jueves, 10 de diciembre de 2009

JULIA OTXOA

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"Catálogo Nacional"
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La constatación por parte de algunos animales de no haber sido incluídos en el Catálogo Nacional de Especies Autóctonas, los sumía en una profunda melancolía tras la cual a menudo sobrevenía la muerte por inanición. De este modo desaparecieron del país gran cantidad de aves ,mamíferos e insectos que se llevaron tras de sí muchas especies vegetales, quedando el territorio en poco tiempo a merced de los desiertos.
Comenzaron entonces las autoridades con la catalogación nacional de pedregales y arenales, resultando similar proceso de abandono vital por parte de los no incluídos, hasta el punto de que el suelo patrio quedó reducido a un minúsculo arenal asolado una y otra vez por fuertes vientos huracanados.
Finalmente no siendo posible certificar mediante catalogación nacional alguna la identidad de aquellos vientos airados por ser éstos de esencia móvil e inestable , el espíritu nacional fue languideciendo poco a poco al igual que todo rastro de vida.


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"Consejo para la atención de ebonitas embriagadas"
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Cuando las ebonitas se embriagan nunca hay que tratar de ponerles sobre los hombros un echarpe ya que entonces corren un grave peligro de sufrir una eclampsia, en esos momentos lo mejor es conservar la calma y si se tiene a mano un eclímetro medir el grado de alcohol de sus pensamientos, siempre teniendo en cuenta que las efulgencias de los dulcísonos pueden producir fuertes escalofríos en las ebonitas haciendo temblar entonces toda la coreografía del cubilete.
Para prevenir este tipo de accidentes, amárrense los alcoholizados pensamientos a la firme construcción de una consuelda, y espérense cinco minutos hasta que las ebonitas canten, entonces habrá pasado el peligro. Intactas las coreografías.
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"Hilvanados"
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Los hombres a medio coser van por ahí deshilachados, como sin peso, como quien se deshace en el aire, y apenas hilvanado al menor tropezón se abre en grandes rotos, por los que se asoman los curiosos para ver el paisaje o los turistas para contemplar los monumentos de la ciudad, hasta el punto, que muchos son los que han llegado a pensar que estos hombres de tan rasgados son casi transparentes. Pero ellos, ermitaños de la costura, aman sobre todas las cosas ir así por la vida, ligeramente esbozados entre las cosas, libres del peso de la ropa acabada sobre sus cuerpos. Deshaciéndose en largos hilos mecidos por el viento cual leves cometas o hermosos espantapájaros.
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* Julia Otxoa (San Sebastián, 1953) es narradora y poeta. En Un extraño envío (Menoscuarto, 2007) se recoge una selección de sus mejores relatos breves. También ha cultivado con fortuna la poesía visual. Estos microrrelatos son inéditos.
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15 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero felicitar a la persona que creó la portada que reproduces, Fernando. Es una estupenda "Mise an abime" (del francés antiguo: abyme, del griego clásico: ἄβυσσος abyssos: „ohne Boden, unendlich“, es decir: sin suelo/fondo, infinito). Qué otra cosa sino, estos relatos de Julia O.
mj

fractal dijo...

Ah, qué maravilla de microtextos, me han encantado.
Gracias Fernando.

Pedro Herrero dijo...

Me quedo con ese “Catálogo Nacional”, que muestra con una precisión lógica el descenso inevitable hacia la total extinción, propiciado por la autoridad incompetente. Celebro ver de nuevo a Julia en esta nave y le mando un saludo, de parte del monaguillo que usó el incensario como si fuera un martillo olímpico.

Eva dijo...

Coincido con Pedro Herrero sobre el primer texto.
Las especies se extinguen por culpa de la autoridad, no del cambio climático ;))...

Al margen de bromas, me gustan los tres, tal vez mi preferido es el segundo, cercano al humor británico.

Gracias por publicar tantos buenos textos inéditos.

Araceli Esteves dijo...

Esta mujer me encanta. Como escribe, me refiero.

Fernando Valls dijo...

Araceli, Pedro, váis a compartir antología con Julia. Y ya puedo anticipar el título: "Velas al viento. Los microrrelatos de La nave de los locos". ¿Os gusta?

Araceli Esteves dijo...

A mí me parecen estupendos, el título y los compañeros de viaje.

Isabel González dijo...

Me encanta 'Hilvanados'. Me encanta la actitud vital de estos hombres a medio coser. El cuidado en la prosa, el ritmo de la narración y la capacidad de evocación del texto son perfectos. Ya había leído a Julia, pero sólo en antologías. Ahora tomo nota del libro completo.

Julia Otxoa dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestras palabras sobre estos tres microrrelatos, me alegro que os gusten, Pedro,como olvidar el incensario olímpico... es un placer poder compartirlos con vosotros, y también gracias a La nave de Fernando que me permite conocer no sólo nuevos y magníficos autores, también como es mi caso, nuevos lectores de mis relatos.

De verdad, que escribir y que aquello que escribes llegue a impactar en el otro, es el mayor regalo.Saludos,Julia Otxoa

Gemma dijo...

Aunque los tres son muy distintos, "Hilvanados" me gusta especialmente por ser el más onírico y poético, y por estar cosido con apenas tres o cuatro puntadas. También me ha agradado reconocer en los andares de esos ermitaños de la alta costura cierta elegancia congénita.
Un beso

Pedro Herrero dijo...

Hay que reconocer que el título “Velas al viento” es respetuoso con el medio ambiente, por la vedada referencia a la energía eólica sostenible. Nadie nos podrá acusar de dar la espalda al cambio climático.

Bromas aparte, será un honor aparecer en esa antología, con una compañía de tanta solera. Creo que el título es coherente con el espíritu de esta bitácora.

Hiperbreves S.A. dijo...

Buen título, ¿para cuándo esa antología?

Fernando Valls dijo...

Pues, espero que aparezca en los primeros meses del año. Está ya en manos del editor, Miguel Ángel Arcas.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Me gusta mucho Fernando, muy bueno.

Gracias.

Anónimo dijo...

Mi favorito es Hilvanados. Me gusta la imagen de esos hombres leves. El micro me incita a pensar que quizá la realidad que creemos conocer está también hilvanada y de vez en cuando por las costuras se escapa esa otra realidad...

Yo conocía la poesía de Julia y desde ahora leeré sus micros.
Un saludo.
Rosana A.