lunes, 13 de junio de 2011

LOLI RIVAS, 1


De apocalipsis ná
El mundo se derrumba y yo no puedo apartar mis ojos de ti en la cola de embarque del Exodus 747 destino Tierra-bis. Colocas tu equipaje en las bandejas. Pasas por el arco de seguridad. Pitas. Te registran. Encuentran una bolsita de tela. No la abran, pero la abren. Sacan recuerdos, saludos cordiales, besos de película, sonrisas y lágrimas, días de lluvia, una piedra verde, la primavera del 98 y hasta el principio de Billy Jean. ¿Pero cómo se te ocurre? Es material sensible, no puedes llevártelo, no quieren más problemas. Suspiras. Sonríes. Vuelves a meterlo todo en la bolsita, coges tu equipaje y regresas a la terminal. ¡Te quedas! Y decido seguirte. Será porque sonríes, o será porque llevo dos sobres de caricias metidos en el sujetador, pero algo me dice que mañana será otro día, que sólo es un simulacro, que de apocalipsis ná.

Divertimento
En seis vueltas ocurrió todo. Aquello era un adefesio de autobús, minúsculo, estrecho, con dos filas de cuatro asientos, el techo a un palmo de mi cabeza y un conductor de plástico con gorra de azafata de vuelo.  Si aquello no volcaba era sólo por los raíles. Subió una princesa con bolsito de mimbre y me encantó. Bajamos del autobús y aún necesité cinco vueltas más para conquistarla. Del autobús la seguí hasta la moto con sidecar, de la moto al caballo azul, del caballo a la carroza y entonces, al fin, accedió a girar conmigo en la olla caníbal. Salimos del tiovivo agarrados de la manita. Lástima que tuviera que soltarla tan rápido. Para vomitar.
Luego me entró hambre y mamá me compró un cucurucho de sorpresas. De tres bolas. Qué bueno estaba, me zamparía uno ahora mismo, pero ya no hacen sorpresas como las de antes.


Loli Rivas (Barcelona, 1974) es licenciada en Periodismo y diplomada en Dirección Estratégica de la Comunicación por ESADE. Ha trabajado en diversas agencias de comunicación. Escribe cuentos y microrrelatos.

7 comentarios:

Jesus Esnaola dijo...

Me gusta el primero sobre todo, la forma de narrar seca, cortante, un poco angustiosa. Es un microrrelato naturalmente extraño.
El segundo me gusta un poco menos, pero creo que es por ese último párrafo que lo hace perder un poco de fuelle al final.
No sé si Loli se acordará pero nos conocimos hace un par de años en el III concurso de TMB. No te creas que he olvidado que te quedaste con mi Mac, jejeje!

Un beso, espero la próxima entrega.

Susana Camps dijo...

Me han gustado mucho los dos. Para utilizar sus propias palabras, son un "cucurucho de sorpresas": la mezcla rápida y divertida de imágenes golpea por su espontaneidad y humor. Tienen algo propio muy interesante. Espero con ganas el "2".
Saludos de postpuente festivo.

Rosana Alonso dijo...

Me han sorprendido mucho estos micros por la frescura, el ritmo y la originalidad.

Mi favorito, por decir uno, es De apocalipsis ná.

Un saludo cordial

Pedro Herrero dijo...

A mí me llama la atención la poca distancia que la autora deja entre la voz narradora y el segundo personaje. En la primera historia da incluso la impresión de que la protagonista se halla justo detrás, y de que por ello obtiene una visión tan minuciosa del estricto control al que someten al personaje masculino. Y de que, curiosamente, cuando ella se propone seguirlo, esa distancia deja de tener importancia frente al destino común de ambos personajes.

En cualquier caso, tanto ese texto como el siguiente relatan la persecución de alguien desconocido, y la consiguiente historia que sólo tiene sentido tras dicha persecución. Yo no he podido evitar pensar en Sophie Calle. Aunque sus distancias eran diferentes y seguramente también su planteamiento. Pero los encuentros fortuitos dan mucho de sí. Especialmente cuando son tratados por manos hábiles y sensibles. Celebro saber de Loli.

Pedro Herrero dijo...

Fe de erratas: en el primer microrrelato he dado por supuesto que el segundo personaje es masculino. Pido disculpas.

Sinsellos dijo...

Me gusta mucho el estilo con que escribe el primer relato, me gusta cómo acaba. Me gusta conocer a Loli.
Saludos
Beatriz

Fernando Valls dijo...

Vaya, pues yo no sabría escoger uno. Me ha encantado el primero donde los sentimientos son material de contrabando narrado a sorbos, entre comas. Estupendo.
Del segundo diré que difiero de Jesús, me gustó mucho comprobar que "ya no hacen sorpresas como antes".
Enhorabuena Loli, qué maravilla, y gracias -como siempre- Fernando.
Rocío Romero