publico encantado, puesto que sabemos quién eres y tus razones resultan fundadas. Saludos.

kathiana dijo...

Agradezco sus comentarios.
Soy una escritora solo porque me gusta escribir, es algo que me llena y desde muy niña me hace escapar, algo que todos necesitamos hacer de vez en cuando. Sé que aun tengo muchas cosas que aprender y de eso se trata aceptar los comentarios y crecer con ellos.
La oportunidad de estar en una página tan importante es para mí un logro ya que es una oportunidad para darme a conocer.
Disculpas por redundar. Un fuerte abrazo desde Panamá.

Ramón Puig dijo...

Kathiana,

Un redundancia en medio de tanta buena escritura no necesita disculpas. Además, es que los lectores viejos nos volvemos bastante criticones :-)

Saludos cordiales

Ramón Puig