viernes, 28 de noviembre de 2008

JUAN ROMAGNOLI

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"Enamorados"
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Los enamorados caminan, en la noche silenciosa, por la arena de la playa. Cada tanto, las olas llegan a mojarles los pies.
-¿Me bajarías la luna? -pregunta ella.
-Si pudiera, sabés que sí -responde él.
Ambos quedan en silencio. Ella no parece convencida.
-Y bueno -reflexiona el enamorado-, "si la montaña no viene a Mahoma..."
Y el paso siguiente de los enamorados se prolonga una veintena de metros en el espacio, hasta posarse ambos, livianamente, en el polvo blanco.
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"Gigantes"
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En tiempos míticos, los Gigantes fueron guerreros temibles que se enfrentaron al poder establecido. Pero, según predijeron las Moiras, los dioses olímpicos los vencerían si tenían por aliado a un mortal. Este papel le tocó a Heracles, y así los Gigantes fueron derrotados. Ya en tiempos históricos, y por puro instinto de supervivencia, los Gigantes suelen mimetizarse como molinos de viento. Es conocido que sólo otro mortal, un hidalgo, podrá derrotarlos.
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"Amante"
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Con la excusa de ir al cajero automático, me hago una escapada de noche, sola y con ropa liviana, a encontrarme con él. Es que lo extraño, lo deseo. Es tan inteligente, suave y servicial, y su posición tan sólida. Es tan reservado y caballero. Nos reconocemos con una contraseña y entonces me da la bienvenida.
El acto furtivo nos provoca avidez. Como debo regresar pronto a servir la cena, no demoramos mucho y casi no hay tiempo para despedidas. Mientras me acomodo el vestido y guardo mis cosas en la cartera, él me recuerda que no olvide retirar mi tarjeta. No bien salgo, cierra la puerta discretamente.
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"Quijotescas III"
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Durante la noche, Don Quijote sueña que es Sancho y el escudero, a su vez, sueña que es el Hidalgo.
Cuando se encuentran (en terreno onírico neutral), el escudero-Hidalgo saluda con todas las reverencias del caso al Hidalgo-Sancho, quien exagera en su altanería de Caballero, abusa de las circunstancias.
Al despertar, el distraído Quijote no recuerda el incidente nocturno. El escudero, en cambio, ha renovado su paciencia.
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* Entusiasta investigador e impulsor de la onirología, Juan Romagnoli nació en La Plata (Argentina) en 1962. Vivió toda su infancia en Mendoza y a los diecisiete años se instaló en Buenos Aires, donde empezó a escribir. Lector crónico, ha cultivado sobre todo el género del cuento y del microrrelato. Colaboró en la revista mexicana El cuento y ha sido incluído en antologías como Dos veces bueno 3, De mil amores y Antología de microrrelatos amorosos, de Raúl Brasca; Ciempiés. Los microrrelatos de Quimera (Montesinos, Barcelona, 2006), Neus Rotger y Fernando Valls; Microrrelatos en el mundo hispanoparlante (2006), de Silvia Patricia Israilev; y en El límite de la palabra. Antología del microrrelato argentino contemporáneo (Menoscuarto, Palencia, 2007), de Laura Pollastri. La dirección de su web es http://cablemodem.fibertel.com.ar/jromagnoli/ Estos microrrelatos son inéditos.
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* La foto es de Martin Adolfsson.

3 comentarios:

Pedro Herrero dijo...

Me quedo con “Amante”, y esa ósmosis (si se puede llamar así) entre un idilio nocturno, que se supone con alguien de carne y hueso, y las prestaciones de un cajero automático, abierto las 24 horas, y por lo tanto insaciable hasta agotar sus fondos. Está bien trabajada la ambigüedad necesaria entre las frases románticas y las palabras propias del argot bancario. Lo compro.

uli dijo...

Aquí hay un error con el titulo del minicuento "quijotesca III", el mismo texto fue publicado como "quijotesca I" al lado de una entrevista con Juan Romagnoli en Quimera en 2004 (251, Página 53) Alguien sabe si hay una publicación con toda la serie de las "quijotescas" I-V?

Juan Romagnoli dijo...

Estimado/a uli: es cierto lo que señalas, pero debo decir que se trata de una simple corrección de textos (los escritores cometemos esos desajustes) que me llevó a una re-enumeración de dicha serie; en cuanto a su lectura completa, te cuento que espero sean publicados en éste 2009, en mi libro de microrrelatos "Universos Ínfimos". Gracias por tu lectura y comentario.