viernes, 11 de octubre de 2013

¡Hay que leer a Alice Munro!

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Si en los últimos años el Premio Nobel ha ido a parar a las manos de Pinter, Coetzee o Vargas Llosa, y a la narradora canadiense Alice Munro, a uno no le queda más remedio que reconciliarse con el galardón. De todas formas, la elección me alegra especialmente porque se le concede a una autora de cuentos, a una de las más significativas de las últimas décadas. Los relatos de Munro, se ha repetido hasta la saciedad, tienen su origen remoto en los de Chéjov, pues nuestra escritora parece ser el último eslabón de una importantísima tradición (ella destaca como referentes a Flannery O´Connor, Carson McCullers y Eudora Welty) que se concentra en la vida de personajes normales y corrientes, los cuales, en un momento dado, sufren un cambio, una quiebra en su existencia, sobre todo en la vida de las mujeres, en la relación entre madres e hijas. Su mundo es el del sudoeste de la provincia de Ontario, una zona rural, protestante, donde impera una moral estricta, colonizada por los escoceses, logrando convertir un territorio real en un espacio mítico.
Su obra arranca en 1968, con Dance of the Happy Shades, que ya obtuvo el premio literario más prestigioso de su país. Y el último libro de ella que nos ha llegado es Mi vida querida (2013), con el que anunciaba que abandonaba la creación literaria, a los 82 años. Sus editoriales españolas están de enhorabuena; la actual, Lumen (Demasiada felicidad, 2010; La vida de las mujeres, 2011; y Mi vida querida, 2013, traducido por mi antigua alumna Eugenia Vázquez Nacarino), con Silvia Querini a la cabeza; y las anteriores, Versal (Amistad de juventud, 1991) y RBA (La vista desde Castle Rock, 2008; Secreto a voces, 2008; El progreso del amor, 2009; y Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio, 2009), con la canadiense Anik Lapointe. Hoy es un día de alegría para todos los que amamos el género del cuento, para quienes tanto hemos disfrutado con los relatos de Alice Munro.
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* Os recomiendo los comentarios que Robert Saladrigas le dedica a dos de sus obras en su reciente libro: De un lector que cuenta. Impresiones sobre la narrativa extranjera contemporánea (Menoscuarto, 2013). 
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10 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Es para estar de enhorabuena, pues Alice Munro es una maravillosa escritora de relatos. Además, se premia al cuento, por lo que doble enhorabuena.
Si sirve el galardón para que se lea, magnífico, pues es una autora imprescindible, al menos para mí.
Un abrazo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

El lector que disfruta con el género seguramente ha gozado leyendo a la Sra. Munro. Espero que este Nobel valga para acercar a la autora y -con ella- al cuento a todos aquellos que sólo leen novelas.

Un abrazo.

Jesus Esnaola Moraza dijo...

Muy contento con el premio a Alice Munro y lo que significa para el cuento.

Alí Reyes dijo...

Sácame de duda pero creo que ningún cuentista había sido premiado antes con este premio

Fernando Valls dijo...

Alí, muchos de los ganadores han escrito cuentos, pero destacaron más en otros géneros, sobre todo en la novela. Quizá la única excepción sea Hemingway, mejor cuentista que novelista, en mi opinión. Pero, en efecto, ninguno de los grandes escritores de cuentos, con la excepción del citado narrador norteamericano, obtuvo nunca el premio Saludos.

La lengua salvada dijo...

Me dio un alegrón cuando me enteré de la noticia, por ella y por la salud del cuento en general.

Un saludo

Carmen Forján dijo...

Bien merecido y un reconocimiento al, en ocasiones denostado, cuento.
Un abrazo,

Fernando Valls dijo...

Lo sorprendente, Carmen, es que a estas alturas haya gente que ataque un género, en conjunto. Puede hacerse, claro, con un libro o con una narración en concreto, pero ¿con todo un género? En fin. Gracias a todos por vuestros comentarios.

Betlem Aguiló dijo...

¡Qué bonito ese paréntesis dedicado a tu alumna traductora! Besos y abrazos.

carmen peire dijo...

Viva el cuento, los cuentistas y la Munro. Sí, yo también he sentido una cierta reconciliación con el Nobel de Literatura, no así con el de la Paz. Larga vida al cuento y a los buenos escritores. Significativo también que se lo den después de anunciar que dejaba de escribir...