sábado, 21 de julio de 2012

El microrrelato español en Cátedra

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EL MICRORRELATO, ENTRE CLÁSICO Y MODERNO
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El que una antología de microrrelatos españoles aparezca en una colección destinada a los clásicos, dirigida a un público escolar, pero también a los lectores en general, resulta una prueba más de la creciente aceptación de este nuevo género dentro del sistema literario. Cuando en 1990 Antonio Fernández Ferrer publicó su recopilación La mano de la hormiga. Los cuentos más breves del mundo y de las literaturas hispánicas, pocos debieron darse cuenta de que el título remedaba un cuento largo de Juan Ramón Jiménez y una antología de Borges y Bioy Casares, Cuentos breves y extraordinarios (1955), puesto que apenas éramos conscientes de lo que suponía esta distancia narrativa.
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En poco más de veinte años el panorama ha cambiado por completo, los microrrelatos se han independizado, ya no son cuentos breves, generando su propia historiografía. Hoy disponemos, además, de reflexiones teóricas sobre las estrategias y peculiaridades de estas narraciones mínimas, pero también de antologías y estudios bien fundamentados. Y, por una vez, los investigadores universitarios, los historiadores de la literatura, han ido por delante de los críticos. Además, hace tiempo que varias editoriales (Thule, Páginas de Espuma, Cuadernos del Vigía y Menoscuarto, entre otras) le vienen prestando atención. Y lo más importante de todo: en lo que llevamos de siglo, cada vez es más frecuente que quienes se inician en la escritura lo hagan en esta forma narrativa.  
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La aparición, pues, de esta antología de Irene Andres-Suárez es tanto consecuencia natural de lo arriba expuesto, como de una fecunda dedicación de la autora al estudio del género. Abarca un siglo: desde comienzos del XX, con la obra pionera de Juan Ramón Jiménez, hasta nuestros días, con los nuevos nombres. Y a este respecto, dada la serie en la que aparece el libro, quizá hubiera sido más prudente detenerse en aquellos que tienen ya una obra consolidada dentro del género, como son Hipólito G. Navarro, Ángel Olgoso, Pedro Ugarte, Manuel Moyano, Juan Gracia Armendáriz, Rubén Abella y Andrés Neuman. Y, sin embargo, me alegra encontrar aquí, por ejemplo, esa pequeña pieza maestra que es “Futuro imperfecto”, de Lara Moreno, aunque su autora apenas haya cultivado el microrrelato.  
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Al lector debería llamarle la atención esa declaración de principios que es el subtítulo: “El cuarto género narrativo”, que si bien en otra distancia resultaría innecesaria, en ésta sigue siendo materia debatida. Coincido al respecto con la autora, quien mediante razones bien fundadas defiende la independencia genérica del microrrelato frente al cuento o el poema en prosa.
Si aceptamos sus criterios, que alguna vez incumple al no limitarse a recoger autores que tengan al menos un libro publicado, según precisa, podríamos reprocharle que incluya a varios que apenas han escrito unas pocas piezas. O, puesto que ha optado por acercarse hasta los últimos nombres, prescinda de la obra de Pedro Casariego Córdoba, Anelio Rodríguez Concepción, Francisco Silvera, Isabel Mellado o María José Barrios, todos ellos con algún libro de calidad. Si pensamos, en cambio, en los más veteranos, debería haberse incluido también a José de la Colina, Fernando Aínsa y Cristina Peri Rossi. Pero, en fin, no es este el lugar para ponernos puntillosos.
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Lo importante es que la antología, tanto en el prólogo como en la completa bibliografía aducida (echo de menos los Cuentos brevísimos, 1994, de Erna Brandenberger), además de en la selección de los textos, atesora mucho y bueno de 73 autores. Aquí están los grandes nombres: Juan Ramón Jiménez y Gómez de la Serna; Ana María Matute, Max Aub, Ignacio Aldecoa, Gonzalo Suárez y Antonio Fernández Molina; y tras los años de la Transición, Javier Tomeo, Luis Mateo Díez, José Jiménez Lozano, Rafael Pérez Estrada, Juan José Millás, José María Merino, Juan Pedro Aparicio y Julia Otxoa.
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El prólogo, que podría leerse como un libro exento, aparece dividido en dos partes diferenciadas, dedicadas, respectivamente, a la teoría y a la historia. Seguir insistiendo en lo que entendemos por microrrelato, en esencia un texto narrativo brevísimo que cuenta una historia, la cual exige ser tratada en esa estricta dimensión, sirviéndose de unas estrategias diferentes de las que suele utilizar el cuento y el poema en prosa, resulta necesario, pues no es infrecuente que en concursos, blogs e incluso libros intenten darnos gato por liebre. Como tampoco resulta un asunto ni engorroso, ni baladí, la discusión terminológica que lleva a cabo la autora.
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En cuanto a la antología, a las piezas concretas, recoge con acierto textos clásicos como “Juego de damas”, de Lorca; “El tiovivo”, de Ana María Matute; “Nagasaki”, de Sastre, seguramente el microrrelato español más antologado; la “Historia mínima XXIV”, de Tomeo; “El ángel”, de Zúñiga; o “La felicidad”, de Neuman.
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El microrrelato, género mestizo entre los híbridos (¿no lo son todos acaso desde prácticamente sus orígenes?), recorre el siglo entero sin apenas desfallecimiento. No en vano, desde aquel Cuentos largos que proyectara Juan Ramón Jiménez, y anunció en 1924, hasta el reciente Teatro de ceniza (2011), de Manuel Moyano, no ha dejado de significarse a lo largo del Modernismo y los años del Arte Nuevo, pero también en la estética del realismo comprometido o expresionista, lo fantástico y lo grotesco. Todo ello queda bien reflejado en esta antología, que no tardará en hacerse imprescindible para todos aquellos interesados en la narrativa más breve.
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* Irene Andres-Suárez, ed., Antología del microrrelato español (1906-2011), Cátedra (Letras hispánicas, 703), Madrid, 2012, 525 páginas. 
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*  La imagen de Ramón es de Pablo Gallo. Esta reseña ha aparecido publicada en el diario El País, el 21 de julio del 2012.
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5 comentarios:

