viernes, 11 de abril de 2014

Conversaciones con Borges y Vargas Llosa, 1

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Lo esencial de este libro que acaba de publicar la editorial Funambulista, recogiendo materiales muy variados, son las diversas entrevistas que su autor, escritor y periodista uruguayo, le hizo a Borges y a Vargas Llosa. Y a pesar de que les han hecho tantas, y muchas de ellas han aparecido como libros, siempre se encuentran nuevas opiniones, anécdotas curiosas, comentarios divertidos. El espacio dedicado a Borges es más breve, pero no menos atractivo. Así, nos recuerda el breve trayecto que frecuentemente solía recorrer el escritor, desde su piso en Maipú hasta la cercana librería La Ciudad. En la nueva y muy recomendable novela de Andrés Ibáñez, Brilla, mar del Edén, hay una escena en que Roberto B. (Bolaño) y otros compinches recuerdan algunos de esos letreros estrambóticos que se encuentran en los comercios. Aquí Borges se acuerda de uno que vio en un local de compadritos en los arrabales de Buenos Aires. Decía: PROHIBIDO ESCUPIR EN EL TECHO.
Entre otras cosas de interés, Borges le confiesa a Rubén Loza que "lo fundamental de un cuento es contar algo y hacerlo de modo claro". Apunta que en sus últimos cuentos "hay cierta sencillez, cierta deliberada pobreza de vocabulario, que es beneficiosa". Y respecto al modo de componerlos afirma: "primero es la fábula, el argumento y la situación"; luego decide dónde conviene que suceda, si en Buenos Aires, Adrogué o Palermo; en un vago Oriente o en un ambiente contemporáneo; y finalmente decide si utiliza la primera o la tercera persona...
Respecto a la sencillez, Loza de dio un cuento suyo para que lo leyera y se lo comentara. Él había escrito: "Una sonrisa de sutil tristeza se había dibujado en su rostro". Borges le preguntó: "¿Cómo es una sutil tristeza? (...) Yo diría sencillamente que la tristeza se pintó en su rostro". También decía el texto que un personaje estaba "bajo el estrellado cielo", y Borges le dijo: "Yo diría: bajo el cielo estrellado; es más sencillo".       
Muchas veces nos hemos preguntado por qué Borges no escribió nunca una novela. Aquí nos proporciona una respuesta: "nunca escribí novelas porque nunca fui lector de novelas..."
¿Cuál es su mejor libro? Borges afirma que El libro de arena, volumen de cuentos de 1975. "Yo diría -confiesa modesto- que el único".    
Deben quedar pocos resquicios sin explorar en la obra de Borges, pero no recuerdo ningún artículo sobre el papel que desempeñan las anécdotas en sus declaraciones. En este libro se recoge una que puede curar a los escritores actuales de los disgustos que les proporcionan las pocas ventas, y darles esperanzas para el futuro. Un día le comentó a su madre que en una librería de Florida, situada en el número 37, se habían vendido en un año 37 ejemplares de Historia de la eternidad. A lo que su madre le contestó: "¿Pero cómo es posible que se haya vendido tanto?".  
Confiesa también que el año que formó parte del jurado del Premio Cervantes votó por Octavio Paz, y no por Onetti, cuya obra confiesa que no le gusta, y a quien defendía Gerardo Diego. El resto de sus candidatos eran: García Márquez y Juan Rulfo y Silvina Ocampo, la esposa de su gran amigo Bioy Casares.   
Y, por último, le comenta que ha acabado un nuevo libro de poesía, pero cuándo le pregunta por el título, responde: "No me ha sido revelado todavía".
[En la próxima entrada me ocuparé de Vargas Llosa]
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3 comentarios:

Patricia Nasello dijo...

No suelen interesarme las recopilaciones de anécdotas y entrevistas de los escritores, salvo que, de tanto leerlos, haya pasado de admirar la obra que construyeron a amarlos.
Conseguiré este libro.

Un fuerte abrazo, Fernando.

José Payá Beltrán dijo...

Parece interesante. Imagino que se parecerá a aquel clásico de "Los nuestros", ¿no?
Por otro lado, acabo de leerme El Babelia de este sábado y no estás. En otra ocasión, imagino. Después de tantas semanas casi seguidas ya se me hace extraño no encontrarte.
Hay una sección sobre Literatura Infantil y Juvenil. No me gustan esos adjetivos: incitan a limitar el público lector. Prefiero creer, como Wilde, que solo hay dos clases de libros: los que están mal escritos y los que están bien escritos. Los demás adjetivos creo que sobran.
La crítica teatral de Marcos Ordóñez me gusta, como siempre, pero esta vez me sorprende: habla de una pieza titulada "Continuidad de los parques", de Jaime Pujol. ¡Y no menciona que el título es de Cortázar! Si no lo sabe, es un vacío grande... Si lo sabe, es un olvido mayor. Sin duda la obra no gira sobre el tema de Cortázar, pero digo yo que podía haberlo comentado, ¿no? Por cierto, el cuento de Cortázar me parece uno de los mejores que he leído nunca. ¿Y a ti? Todos los años lo leemos en clase, con los alumnos, y se me sigue poniendo la carne de gallina. Te dejo ya, no me enrollo más. Un abrazo.

Fernando Valls dijo...

José, es un libro curioso, pero está muy lejos de `Los nuestros´, todo un clásico.
Los cuentos de Cortázar me siguen gustando mucho, pero te aconsejo los cinco tomos de la correspondencia, que es apasionante.
Creo que en los periódicos en mejor aparecer de vez en cuando, no molestar demasiado con tu presencia. Además, eso queda al buen criterio de los responsable del suplemento, como tiene que ser.
Saludos también para Patricia.