viernes, 11 de febrero de 2011

CARLOS ALMIRA

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"Interpretación de los sueños"
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Vi un elefante capturado por unos cazadores que, simulando que cortaban juncos y hierbas inofensivos, luego trenzaron cuerdas irrompibles con ellos, hicieron una red, lo apresaron, y lo mataron.
El elefante era yo: los cazadores, eran mis ensueños y ambiciones; y los juncos y las hierbas, la infinidad de minucias, compromisos, y mentiras en los que me ha ido enredando la vida.
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"El légamo"
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Un elefante quedó atollado en una ciénaga. Al oír sus gritos, acudieron muchos animales: unos le afearon su atolondrada conducta; otros se tapaban los ojos para no ver el atroz final; o procuraron consolarlo recordándole que la vida es un regalo tan pasajero como las nubes, las hojas, o las promesas; y, en fin, le aconsejaron asfixiarse con su propio peso para acortar su sufrimiento; todos contemplaban la escena conturbados, atentos al más leve sacudimiento del légamo.
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"El tambor"
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Antes de amanecer, mi amo me enseñó a hacer todas las figuras. Pero ¡ay!, al final del día yo ya no era el mismo: estaba adolorido y agotado; habíamos recorrido muchos pueblos, y la gente empezaba a aburrirse con nuestro repertorio.
Entonces empezó a recriminarme: ¿Has olvidado cómo te recogí de las calles? ¡Salta! Y golpeaba con todas sus fuerzas el tambor. Pero aunque yo intentaba complacerle, apenas si podía despegarme del suelo.
-Es inútil- le dije –será mejor que te busques a otro.
-Te he tomado cariño y no pienso dejarte- me anunció.
Ya entrada la noche llegamos a un páramo y mi amo encendió un fuego: -Duerme, mañana estarás recuperado-. Me tapó con una manta y se acurrucó con el tambor entre las rodillas. Los ojos se me cerraban perdidos en el firmamento.
Cuando se cercioró de que me había dormido, me clavó su cuchillo; me desolló; secó mi piel al fuego; la atornilló al tambor; y empezó a tocar.
Al reclamo, acudieron todos los perros de los alrededores. Mi amo escogió al que más se parecía a mí. Poco antes de amanecer le había enseñado todas las figuras.
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* Carlos Almira (Castellón, 1965) se doctoró en Historia Contemporánea en la Universidad de Granada. En 1997 publicó su primer libro, un ensayo histórico sobre la dictadura del general Franco, en la editorial Comares, e inició su carrera de profesor de Enseñanza Secundaria por diversos pueblos de Andalucía. El 2005 publicó su primera obra de ficción, una novela histórica sobre la figura de Jesús de Nazaret, y en el 2009 ha visto la luz la segunda, Issa Nobunaga, sobre el paso del Japón feudal al Japón moderno, en la editorial Nowevolution. Al final del pasado año apareció en el mismo sello el libro de microrrelatos Fuego enemigo. Y en este 2011 verá la luz la novela La evacuación. Es autor también de numerosos cuentos y ensayos, publicados en revistas tanto virtuales como tradicionales. Recientemente ha ganado el premio de novela corta Katharsis (2008) por El jardín de los Bethencourt. En la actualidad trabaja, sobre todo, en el cuento y el microrrelato. Estas piezas son inéditas.
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* El cuadro es del artista vietnamita Pham Viet Hong Lam.
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7 comentarios:

sombrasenllamas dijo...

Todos somos un poco el atrapado, será cuestión de despertar por la mañana y hacer algo al respecto, aunque sea muy poquito...
Gracias por dar a conocer algo nuevo para mí.
Saludos!

Rocío dijo...

Como la vida misma. Escribe por orden sobre nuestros límites, sobre las reacciones del vecino ante la desgracia (el morbo más inquietante) y sobre el valor -escaso- que algunas personas dan al esfuerzo ajeno. Cada pieza me ha parecido una pequeña fábula, sencilla y reflexiva, aparte de la belleza de la prosa, desde luego.
Enhorabuena Carlos (gracias Fernando)
Abrazos,

Araceli Esteves dijo...

Sin que sobre ni falte nada, Carlos Almira me ha sacudido con sus tres historias. No se ahorra ni un gramo de crudeza, pero con qué elegancia. Me quito el sombrero.
Otro nombre que apuntar a la lista de descubrimientos.

Miguel A. Zapata dijo...

Los dos últimos textos son magníficos, de una brutalidad insufrible en su aparente estatismo. Habrá que seguir a Almira, sí, sí.

Rosana Alonso dijo...

Me ha gustado ese aire de fábula sin moraleja impuesta. Esa exposición de los hechos y que el lector complete o deduzca lo que quiera. Una manera distinta de escribir microrrelatos.

Un saludo al nuevo autor y a Fernando que nos lo da a conocer.

BIZITZA dijo...

No conocia al autor y es un placer descubrirlo con estos microrelatos que, ademas de intensos, son ineditos.

Cada vez me esta gustando mas este blog.

Gracias por compartir a Almira

José Agustín Navarro dijo...

Inquietante mundo repleto de metáforas y analogías que nos recuerdan la importancia de vivir el presente.
Enhorabuena.
Abrazos.