Jordi Masó Rahola dijo...

Felicidades por la reseña. Yo estoy disfrutando la antología durante estas vacaciones, a pequeños sorbos, como deben leerse los libros de microrrelatos. Sin duda será una lectura obligada para los que somos amantes del género. El prólogo es estupendo, aunque quizá el énfasis en la figura de Borges y su influencia me pareció un tanto excesivo... ¡Que nadie se pierda este libro!

Javier Perucho dijo...

Fernando,

te apunto una curiosidad. Leí anoche tu reseña con un Ipad, pero ahora vuelta a visitar en tu blog, me pareció más amena, ilustrada por las fotos y espaciada.

Jesus Esnaola dijo...

Lo compré el viernes y solo he leído el estudio previo. Por la antóloga, los antologados y la editorial será un libro de referencia. A la espera de otros...

Abrazos!

YoeLIJolaLIJ dijo...

Excelente reseña de la antología, que he estado llevándome estos días a la playa. Eso sí, al leer lo del "cuarto género", que es sin duda una denominación arriesgado, se me vinieron a la mente otros dos géneros híbridos que podrían disputarle al micorrelato ese merecido título: la novela gráfica y el álbum ilustrado. Sin embargo, mientras que el micro parece haber alcanzado cierto estatuto canónico del que da fe esta antología publicada en Cátedra, los otros dos aún distan mucho de alcanzar dicha condición, al menos en España. Eso sí, sus concomintancias son indiscutibles.
Saludos.

Fco. Silvera dijo...

La "Auctoritas" te pertenece, maestro, te leí en el periódico y lo he vuelto a hacer otra vez. Y gracias por lo que me toca; amenazo con enviarte algo pronto, y tengo que escribir por enésima vez a ese hombre que tenemos en medio y que se llama como un ex-Presidente pero afortunadamente no lo es...